viernes, 13 de noviembre de 2015

Lúgubre Canción de Los Abismos

Cancion de los abismos



Nunca sabré de donde salió aquél joven desarrapado, vestido absolutamente de negro con una playera ajada con un logo incomprensible, obviamente, un discípulo del black metal.
Pensé que como muchos vendría a intentar venderme una demo revolucionaria que al final terminaría colgada de algún blog como "rareza" tipo Silencer.
Cuán equivocado estaba...
Éste chico vino con un fajo de billetes hablando de producirse un álbum completo que marcaría un hito.
Lo admito, no escuché nada de lo que dijo, estaba muy ocupado babeando pensando qué tipo de deportivo podría comprarme con las regalías de éste Morrison auto producido.
Asentí a todo al compás de su muñeca maniobrando el fajo de billetes.
Mi padre siempre me dijo "Nunca se caga donde se come" ojalá le hubiera hecho caso...
Llevado por la ambición le contraté al muchacho, que respondía al nombre de Ibn Sakkabath el mejor estudio durante dos meses, no fue tacañería mía, el muchacho pidió ese lapsus.
Los dioses saben que el chico grabó el álbum en tres días, un álbum pulcro, perfecto, impoluto que me cautivó, a mí, el sabueso que sabía olfatear el talento no supe ver lo que tenía entre manos, si Evan (así lo llamamos pues la obvia implicación árabe no es nada popular en éstos tiempos) no hubiese tenido tal capital, su talento se hubiera perdido.
Quizá así hubiese sido mejor.
He dicho que Evan (derivación de Ibn) había grabado el álbum en tres días siendo la prórroga dos meses, lo que no he dicho es que aquellos tres días fueron los últimos del lapsus de renta del estudio, el resto, fue de ensayos, ensayos durante los cuales no escuché un sólo sonido de instrumento, real o imaginario proveniente del estudio, sellado por una cláusula de privacidad, nadie, ni yo, el execrable, sabe qué ocurrió durante aquellos días...
La renta se vencía y los casetes, cintas, discos, instrumentos y consolas seguían parados, los micrófonos seguían mudos, y los accionistas empezaron a reclamar, el chico había pagado por una promoción, y los agentes esperaban un material, cualquiera, bueno o malo, pero no esperaban que el patrocinado no hiciera nada.
Presioné a Evan, y éste, sonriendo con ésa sonrisa de terror en su cara blanca me aseguró que no tenía nada que temer, yo dentro de mí sabía ya eso, iba a romperle las piernas al chamaco aquél.
Pero al día siguiente nos dio dieciocho horas ininterrumpidas de música alucinante donde él fue el único ejecutante, sinfonía endiablada y mayestáticamente fina... No sabía que un blacker podía interpretar así los instrumentos de cuerda como él, alternando con batería, vocales y un órgano alucinante, decir gótico era poco, era simplemente inimaginable, lo admito, lloré ante la belleza de la pieza final, al principio, cruzado de brazos sólo vi como el chico acomodaba partituras frente a un viejo de mirada cansada y frac polvoriento, en cuanto Evan tomó primeramente el chelo entre sus manos y su afinación espabiló al viejo, éste se levantó como Lázaro del sepulcro y comenzó a sacudir los brazos en una apasionada ejecución que hubiera envidiado un recién graduado de la filarmónica, el anciano hacia volar sus brazos y Evan tocaba con pasión poco vista en un músico, quizás desde Paganini.
Y así prosiguió, instrumento tras instrumento, no comprendimos aquel vals quizás místico entre aquellos dos, quizá discípulo y maestro, quizá amo y esclavo,
Hasta que la medida estuvo colmada, el resultado, doce horas de cinta que resumidas y ya profesionalmente editadas formaban una autentica messe réquiem reunían sólo treinta y seis minutos, quizá pocos, pensarán, pero la realidad iba a revelarse a las pocas horas de lanzar la demo gratuita por internet.
Miles de entradas en redes sociales clamaban preguntando por el enigmático músico en solitario y de su saturnino acompañante, muchos diciendo que habían escuchado en sueños aquellas melodías soñadoras plenas de pesadilla.
Y la histeria se desbordó cuando el álbum salió a la venta, en físico se agotó de inmediato, en virtual duró en el primer lugar hasta que fue banneado y proscrito internacionalmente, pero me estoy adelantando.
La grabación de los videos solo ayudó a aumentar el nivel del horror por venir, cadenas nacionales, internacionales, ni qué decir de YouTube transmitían ininterrumpidamente cortes con información de las giras, traducciones multilenguaje, partituras y lo último, un PPV donde el mismo Evan se comprometía a enseñar a tocar aquella canción de treinta y seis minutos.
Ni qué decir que el PPV estuvo sobresaturado y poquísimos y multimillonarios magnates pagaron lo incalculable para asistir a ver a ver a éste joven que hace un mes no era nadie...
Pero yo había comprado cinco Lexus sólo por competir con May Weather a ver quién tenía más dinero chupando de la teta de oro que era éste chico, Evan Zachson, Ibn Zakkabath en secreto...
Debí saber que algo iba mal... Los presentadores y entrevistadores de éste chico me habían contado de su inestabilidad, de su inquietante presencia...
