Edén
~ I
~
Stephan jadeaba,
bajo su cuerpo, Momo se estremecía besandole los hombros, arañandole la espalda
y arqueando las caderas contra las suyas, suaves jadeos se le escapaban
convirtiendose en débiles gruñidos cada vez que la fogosa japonesa mordía el
elegante cuello de cisne de la varoníl inglesa.
La rubia de
cabellos cortos estaba impregnada por una resplandeciente pelicula de sudor que
brillaba en la penumbra de la habitación que le habían cedido.
Pese a ser una
experta en flirtear para conseguir sus metas, era la primera vez que aquello se
le ponía tan fácil...
Abordó a la
chica con la naturalidad de un Casanova y el encanto de un Berguerac. Habia
pensado que podría marcar terreno, nada demasiado acelerado al principio, pero
al parecer, Momo era la experta.
~ ¿Sabes? - dijo
Momo ruborizada y al parecer muy excitada. - puedo ver claramente en tu mirada
y sé lo que quieres, y... Creo que también puedes ver lo que estoy sintiendo,
podemos dejar los besos para los enamorados si quieres... Pero la verdad es que
estoy impaciente... Por hacerlo con una inglesa como tú... - jadeó.
~ Miren esto...
- pensó relamiendose, y agregó seductoramente. - pues si vamos a mi
departamento solo tendras por seguro que besaré todo tu cuerpo...
La rubia le tocó
uno de los muslos y apretó suave pero lúdicamente.
~ Ya puedo
saborearte... - jadeó abrazandola y besandole el cuello.
Momo gimió, el
cuello de Stephan la tentaba, tan cerca, el calor de la hija de Albión la
estremecía de hambre y lujuria.
~ Vamos... A tu
departamento...
Y ahora,
desnudas y sobre las cobijas de seda de oriente se entregaban sin nada mas,
Stephan ahora, balanceandose sobre la morena como en un infernal, monótono pero
inescapable trapecio satánico, ignorante de que se balanceaba sobre el borde
del abismo mismo.
Momo jadeaba
acompasando su volumen con el de Stephan, dejandola incluso superarla, aquella
actitud pasiva enardecía mas el impetu con el que la rubia la poseía clavando
las manos crispadas en la cabecera de la cama en un desesperado intento por
compenetrarse más con la japonesa.
Un liberador
jadeo de placer y un suspiro de Stephan le anunciaron a Momo que terminaba de
brindarle el orgasmo más intenso a una de las peores enemigas que podría haber
tenido, mientras Stephan se deleitaba con su cuerpo, Kawashima Momo había
deslizado casi imperceptiblemente sus colmillos en cuello, hombros y pechos de
la rubia drenandole la preciosa carga vital, uniendo a ambos placeres, orgasmo
y alimento una potencia que noqueó a la Inglesa, mientras Momo, azorada y con la
vista clavada en el techo veía ante sí los rostros de varias chicas. Amantes
informantes, aliadas y enemigas se agolpaban con furia en su cabeza, un hilillo
de sangre le corrió por la nariz a Momo, sus ojos giraron hacia atrás, sus
labios, crispados, se abrieron y de ellos brotó una larga lengua negruzca, un
suspiro emergió de su boca contraída y quedó bloqueada por la cantidad e
intensidad de los recuerdos de Stephan Helsmley.
~ II
~
Los ojos de Miho
se abrieron de par en par al sentir un estremecimiento de horror al ver, en su
mente, el rostro alarmado de una de sus mas amadas hermanas, Momo, impulsiva y
temperamental, comprendió, al escuchar el agónico aullido psiquico en el que se
dejaba traslucir, una nota in crecendo de alarma.
La acompañaban
sus camaradas de equipo del Panzefähren, y tambien ellas pudieron escuchar el
lastímero quejido de Momo
~ ¡¡Nishizumi!!
- escuchó un sonoro grito de respuesta, era Anzu, donde quiera que estuviese
había escuchado el alarido de Momo.
