~ I ~
Anneliesse
clavaba sus largos colmillos en el cuello de una de la cadetes mamando
primorosamente la sangre a través de los colmillos, con ellos inoculaba un
potente alcaloide que dejaba a sus victimas en un estado total de parálisis, horrible
y estática.
Claro
que el dolor previo a la inoculación era atróz, aunque rara vez se recordaba
otra cosa que un dulce entumecimiento y a veces, un dulce acalambramiento
orgásmico.
El
rostro de la chica estaba contraído de placer, las muñecas eran sujetadas por
las manos de la comandante, aunque la resistencia hacia minutos había cesado
aún las apretaba tanto como para hacer palidecer las delicadas manos.
~
Suficiente, comandante. - murmuró con suavidad Ángela, como quien se dirige a
un niño.
Anneliesse
se separó del pecho de la chica, sus colmillos estaban unidos a las punciones
con hilos viscosos, rojos y pringosos de una mezcla de la sangre de la cadete y
la extraña toxina que había inoculado la comandante.
Ambas,
presa y depredador enrojecían de placer, mas Anneliesse no sólo habia
recuperado su anterior belleza, sino que aun era más preciosa que antes.
~
Sangre de vírgenes... - murmuró con un estremecimiento de placer.
Ángela
sonrió, recordó cómo la comandante había luchado contra ella y recordó tambien
la manera tan brutal en la que renació, estaba hambrienta...
Pero
ahora, ahora era una verdadera Princesa.
~
Miho Onee estará muy complacida...
~
Sí, debemos reunir la mayor parte de miembros accesibles de los diferentes
consejos y clubes para que la transición sea más fácil. - dijo Ángela.
~
Vayamos por Lady Darjeeling de una vez... - pidió Anneliesse.
~
Lo lamento, comandante, ella será para Anzu Onee.
~
No es justo... - pensó Anneliesse.
Ángela
sabía que Miho Onee la escucharía y la corregiría, esperó sonriendo resignada
mirando a Anneliesse molesta.
Pero
nada, Ángela se preocupó y llamó a sus hermanas... Solo el silencio le
respondió...
Comenzó
a sudar frío... Eso sólo podía significar una sola cosa.
~ II ~
Margaritte
estaba en shock, echaba espuma por la boca y sonreía con demencia.
~
Vamos, Phoenix debe estar dentro con las otras, algo debió asustar a ésta. -
dijo Amy.
Aurora
miró con tristeza a su compañera que se había desmayado.
~
¿Tan pronto y tuviste tanta acción? - pensó.
Y
ambas se introdujeron en el pesadillesco infierno que boqueaba ansioso.
Margueritte
quedó tirada a las entradas del laberinto que llevaba al Edén, inconsiente. Una
figura enorme emergió de la bruma, reptaba de manera ágil y terrible, rápida
como lagartija, clavando las garras como murcielago, y levantando las
extremidades como insecto.
El
rostro, vagamente humano de ojos inexpresivos y brillantes, así como una
contracción facial que dejaba al descubierto sus largos y afilados colmillos,
ansiosos, supuraban la toxina dandole una apariencia de hambre terrible.
Margueritte
comenzó lentamente a reaccionar, sus parpados cerrados temblaban tratando de
abrirse mientras Kawashima Momo cubría a la B.U.G.S.
Gotas
babosas le cayeron en la mejilla adormeciendosela al instante, la chica abrió
los ojos al recordar su situación.
Margueritte
deseó estar muerta al ver las zarpas que tenía a los lados de su cabeza
clavadas en el suelo, tenía el rostro de lado y estaba cuerpo abajo.
Sintió
una gélida y pestilente respiración cosquilleandole el cuello que Amy le habría
descubierto para tomarle el pulso.
Comenzó
a temblar violentamente, su mente estaba bloqueada.
El
olfato ultrafino de Momo captó el olor acre y picante de la orina de la chica
como un verdadero asalto a sus sentidos. Siseó cual víbora a punto de atacar,
Margueritte cerró los ojos, sabía que estaba perdida, además de que el cuerpo
se negaba a moverse, sólo era un cuerpo sin fuerza o voluntad a merced de aquél
demonio.