Debí saber que algo saldría muy, pero que muy mal cuando vi a los presentadores de cierta cadena de videos norteamericana; un afroamericano bastante agradable en carácter aunque de físico de peleador y un anglosajón que a todas vistas era el Patiño despistado; temblar de miedo al llegar el momento de presentar el video de Evan, se decía por entonces que quince chicos se habían suicidado tras ver el video fragmentado de Misterium Tenebrarum, ¡y eso que el monstruo aquél pensaba llevar al cine una ópera rock estilo The Wall con aquella sinfonía de pesadilla!
Los chicos temblaban y hasta daban lástima de ver mientras daban los datos, no era que nunca hubieran presentado a bandas que presumían ser el mismo satán encarnado, es que de Evan nada se sabía más que el misterio que lo envolvía y la leyenda que comenzaba a gestarse en torno a él y entorno al disco cuya última copia fue vendida hace sólo dos minutos...
Justo cuando el video terminó y la atmosfera de normalidad comenzaba a imperar de regreso en el estudio, algo ocurrió.
Camarógrafos y público estaban fríos al término del video, extraño, sí, pero no del todo aterrador, quizá fuera estar en una muchedumbre, varios sudaron frío y hasta tuvieron pesadillas de ver el video a solas en una casa desolada en medio de la nada.
Justo cuando, empero, la normalidad volvía, una sombra negra y blanca saltó abrazando por los hombros a ambos presentadores, Ton K, el moreno y Neil, en blanco tuvieron reacciones dispares, Ton gimió tratando de esquivar la mirada de los ojos negros y terribles de Evan, Neil, por su lado, lloraba contenidamente y la mancha oscura en su pantalón denostaba que se había orinado, Evan, colgado entre ambos como un buen colega, sonreía, una espantosa sonrisa de muerto recién resucitado. Ton rogó entonces que Evan no volviera a hacer aquello, Evan, sin responder, puso un gesto compungido que Judas hubiera envidiado en la crucifixión y se dejó caer hacia atrás, por una ventana altana de cinco metros mínimos, la cámara del estudio trató de seguirlo y al enfocar la calle no había nadie.
Si antes lo idolatraban, después de aquello lo adoraban, cuatro suicidios y trece asesinatos así como varios robos se registraron, todo en honor del dios del Rock.
Dije Rock, es blasfemar, ni el rock está tan maldito...
Los robos, supongo, fueron para pagar el PPV e incluso asesinaron a algunos cuyo boleto al en vivo había sido ya confirmado.
Era la anarquía, la policía ya no podía hacer nada, centenas de bandas surgieron covereando fragmentos malditos de aquella sinfonía de muerte, cuando manejaba mi Lexus, mis manos temblorosas me parecían manchadas en sangre, mientras de las bocinas brotaba una risa de pesadilla...
Y se llegó el día. Pese a la oposición de la derecha religiosa, pese a la oposición de la ley y de la buena moral, se llegó el día, ninguna ciudad deseaba hospedar tan infame y macabro aquelarre (seamos honestos, eso era), docenas de brujas, músicos, poetas, escritores defraudados, locos, solitarios, misántropos y enfadados peregrinaban hasta la meseta comprada por Evan como "Terreno de Siembra" con permisos falsos que se descubrieron tarde, la Meseta de La Noite Aeterna.
Y desde ahí se transmitió un especial de dos horas donde el demente aleccionó en guitarra a sus miles de anónimos fanáticos (no equivoco la palabra) que, fervientes y ciegos recibían una catequesis de locura.
Tras las dos horas un intermedio donde los celebrantes recibirían un frugal alimento consistente en ensaladas y jugos de hierbas. Lamento no tener el menú para saber con qué drogaron sus voluntades, qué harían que cientos de chicos prepararan en sus casas para ingerir e inducirse una hipnosis suicida.
Luego de ése tétrico ágape silencioso comenzaría el concierto en vivo, los piratas que intentaban obtener la señal apócrifamente para venderla después perecieron en horribles circunstancias que no profundizaré, son ya del dominio público y más en concreto de la nota roja.
Quizá eso fue mejor, que aquello se perdiera con sus participantes, no sé si todos se suicidaron, lo que sé es que al final del evento no quedaba nadie en el yermo, sólo autos estacionados aguardando a sus dueños que jamás volvieron... Aún siguen ahí... La policía acudió al lugar a petición de los patrocinadores tras perderse la señal en un punto especialmente intenso de la señal pero no encontraron nada más que basura y silencio.
Los discos, la canción, todo fue borrado y aquellos que sobreviven nunca hablaran de aquél joven que apareció de la nada, que colocó un golpe directo en la psique de miles y desapareció llevándose sólo a aquellos que él considerara dignos, mientras escribo esto estoy ante un Crucifijo, y mis ideas blasfemas quizá lo ofendan, lo he elegido de escudo contra la locura, por tanto, doy por terminado mi relato, la historia, es ésa, lo demás sólo es rumor...

Fin

Baal Fausto Aramizaél Kurioz
Franco Misaél Sánchez Díaz
siete de diciembre dos mil quince

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