~ Calmense... -
se dirigió mentalmente a todas las hermanas en Oarai. - Una de nosotras se
alimentó por su cuenta sin las palabras ni los signos apropiados... Pero es
posible ayudarla... - Miho cerró los ojos y miró a través de los pares de ojos
que compartían, escuchó las voces internas y escuchó preocupación y premura. -
Vayan al Edén y preparen todo...
Sintió cómo las
voces desaparecían comenzando ya con todos los aditamientos para El
Ceremonial...
~ Nishizumi
dono... - Miho levantó la vista y miró el rostro de Yukari, pálido y preocupado.
~ Cálmate... -
Dijo sonriendole tranquilizadoramente a la chica. - Momo chan es fuerte y
aguantará.
~ No... No me
preocupa eso... Confío en su fortaleza... Pero... No llegaremos a Ponapé hasta
dentro de dos semanas... Con suerte... Si utilizamos ahora uno de... Nuestros
materiales... Quizás llegaremos... Muy hambrientas.
Miho comprendía
ésto y sabía que Yukari estaba inquieta, después de todo... Sus padres...
Miho negó
energicamente y le tomó el rostro, Yukari había sido la cuarta de sus hermanas
en llegar y una de las que más amaba... Pero aún así no podía arriesgar el
bienestar de todas.
~ Date prisa...
Yo voy por Momo seguro que Anzu debe estar ya en el apartamento de esa maldita
espía...
Yukari se
estremeció a causa de la posibilidad que
encerraba esa palabra.
~ Saben lo que
ocurre... Nos descubrirán y nos separarán...
~ ¡¡¡Jamás!!! -
Chilló Miho en respuesta, Yukari se estremeció de miedo al ver a su lider tan
descompuesta, los ojos dilatados casi en blanco inyectados en sangre, la boca
contraída en una mueca espantosa, Yukari entonces comprendió que en realidad,
Miho jamás dejaría que las separasen de manera indefinida...
Era extraño,
pero Yukari era quizás la única que no podía sentirse tan amorosamente envuelta
por las demás como para compartir una linea tan potente e intensa de emociones,
era hermoso ser parte de las-muchas-que-son-una, pero no podía dejar de
percibir algo que no la terminaba de calmar... Además... El ansia era una
batalla constante entre quedar saciada plenamente o tener miedo de desperdiciar
un precioso material que ignoraba conseguir con facilidad.
Miho se lanzó
como fiera a la noche, juraba que si Saint Gloriana o quien fuese iban con esas
dobles intenciones para separar su nucleo familiar perfecto, despellejaría ella
misma a todas las informantes que pudiesen tener, pero una cosa a la vez, por
ahora, Momo era lo primero...
~
III ~
Anzu volaba por
la noche hacia el lugar donde Momo se hallaba a punto de sufrir un colapso
grave tanto fisico como psiquico.
Podía escuchar
las diversas deliberaciones y enterarse cuanto tiempo faltaba para que Edén
estuviera listo para el Brudeschaft.
Por fin,
apareció ante su vista el negro edificio donde yacían, la espía y su mejor
amiga. Trepó lo mas rapida y sigilosamente que pudo hasta llegar a la indicada,
abrió la ventana y se deslizó dentro reptando.
Momo
convulsionaba de manera violenta, unos extraños cloqueos eran todo lo que salía
de sus apretadas mandibulas espumeantes. Los ojos bailaban dementes en sus
cuencas.
~ Estoy aquí,
hermana... - pensó Anzu, Nishizumi, Yukari y Hana aguardaban abajo para cubrir
la salida y ayudarlas con Momo, deberían ser rápidas así como invisibles.
Miró con
angustia cómo una de sus mejores amigas se sacudía con mayor salvajismo. Anzu
se giró entonces hacia la espía y notó cómo era que estaba inconciente, casi en
coma, pensó en despellejarla... Pensó en matarla...
~ Detente,
Anzu... Momo nos necesita... - sintió la vibración de Miho subiendo por la
escalera.
La pequeña se
mordió el labio, sí, eso podía esperar. Sería glorioso cuando reunieran a todas
las espías y las introdujeran en el Edén... No podía creer que incluso en la
misma Oarai hubiese hipócritas que vistiesen su uniforme y amasen otra escuela.