Pero
la criatura que era Momo se contuvo, ensanchó la sardónica sonrisa en su
infernal rostro, tomó por el hombro y giró a la chica, quería hacérselo de
frente... Despues de todo, a Momo le gustaba ver los rostros de quienes
abrazaba.
~ Oh, My
god!!! Oh, My god!!!!! Oh,
god! - Chilló enloquecidamente Margueritte al sentir cómo la criatura le daba
la vuelta.
~
Ia-naja Masi-Mak... - respondió una voz espantosa, ronca, diabólica y profunda
como un pensamiento o sensación mas que voz.
Amy
torció el gesto mientras lágrimas de pánico le escurrían por el rostro.
La
extraña cabeza se acercó y con las puntas crinoideas de los dedos tentaculares
comenzó a desabrochar el chaleco kevlar de Margueritte, ésta, con la
desesperación que una moza pondría al luchar con los amorosos brazos de su
amante mancebo, trataba de evitar que Momo le descubriese el pecho, aquella
lucha terminó con la paciencia de la criatura, rugió violenta, larga y
roncamente con el hocico a escasos centimetros del rostro de la B.U.G.S.
El
aliento pestilente de la criatura, el miedo y el terrorifico vozarrón vencieron
la resistencia de Margueritte, sus brazos cayeron a los lados dejando a Momo en
libertad de lo que quisiese.
En
breve, el chaleco era abierto con violencia, la chica gimió apretando los
dientes, la criatura abrió las fauces, los colmillos ansiosos se le clavaron
vorazmente en el nacimiento de los senos.
Margueritte
apretó los dientes para no gritar, le estaban vertiendo metal fundido en las
venas.
Con
su fuerza disminuida, Margueritte alcanzó a tomar la daga que todas cargaban
como arma cuerpo a cuerpo y, girandola, se la clavó en un costado a su captora,
Momo gimió al sentir la punción y soltó a la chica, la miró con un odio fiero y
desmedido.
Una
lágrima le corría por la mejilla a la B.U.G.S. Pero no dejó de apretar la daga
dentro de la criatura.
Con
un rugido, Momo cargó contra el cuello, le dio un mordisco tremendo
reventandole las cuerdas vocales, nihil obstat, Margueritte sacó la daga y la
clavó con la fuerza que la adenalina y endorfinas disparadas le podían dar.
Momo
la soltó, abrió las fauces en un angulo imposible y ahora sí, abarcó la
totalidad del cuello.
Momo
Apretó las fauces con furia...
Margueritte
la apuñalaba con frenética insistencia, sacó por última vez la daga del cuerpo
resbaloso, viscoso y pálido dispuesta a clavarsela en el pecho, pero entonces
un mordisco resonó en toda su ominosa cacofonía, la mano enguantada de la
cadete cayó sin fuerzas soltando la daga, ésta resonó metálicamente,
escurriendo sangre.
Momo
lanzó un rugido de triunfo alzando por los aires, asida de los cabellos, la cabeza
de Margueritte mientras clavaba las zarpas traseras en el cadaver derribado.
~ III ~
Miho
contemplaba complacida la victoria de Momo, aquellas cuchilladas no eran nada
para ellas, incluso se divertía al ver cómo intentaban pararlas... No podrían.
Habíase
reunido, el dia anterior, con una capitana de piratas somalíes y senegaleses,
Maluna, la chica a la que había convencido de ser una encarnación de la
mismisima Neydn.
Nada
más lejos de la verdad, pero aquellos tipos merodeaban Ponapé y necesitaban de
los cadáveres de los Kanakos para subsistir, no podían simplemente ir a una
morgue y escoger como si de un buffete se tratase, por lo menos no aún...
Así
que necesitaban de aquellos supersticiosos individuos que, paradojicamente les
servirían de pantalla en aquella ocasión, las líderes de escuadrón, Miho y Anzu
formaban un círculo para crear la ilusión de la niebla en Oarai, las demás
chicas debían cuidar el Edén y acabar con los intrusos, Miho las vio llegar y
en aquél instante, cuatro hermanas echaban a perder los sistemas y funciones de
las flamantes barracudas inutilizandolas para regresar a Midel.
Hablando
de Midel, ahora que las B.U.G.S. habían caído en el papel para moscas podían
eliminar la bruma y ellas mismas atacar la Heracles, viajaban en aquél momento
en el SS Berdella.
