Cancion de los
abismos
Nunca sabré de donde salió aquél
joven desarrapado, vestido absolutamente de negro con una playera ajada con un
logo incomprensible, obviamente, un discípulo del black metal.
Pensé que como muchos vendría a
intentar venderme una demo revolucionaria que al final terminaría colgada de
algún blog como "rareza" tipo Silencer.
Cuán equivocado estaba...
Éste chico vino con un fajo de
billetes hablando de producirse un álbum completo que marcaría un hito.
Lo admito, no escuché nada de lo
que dijo, estaba muy ocupado babeando pensando qué tipo de deportivo podría
comprarme con las regalías de éste Morrison auto producido.
Asentí a todo al compás de su
muñeca maniobrando el fajo de billetes.
Mi padre siempre me dijo
"Nunca se caga donde se come" ojalá le hubiera hecho caso...
Llevado por la ambición le
contraté al muchacho, que respondía al nombre de Ibn Sakkabath el mejor estudio
durante dos meses, no fue tacañería mía, el muchacho pidió ese lapsus.
Los dioses saben que el chico
grabó el álbum en tres días, un álbum pulcro, perfecto, impoluto que me
cautivó, a mí, el sabueso que sabía olfatear el talento no supe ver lo que
tenía entre manos, si Evan (así lo llamamos pues la obvia implicación árabe no
es nada popular en éstos tiempos) no hubiese tenido tal capital, su talento se
hubiera perdido.
Quizá así hubiese sido mejor.
He dicho que Evan (derivación de
Ibn) había grabado el álbum en tres días siendo la prórroga dos meses, lo que
no he dicho es que aquellos tres días fueron los últimos del lapsus de renta
del estudio, el resto, fue de ensayos, ensayos durante los cuales no escuché un
sólo sonido de instrumento, real o imaginario proveniente del estudio, sellado
por una cláusula de privacidad, nadie, ni yo, el execrable, sabe qué ocurrió
durante aquellos días...
La renta se vencía y los casetes,
cintas, discos, instrumentos y consolas seguían parados, los micrófonos seguían
mudos, y los accionistas empezaron a reclamar, el chico había pagado por una
promoción, y los agentes esperaban un material, cualquiera, bueno o malo, pero
no esperaban que el patrocinado no hiciera nada.
Presioné a Evan, y éste,
sonriendo con ésa sonrisa de terror en su cara blanca me aseguró que no tenía
nada que temer, yo dentro de mí sabía ya eso, iba a romperle las piernas al
chamaco aquél.
Pero al día siguiente nos dio
dieciocho horas ininterrumpidas de música alucinante donde él fue el único
ejecutante, sinfonía endiablada y mayestáticamente fina... No sabía que un
blacker podía interpretar así los instrumentos de cuerda como él, alternando
con batería, vocales y un órgano alucinante, decir gótico era poco, era
simplemente inimaginable, lo admito, lloré ante la belleza de la pieza final,
al principio, cruzado de brazos sólo vi como el chico acomodaba partituras
frente a un viejo de mirada cansada y frac polvoriento, en cuanto Evan tomó
primeramente el chelo entre sus manos y su afinación espabiló al viejo, éste se
levantó como Lázaro del sepulcro y comenzó a sacudir los brazos en una
apasionada ejecución que hubiera envidiado un recién graduado de la
filarmónica, el anciano hacia volar sus brazos y Evan tocaba con pasión poco
vista en un músico, quizás desde Paganini.
Y así prosiguió, instrumento tras
instrumento, no comprendimos aquel vals quizás místico entre aquellos dos,
quizá discípulo y maestro, quizá amo y esclavo,
Hasta que la medida estuvo
colmada, el resultado, doce horas de cinta que resumidas y ya profesionalmente
editadas formaban una autentica messe réquiem reunían sólo treinta y seis
minutos, quizá pocos, pensarán, pero la realidad iba a revelarse a las pocas
horas de lanzar la demo gratuita por internet.
Miles de entradas en redes
sociales clamaban preguntando por el enigmático músico en solitario y de su
saturnino acompañante, muchos diciendo que habían escuchado en sueños aquellas
melodías soñadoras plenas de pesadilla.
Y la histeria se desbordó cuando
el álbum salió a la venta, en físico se agotó de inmediato, en virtual duró en
el primer lugar hasta que fue banneado y proscrito internacionalmente, pero me
estoy adelantando.
La grabación de los videos solo
ayudó a aumentar el nivel del horror por venir, cadenas nacionales,
internacionales, ni qué decir de YouTube transmitían ininterrumpidamente cortes
con información de las giras, traducciones multilenguaje, partituras y lo
último, un PPV donde el mismo Evan se comprometía a enseñar a tocar aquella
canción de treinta y seis minutos.
Ni qué decir que el PPV estuvo
sobresaturado y poquísimos y multimillonarios magnates pagaron lo incalculable
para asistir a ver a ver a éste joven que hace un mes no era nadie...
Pero yo había comprado cinco
Lexus sólo por competir con May Weather a ver quién tenía más dinero chupando
de la teta de oro que era éste chico, Evan Zachson, Ibn Zakkabath en secreto...
Debí saber que algo iba mal...
Los presentadores y entrevistadores de éste chico me habían contado de su
inestabilidad, de su inquietante presencia...