~ Ellas no
entrarán en el paraíso... - escuchó un pensamiento sepulcrál.
~ IV
~
Anneliesse había
visto a Stephan dirigirse hacia el Totus Florius, conocía a su compañera de
equipo y sabía que no estaría disponible sino hasta el día siguiente, así que
ahorrándose el paseo se dirigió a su habitación para dormir y organizar el
informe que daría a Daarjeling durante el desayuno.
Repentinamente
algo ocurrió en la atmosfera, hasta entonces, había sido una hermosa y clara
noche de luna llena, pero la clara luz de la gentíl Selene se vio obscurecida
por las lugubres nieblas de Shamballah, un viento extraño le asaltó su olfato
de sabueso haciendola torcer el ceño, era como si una banda de las mas inmundas
y apestosas criaturas salidas del infierno carroñero hubiesen salido a pasear
bajo la luna... El olor fue tan breve como terrible, poco le faltó para vaciar
el estómago.
Echó a andar
porque había notado que la peste se acentuaba con dirección hacia los
departamentos donde se alojaba Stephan.
Un escalofrío la
detuvo al dar un paso, ese insano olor era algo que no podía soportar, era de
un salvajismo y una profanidad inhumana, el olor de unos seres cuya comida
inmunda no podía ser contemplada con indiferencia, ni la banevolente luna podía
contemplar el andar maldito y profano de aquél séquito que ante la vista de
Anneliesse se proyectaba, cuatro sombras que cargaban a una quinta salieron del
departamento, de la ventana de Stephan, Anneliesse hubiese jurado que las vio
levantar el vuelo con un impulso endemoniado y atravesar el éter brumoso
impulsadas por extrañas formas cambiantes, supo que se enfermaría.
~ V
~
La peste le
inundó las fosas a la inconsciente Stephan con la intensidad suficiente para
despertarla, aún acalambrada por el orgasmo se levantó y se las arregló para
medio vestirse y tratar de seguir las extrañas figuras que creyó distinguir en
su habitación llevandose a Momo Kawashima, en el descanso de las escaleras se
encontró providencialmente con Anneliesse, echaron a andar y sin perder tiempo
la puso al tanto de su reciente conquista, no habia, al fin de cuentas, mucho
que contar al respecto, salvo que había visto algunas sombras llevandose a la
chica, quizás se equivocaba y Momo sólo se había retirado de su lado,
Anneliesse se mordió los labios y le ordenó regresar a la habitación y revisar
que no le faltase ningún papel relevante, Stephan, que ya de por sí estaba
mortalmente pálida se puso lívida, ¿Cómo había podido ser tan
irresponsablemente estúpida? Regresó corriendo, escuchó a Anneliesse que le
dijo que se comunicara con las demás y que la siguieran por GPS, iría en busca
de las sombras, superticioso, quizás, pero los informes de Oarai y Saint
Gloriana hablaban de sombras... ¿Y si habían dado una escalada y habían
secuestrado a la vicepresidenta estudiantil de Oarai en vez de tomar sólo
notas, planes y mapas?
No habia tiempo
que perder, había que actuar. Mientras Stephan se aseguraba de que nada faltaba
llamó a sus compañeras y les dijo que siguiesen la señal de Anneliesse, todo
sería explicado después, cuando se reuniesen.
~ VI
~
El resto de las
chicas de Alvorn respondieron y de inmediato se reunieron para ir tras
Anneliesse que había emprendido la persecución de unas sombras, Valery dirigió
la marcha armada con un tasser paralizante y el rastreador GPS, el aparato
indicaba que la chica habíase internado justo en el centro del area académica,
al parecer, dentro de Oarai había varios invernaderos conectados por redes
internas de túneles cubiertos con cúpulas, Valery habíase enfocado en los
planos del Oarai y resultaba complicado explicar la red subterránea, como se temía,
la señal de Anneliesse se internó en uno de los túneles que llevaban a ese
laberinto obscuro.
Sólo podía
llevar a un lugar, el designado con el nombre clave del Invernadero-cúpula Al
Edén 46463.