Maluna,
chica de veintitantos, alta y atlética las miraba con los rasgos contraídos,
desde la primera vez que las había visto les había temido, en especial a Miho,
el trato era simple, ayudarlas a cargar muertos al Oarai a escondidas y a
cambio tendrían los favores de la misma Neydn.
Deseaba
en su corazón que Miho la considerase para unirla a ellas aunque sentíase aún
indigna de tal honor.
~
Consumatum Est... - murmuró Miho.
Miho,
Anzu, Erwin, Noriko, Sawa, Sodoko, Nekota y Nakajima se levantaron, ocho contra
cindo, sonaba bien considerando que las perras estadounidenses contaban con
artillería y radio comunicaciones.
Las
chicas, hasta entonces en uniforme, se desnudaron bajo la luz de la luna gibosa
del mar. Ante la estremecida Maluna tuvo efecto la transformación que ésta ya
hubiera atestiguado anteriormente.
Los
cuerpos crecieron hasta casi el doble de su tamaño, eran monstruosas
abominaciones, pero la pirata sabía (lo había comprobado) que no podría
asesinarlas con nada de lo que tuviera. Sólo podía acceder a lo que aquellas
arpías les pidieran.
Entonces
cuatro de ellas se tiraron a las hondas aguas del mar, las otras cuatro
remontaron el éter extendiendo unas alas espantosas y largas cual reptiles
prehistóricos en un cielo nocturno de pesadilla.
Miho,
Anzu, Nakajima y Erwin lanzaban chillidos semejantes a espeluznantes carcajadas
infernales durante su vuelo de pesadilla hiriendo el tranquilo silencio de la
medianoche, aquello fascinaba y aterraba a Maluna a partes iguales, los ojos
cafés de la somalí brillaron reflejando la luz de una pálida luna contra los
que los cuatro perfiles se iban perdiendo en la lejanía.
Las
demás por su lado, no se quedaban atrás, si bien, las que viajaban por el éter
les llevaban cierta ventaja, tambien era cierto que las que surcaban el abismo
viajaban veloces...
Sus
cuerpos pálidos casi brillaban cual criaturas de las profundidades mientras
serpenteaban y latigueaban sus elásticos cuerpos, las piernas las habían
cruzado cual dos tentaculos y los brazos enrededado de manera similar, se
movían con la rapidéz y ligereza de serpientes marinas de largos cabellos, la
estampa era por demás inquietante y bella.
Miho
lanzó un alarido feróz, guerrero que chocó haciendo eco en los desfiladeros que
llevaban al lago de Midel.
La
capitana Maluna ordenó arreglar los uniformes de las Señoras, había que
tenerlos listos para cuando volvieran.
~ IV ~
Danielle
sintió un escalofrío, había estado observando los monitores y había visto todo,
pero no tenía soporte de audio, no escuchaba y tampoco era escuchada, algo no
iba bien, aquellos sistemas eran lo último, no era posible que fallasen todas
las unidades a la vez.
Kathleen
luchaba por establecer contacto con Saunders, Andrea trataba de enviar las
señales a base, Amanda y Sally batallaban por comunicarse con las efectivos en
el Oarai.
Todo
era inútil, Danielle sentía que la vena de su frente le estallaría de la rabía.
Fue
cuando escucharon el alarido...
Todo
el Heracles se quedó silencioso, las chicas incluso contenían el aliento,
sentían como si sus caras se fueran desdibujando, desearon estar muy lejos de
Midel, pero no había nada mas que hacer, el acceso al lago era único, y lo
fuera que se acercaba venía de fuera en esa dirección.
~
Abran la armería y equipen todo lo que puedan usar, una larga noche nos
espera...
Kathleen,
Andrea, Amanda y Sally corrieron en dirección a la armería. Todas habían visto
a aquellos seres y sabían que no había posibilidad de negociación o
capitulación, eran bestias, bestias estúpidas y salvajes... Pero sobre todo
fuertes y casi inabatibles.
Ahí
radicaba la peligrosidad.
Danielle
jamás hasta entonces se había sentido tan cercana a morir, sólo una cosa
lamentaba de aquél horrible incidente...