Debí saber que algo saldría muy,
pero que muy mal cuando vi a los presentadores de cierta cadena de videos
norteamericana; un afroamericano bastante agradable en carácter aunque de
físico de peleador y un anglosajón que a todas vistas era el Patiño despistado;
temblar de miedo al llegar el momento de presentar el video de Evan, se decía
por entonces que quince chicos se habían suicidado tras ver el video
fragmentado de Misterium Tenebrarum, ¡y eso que el monstruo aquél pensaba
llevar al cine una ópera rock estilo The Wall con aquella sinfonía de
pesadilla!
Los chicos temblaban y hasta
daban lástima de ver mientras daban los datos, no era que nunca hubieran
presentado a bandas que presumían ser el mismo satán encarnado, es que de Evan
nada se sabía más que el misterio que lo envolvía y la leyenda que comenzaba a
gestarse en torno a él y entorno al disco cuya última copia fue vendida hace
sólo dos minutos...
Justo cuando el video terminó y
la atmosfera de normalidad comenzaba a imperar de regreso en el estudio, algo
ocurrió.
Camarógrafos y público estaban
fríos al término del video, extraño, sí, pero no del todo aterrador, quizá
fuera estar en una muchedumbre, varios sudaron frío y hasta tuvieron pesadillas
de ver el video a solas en una casa desolada en medio de la nada.
Justo cuando, empero, la
normalidad volvía, una sombra negra y blanca saltó abrazando por los hombros a
ambos presentadores, Ton K, el moreno y Neil, en blanco tuvieron reacciones
dispares, Ton gimió tratando de esquivar la mirada de los ojos negros y
terribles de Evan, Neil, por su lado, lloraba contenidamente y la mancha oscura
en su pantalón denostaba que se había orinado, Evan, colgado entre ambos como
un buen colega, sonreía, una espantosa sonrisa de muerto recién resucitado. Ton
rogó entonces que Evan no volviera a hacer aquello, Evan, sin responder, puso
un gesto compungido que Judas hubiera envidiado en la crucifixión y se dejó
caer hacia atrás, por una ventana altana de cinco metros mínimos, la cámara del
estudio trató de seguirlo y al enfocar la calle no había nadie.
Si antes lo idolatraban, después
de aquello lo adoraban, cuatro suicidios y trece asesinatos así como varios
robos se registraron, todo en honor del dios del Rock.
Dije Rock, es blasfemar, ni el
rock está tan maldito...
Los robos, supongo, fueron para
pagar el PPV e incluso asesinaron a algunos cuyo boleto al en vivo había sido
ya confirmado.
Era la anarquía, la policía ya no
podía hacer nada, centenas de bandas surgieron covereando fragmentos malditos
de aquella sinfonía de muerte, cuando manejaba mi Lexus, mis manos temblorosas
me parecían manchadas en sangre, mientras de las bocinas brotaba una risa de
pesadilla...
Y se llegó el día. Pese a la
oposición de la derecha religiosa, pese a la oposición de la ley y de la buena
moral, se llegó el día, ninguna ciudad deseaba hospedar tan infame y macabro
aquelarre (seamos honestos, eso era), docenas de brujas, músicos, poetas,
escritores defraudados, locos, solitarios, misántropos y enfadados peregrinaban
hasta la meseta comprada por Evan como "Terreno de Siembra" con
permisos falsos que se descubrieron tarde, la Meseta de La Noite Aeterna.
Y desde ahí se transmitió un
especial de dos horas donde el demente aleccionó en guitarra a sus miles de
anónimos fanáticos (no equivoco la palabra) que, fervientes y ciegos recibían
una catequesis de locura.
Tras las dos horas un intermedio
donde los celebrantes recibirían un frugal alimento consistente en ensaladas y
jugos de hierbas. Lamento no tener el menú para saber con qué drogaron sus
voluntades, qué harían que cientos de chicos prepararan en sus casas para
ingerir e inducirse una hipnosis suicida.
Luego de ése tétrico ágape
silencioso comenzaría el concierto en vivo, los piratas que intentaban obtener
la señal apócrifamente para venderla después perecieron en horribles
circunstancias que no profundizaré, son ya del dominio público y más en
concreto de la nota roja.
Quizá eso fue mejor, que aquello
se perdiera con sus participantes, no sé si todos se suicidaron, lo que sé es
que al final del evento no quedaba nadie en el yermo, sólo autos estacionados
aguardando a sus dueños que jamás volvieron... Aún siguen ahí... La policía
acudió al lugar a petición de los patrocinadores tras perderse la señal en un
punto especialmente intenso de la señal pero no encontraron nada más que basura
y silencio.
Los discos, la canción, todo fue
borrado y aquellos que sobreviven nunca hablaran de aquél joven que apareció de
la nada, que colocó un golpe directo en la psique de miles y desapareció
llevándose sólo a aquellos que él considerara dignos, mientras escribo esto
estoy ante un Crucifijo, y mis ideas blasfemas quizá lo ofendan, lo he elegido
de escudo contra la locura, por tanto, doy por terminado mi relato, la
historia, es ésa, lo demás sólo es rumor...
Fin
Baal Fausto Aramizaél
Kurioz
Franco Misaél Sánchez
Díaz
siete de diciembre
dos mil quince
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