Infiltrarse ahí
sería complicado pero la señal apuntaba ahí y Anneliesse había dado orden de
que la siguiesen, si acaso estaba en algún peligro podía mandar una señal en
clave que transmitiría su localización no sólo a ellas, sino a la misma base de
Alvorn en Londres.
Así que apresuró
el paso, todas, Alice, Ángela, Stephan y ella estaban nerviosas, demasiado,
así, sin pensarlo más, se internaron en los laberinticos pasillos de la
academia de Oarai.
~ Formación
Ariadna. - Susurró Stephan, líder provisional de la comitiva. Aguardó para
escuchar algún mensaje, sólo recibió el pitido del GPS que no dejaba de
internarse en aquella negrura.
~ Activen las
cámaras de Acción... - dijo por último. - Que dios y la reina las acompañen...
Se miraron y se
lanzaron a las sombras.
~
VII ~
Al día
siguiente, Darjeeling aguardó en vano el informe diario de Alvorn, aguardó e
hizo buscar a sus espías lo mas discretamente que pudo, pero sin llamar la
atención hasta que, por medio de las Alvorn Aureum, siguientes miembros de
élite se enteró de algo que casi la hizo darse de golpes con la pared hasta
destrozarse la cabeza.
Escuchó,
seguidamente las replicas de Orange Peacok que la increpaba por la insistencia
en infiltrar a Oarai.
Y era que tres
chicas de Alvorn habían atacado la noche anterior a varias de las estudiantes
miembros del Panzerfähren, las habían secuestrado y torturado las chicas
estaban en urgencias médicas y el completo equipo Alvorn Argentum así como un
bote salvavidas habían desaparecido de Oarai.
Darjeeling se
frotó las sienes, punzadas palpitantes de dolor la asaltaron, sabía que Oarai
sería algo que jamás había enfrentado, pero no esperaba que sus mejores espías
hubiesen enloquecido en aquellos terminos para obtener información, pensó por
un momento cortar las inspecciones y volver a Saint Gloriana y no volver a tener
relación extraescolar con Oarai, pero se detuvo en seco al ver que aquello era
simple vergüenza...
No deseaba ver a
ninguna chica de Oarai porque ardía en vergüenza, aquello era imperdonable...
Insoportable...
~ Quiero hablar
con Anzu Kadotani...
~ No... A partir
de ahora yo estaré a cargo de la diplomacia junto con Assam... Tú.. - dijo la
pequeña mirandola con contenida exhasperación. - volverás a Saint Gloriana y te
pondrás a disposición de la junta disciplinaria hasta que volvamos y arreglemos
este entuerto...
~
VIII ~
Y aquello fue
todo, el regreso a Saint Gloriana se hizo de prisa y en aquella mañana fría y
nublada, Darjeeling se sintió derrotada, al volver, recibió una fuerte
reprimenda en donde puntualizaron que tratarían de zanjar aquél asunto y que si
conservaba su puesto como presidenta era por su carisma y habilidad tanto
verbal como para las maniobras, que debería andar por la derecha y con mucha
rectitud, y que tan pronto fuese posible sería degradada a simple asistente del
consejo.
Escuchó, sin
réplica alguna cómo sus superiores le iban contando cómo planeaban dejarla en
el más grosero y total olvido.
~ Gracias... -
Murmuró. Desaparecer en el olvido, no sonaba mal.
~ Epílogo ~
Darjeeling
habíase encerrado en sus habitaciones donde, asistida únicamente por la mas
cercana de sus doncellas, pasó días de encierro, a solas, en las sombras,
aguardaba por el dulce olvido que le habían prometido, pasaba largas tardes
sumida en poesia clasica y aventuras artúricas, vistiendo pijamas, cubriendose
con batas y volviendose más y más introspectiva, hasta que, en su exilio,
recibió una noticia que la hizo estremecerse, no sabía si de emoción o de
horror, Orange Peacok, a su regreso, habría ido a verla en su encierro
voluntario, tras encontrarla adormecida, le contó que encontraron un salvavidas
con el escudo del Oarai, y sobre él, desnutrida y en shock, cerca de la muerte,
a Anneliesse Myers.

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