~
Si pudiesemos capturar una y averiguar qué son... - pensó mientras veía a sus
subordinadas regresar con las armas.
Danielle
escogió un rifle de mira, siempre había sido buena disparando, se asomó a
cubierta.
~
Apaguen las luces... - ordenó con firmeza para transmitir su entereza a las
otras cuatro.
La
chica levantó el cañón largo del rifle, la luna iluminó las fantasmales
blasfemias que se acercaban al Heracles volando, chillando y riendo de manera
ominosa y enloquecida.
Miró
a través de la mira y enfocó a la que le iba al centro y vanguardia del grupo.
~
V ~
Miho
volaba a través de los abismales y pedregosos precipicios hacia la bahía de
Midel.
Miró,
en el centro del pacífico lago el esqueleto negro del Heracles, siniestro y
obscuro, amenazador y solitario.
Las
aguas brillaban con destellos de plata a causa de la luna, Miho no pudo evitar
recordar las termas en la villa de Oku, cuando bajó con Maho a bañarse,
tuvieron todo para ellas, el agua tambien brillaba con aquella dulzura, la luna
la contemplaba con ternura y Maho... Maho se apretaba tanto contra ella bajo el
agua...
Un
resplandor y un tronido resonaron en los precipicios, alguien había disparado
desde la Heracles, Miho, en su ensoñación sólo vio el flashazo... y sintió el
dolor, aunque éste fue momentáneo, Danielle habíale reventado la cabeza de un
tiro.
Anzu
chilló desesperadamente emprendiendo un vuelo aún más frenético contra la
Heracles mientras el cuerpo transmutado de Miho chocaba contra las aguas del
lago.
Sintió
hundirse en las profundidades.
~
La otra vez también estabas muerta al caer a las aguas... - escuchó, lejana, la
voz de Maho.
~
Onee... Chan... - después se hundió en las negras aguas de la muerte.
~
VI ~
~
Miho... Despierta... Miho... - murmuró cariñosa Maho.
La
pequeña abrió cansina los ojos, Maho la miraba sonriendo. Instintivamente, Miho
le devolvió la sonrisa.
~
¿Pesadilla? - preguntó comprensiva.
~
No... No fue nada... ¿Te desperté?
~
Para nada... Dormí mucho ayer... Me siento muy bien... Y pensar que nos restan
dos días...
~
Si... Dos dias mas... - dijo Miho complacida.
Hasta
que escucharon las botas afuera de la habitación.
Aún
no terminaba de despertar cuando la puerta se abrió con violencia, la luz las
cegó.
~
Quería pensar que ésto no era verdad... - murmuró una voz harto familiar para
las chicas. - Quería creer que mi hija, Maho...
Maho
se cubrió el cuerpo al tiempo que, avergonzada empezaba a enrojecer.
~
Madre... - dijo con un hilo de voz.
~
¡¡¡No me llames así!!! - berreó la mujer.
Miho,
cada vez mas alarmada notó algo que quizás Maho no había notado, su madre no
iba sola...
~
Puedo comprender que hayas tenido la necesidad de... Relajarte de tus
tensiones... Pero ¿Por qué habiendo tantas chicas complacientes en Black Forest
Peak fuiste a escoger a esta perra de Oarai...
~
Es Miho... - murmuró Maho inclinando la cabeza.
~
Hay varias chicas bastante a la altura de tí... Dios esto es casi zoofilia...
Con ésta... Qué perversión... - la voz de su madre iba volviendose mas burlona
y retadora en vez de triste y acongojada.
Miho
rechinó los dientes al tiempo que toda las habitación iba tornandose roja.
~
Vale... Nos descubriste... ¿Qué harás? ¿Desheredarme también? Hazlo... Para que
me largue con Maho y podamos gritar que SOMOS AMANTES!!!!! - espetó Maho en
mitad de la noche.
Su
madre permaneció en silencio, su silueta negra se recortaba en el triangulo de
luz de la entrada como un invasor terrible, irracionál e ineludible.
~
Muy bien... - dijo por fin. - si como perras han vivido como perras vivan... -
tronó los dedos. - Chicas... Denle a su comandante de maniobras y a su
"amante" una despedida que jamás se les olvide.
Varias
sombras entraron tras lo cuál la puerta se cerró, Miho, al ver lo que estaba a
punto de pasar, se levantó y trató de defender a Maho, ésta trató de hacer lo
propio.
La
menor de las Nishizumi estaba furiosa y luchó con furia, pero en un instante
las habían sometido.
Ninguna
de las dos deseaba darles a sus verdugos el placer de un grito, ni quejas ni
suplicas... Nada...
Aquella
resistencia enfureció aún mas a la mujer que, con blasfemias e insultos crudos
espoleaba a las cadetes a hacer aullar de arrepentimiento a las zorras
descaradas y retorcidas que le habían tocado por hijas.
Aquella
ceremonia terrible se alargó por horas.
Las
chicas resistieron cuanto pudieron, pero el repertorio de bajezas y excesos a
los que se vieron sometidas terminaron por quebrar sus fuerzas y sus espiritus.
Las
chicas dej consejo decidieron de común acuerdo no molestarlas durante los dias
que les restasen, aún así, un oscuro presentimiento comenzó a estremecerlas.
Cuando
al fin, fueron a buscarlas, la noche del dia segundo encontraron una escena
espantosa.
Los
cuerpos de las dos chicas estaban grotescamente magullados, cardenales de
maravillosas tonalidades purpureas hinchaban el sexo irritado de Miho, sangre y
otros fluidos brotaban de aquella dilatada y violada rosa, el vientre y muslos
internos lucían horribles arañazos, mordidas, cortes y pinchasos, el hombro
niveo de la chica mostraba una lacerante escarcificación que sería permanente,
el rostro de la chica estaba destrozado.
Y
sin embargo protegía con su poca voluntad el cuerpo de Maho, cubriendolo con lo
único que le quedaba por ofrendar... Su humana existencia...
Fueron
ingresadas en urgencias en el hospital de la Oarai... Maho había sido expulsada
deshonrosamente de Black Forest y fue sólo para ahorrar el escándalo a su ya
tan agobiada madre que la causa fue sellada. Anzu para entonces ya había
levantado una demanda policial y una investigación que terminaría en nada
comenzó, por cierto que tambien organizó todo para que Maho fuese transferida a
Oarai...
Momo
y Yuzu las visitaban continuamente notando con alivio que ambas mejoraban lenta
pero progresivamente.
No
así la actitud de Maho que, tras pasar varios dias inconciente sólo salía de su
catatonia para entrar en una horrible fase de histerismo paranoide, la pobre
chica estaba severamente tocada por la experiencia.
Miho
fue a visitarla en cuanto pudo y ahi comprobó con dolor que su amada ya no
existía... Su amada ahora era una figura yaciente en una cama... Un cadáver que
respira... Pero que ya no sabe vivir...
Entonces,
en medio de una noche de insomnio, Miho recordó el libro...
Rebuscó
con fanatismo en las hojas amarillentas e infinitas hasta encontrarse con un
apartado que la atrapó.
Las
Hijas de Neydn... Una Sorority antiquisima que hermanaba
Las
almas de aquellas que buscasen la protección de la gran Neydn, la Maligna Magna
Mater.
~
No puede ser peor que la arpía que tengo por madre... - pensó Miho.
Leyó
acerca de las negras leyendas que habíanse tejido alrededor de las incontables
hermandades bendecidas por Neydn en el mundo tanto real como onírico.
La
última de las Magnas Soror había sido reducida a cenizas en los tiempos
mitologicos de Griegos y Romanos, fueron ellos quienes registraron las
historias bajo las cuales las figuras terribles eran llamadas
"Sirenas", "Arpías", "Empusas",
"Quimeras" "Gorgonas", historias de mujeres terribles,
demonios nocturnos y canibales que asolaban los tiempos remotos.
Miho
comprendió que cada historia se correlacionaba con las demas... Pero siempre,
en todos los casos, las hermandades se diferían de las demás por un rasgo
caracteristico, algo que las diferenciaba, pero, pese a este rasgo
caracteristico, todas eran inherentemente similares.
Las
hijas de la demente Neydn. De las primeras adoratrices de esta entidad se
contaba entre sabios y filosofos atenienses que eran tan inhumanas como su
propia señora, incluso muchos aseguran que estas ignotas fervientes eran seres
reptiles ajenos a todo rasgo de humanidad.
En
algún punto, una de estas criaturas establecería relaciones con las primeras
sacerdotizas humanas instruyendolas en los lascivos ritos de adoración tan
antiquisimos que se perdían en el amanecer de los eones.
Y
de este contacto se crearía la híbrida raza que ocupaba la atención de Miho, a
través de los siglos, el secreto de la Comunión Máxima fue guardado celosamente
por las cenizas de las adoratrices y por sus huesos, hechos polvo.
Pero
Miho comprendió los misterios que se le ofrecían, cada pagina, cada linea, cada
frase le daban un poder que jamás había experimentado.
Anzu
la recibió, una semana mas tarde, Miho se había encerrado en su departamento y
estudiaba con avidez creciente el libro infinito.
Ahora,
con unas ojeras marcadas y demacrada como un moribundo le pedía una licencia.
~
No, Miho... - dijo Anzu. - no te puedes mover de Oarai...
Anzu
le explicó que había habido algunas amenazas veladas contra la Oarai y mas en
concreto contra las hermanas Nishizumi.
Miho
se derrumbó, estalló en un llanto contenido que le partía el corazón a Anzu.
~
¿Qué.. - preguntó Miho tratando de controlarse. - ... Lugares son los que no
puedo pisar?
Anzu
le dijo que debido a la presión velada solo podían pasar por las bahias y
puertos italianos, rusos, ingleses, norteamericanos y japoneses.
~
Eso es bueno porque debo visitar una tumba en Italia... En Roma...
Anzu
la miró confundida, pero aceptaba aquello, estaba dispuesta a hacer lo que
pudiera por ver a Miho sonreír.
~
Está bien... Pero yo iré contigo...
~
VII ~
Miho
abrió los ojos bajo el agua, Nekota la abrazaba sacandola a la superficie,
sientió el contacto del cuerpo de su hermana en Neydn y sonrió, las muchas
siseaban y aguardaban a la espera, un simple disparo en la cabeza no la iba a
matar.
~
VIII ~
Por
un instante, las B.U.G.S. Del Heracles sonrieron esperanzadas al ver caer a una
de aquellas banshees enloquecidas, pero pronto aquella esperanza se trunco en
terror, Anzu volaba con furia endemoniada hacia la nave con los
resplandecientes ojos clavados en los de Danielle.
~
Vayan abajo y acuartelense en la armería...!!! - gritó.
Y
un segundo despues la ventana blindada estallaba destrozada por la embestida
del cuerpo de Anzu, vidrios cual proyectiles certeros y diminutos volaron,
Danielle bufó al ser embestida por Anzu, la criatura gruñó tacleando a la
imponente militar derribandola.
La
estadounidense emitió un quejido profundo, el peso y la velocidad de aquella
maniobra le quebró varias costillas así como zafarle un hombro.
Nakajima
y Erwin llegaron hiseando, las cuatro chicas empuñaron sus rifles y sin esperar
abrieron fuego contra las recien llegadas retrocediendo.
Danielle
forcejeaba con Anzu tratando de alcanzar su puñal o su pistola, lo que fuese,
se sentía tocada y vulnerable.
Anzu
se revolvió como un reptil, pesado y brutál sobre el cuerpo maltrecho de Danielle
triturandole otros cuantos huesos, se lanzó hacia atrás reptando con la vista
fija en su victima.
Las
cuatro B.U.G.S. Trataban de socorrer a su oficial pero las duras pieles de
Erwin y Nakajima cubrían a Anzu de las balas que buscaban asestarle.
Danielle
levantó su humana desgracia con dificultad, Anzu sonreía, aquella danza que la
militar realizaba para tenerse en pie era penosa y hasta risible, de no ser
porque había escupido sangre y el destrozado tabique nasal le fluía como
cascada de rojo, hasta se pensaría que estaba ebria.
Al
fin, Danielle se irguió con el poco decoro que le restaba ante una Anzu que la
miraba con fijeza insana, animal, Danielle supo de inmediato que aquel ser
quería que supiera que era superior... Quería que viera como la destrozaba...
~
Eres... Una bestia infernál... - gimió desenfundando su pistola reglamentaria.
Las
poderosas ancas de la criatura se contrajeron tomando impulso, las zarpas se
clavaron buscando apoyo, los musculos se tensaron en premeditada tensión.
Danielle
jaló el gatillo y hasta entonces advirtió que no había quitado el seguro de la
pistola, había usado el rifle y esperaba agotar toda la munición ahora en manos
de sus subordinadas.
~
Ohh...!!! - gritó gravemente abriendo los ojos aterrada, Anzu se lanzo cual proyectil
contra Danielle con furia.
La
colisión de ambas fue atróz, las B.U.G.S. restantes vieron cómo su oficial a
cargo era embestida con brutalidad y proyectada contra una consola de
videocamaras que estalló.
Ambas,
criatura y B.U.G.S. Cayeron al suelo, Anzu sobre Danielle, abrazadas como
ardorosa pareja luego de amarse.
El
cuerpo pringoso y húmedo de Anzu comenzó a reaccionar levemente, las zarpas
comenzaron a abrazar el contrahecho cuerpo agonizante, las piernas albas y semi
crinoideas se enredaron en las piernas enfundadas en el pantalón militar.
Danielle,
con el cuello roto parpadeaba incontrolablemente
en
los últimos espasmos de su vida, Anzu se irguió, miró a su rival bajo su cuerpo
y abrió las fauces mostrando los colmillos supurantes en paralizante.
Anzu
abrió el chaleco con un tirón desgarrandolo con violencia y relamiendose al ver
las tensas, gruesas y pulsantes venas de la estadounidense bajo la cálida y
sudorosa piel, como un dulce y delicado bocado.
El
cuello tronó secamente al ser penetrado por los colmillos.
Las
chicas restantes se apenaban al tener que dejar atrás a su lideresa, pero no
había más que hacer, una de ellas como mínimo debía tratar de solicitar
refuerzos y aguantar lo más que pudiera, salieron del cuarto de control y
corrieron a través de los camarotes.
~
IX ~
Periodico
Estudiantil Oarai 18 de Noviembre 20XX
¿Fantasmas
en la Academia?
Desde
hace algunos meses había corrido el rumor entre muchas de las alumnas que en la
academia se aparecen fantasmas. La corresponsal ha obtenido el testimonio de
varias chicas que, tras actividades extendidas del club, o que vivirían en los
dormitorios frontales de la academia afirmarían haber atestiguado hechos
paranormales.
K-san,
cuenta haber visto siluetas espectrales en el area de almacenes cerca del
dormitorio 1, los espectros se movían "extrañamente" (sic).
U-san
contó que, caminando con algunas de sus amigas de regreso a su dormitorio
vieron una figura humana caminando por el lado opuesto de la calle, era de
noche y a la luz de las farolas creyeron ver que se trataba de un Rokuro Kuri,
cuello fantasticamente alargado, aterradas se desviaron por una calle y se
encerraron en el dormitorio de unas amigas pues no querían seguir en la calle
un segundo más.
Sus
acompañantes no quisieron comentar nada pero afirman que es cierto lo contado.
S-san,
de grado superior, contó haber escuchado risas en los callejones de los
almacenes abandonados, habría ido allí en respuesta a un reto lanzado por una
amiga.
El
reto consistía en ir hasta los almacenes y regresar con uno de los clavos que
tapiara uno de los abandonados depositos de cereales para siembra.
La
chica, antes esceptica, fue confiada sólo para atestiguar algo que la hizo
volver aullando de terror con sus compañeras, S-san, en shock, contó que a la
luz de la luna había visto unos extraños ojos color plata brillante mirándola
desde dentro de uno de los almacenes vacíos, sonriendo con una mueca espantosa
de locura.
El
último de los rumores lo cuenta M-san, contó que tras adentrarse en el salón de
musica le pareció escuchar una extraña melodía en un violín, así como una risa
desquiciada retumbando en los pasillos, un canto de ultratumba, animado y
fantasmal... Las elocuentes palabras finales de M-san me hacen transcribirlas a
fin de transmitir la sensación de su significado.
"Fue
horrible... Un sentimiento desesperante se apoderó de mí... En ese instante, al
oír aquella música demente y fúnebre de violín... y aquél canto... Aquella voz,
como de muñeca poseída... Quise con toda mi alma bailar... Bailar hasta morir...
Fue tan espantoso..."

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