Tensión Fría
~ I ~
Las B.U.G.S. Habían abordado Heracles, salieron
fijando coordenadas hacia Oarai, comandando todo iba Danielle via radio,
utilizaría Heracles como punta de lanza cerca de Oarai para monitorear las
actividades y tener una base segura, además de que llevaba una armería de alta
seguridad bien equipada para las ocho chicas de Bow y Arrow que serían las que
atravesarían.
Kay y Danielle abrieron la armería, Hanna y Amy no
pudieron evitar sonreír al ver el familiar brillo de los cañones de rifles,
ballonetas, escopetas y revólvers.
Sobra decir que las B.U.G.S. Eran expertas en manejo
de armas así como lucha cuerpo a cuerpo, las miembros de su élite eran las
Skullfriends, las amigas de la calavera, sus constituciones eran
predominantemente sajonas, cortes militares cortos e imponentes alturas no
menores al 1.70.
Lucían confiadas, su poderío físico y armamentistico
les daba la seguridad de que las timidas chicas del Sensha Do no serían mas que
una simple anchoa ante un tiburón.
~ II ~
Oarai, según los datos, se acercaba a algún lugar
entre Ponapé, providencial, cerca de ahí había un islote conocido como Isla
Midell, la de la media luna, donde Heracles podía esconderse de los detectores
del Oarai, Arrow y Bow de Midell viajarían hasta Oarai en cuatro lanchas
barracuda negras indetectables al sonar, se infiltrarían en la noche.
Supusieron que las chicas del Oarai viajarían de la
academia a Ponapé en algún barco para viveres o combustible, así que se
infiltrarían durante ese momento especifico, los pocos informes coherentes de
Saint Gloriana habían hablado de aquella parada.
~ Muy bien, - dijo Danielle, - cuando bajen de
Heracles serán ustedes, sus armas y su entrenamiento en zona caliente, deben
ser rapidas y conseguir cualquier información con relación a lo ocurrido
durante la investigación de las inglesas.
~ III ~
Miho tenía los ojos entrecerrados, su corazón
comenzaba a latir con normalidad, sus sonrientes labios entreabiertos jadeaban
con suavidad, su cuerpo estaba impregnado del sudor de su querida Maho.
Sonrió, estaba muy feliz, maravillada en que antes
hubiesen estado tan lejanas y ahora, unas horas de viaje y estaban juntas, Maho
jadeaba, la expresión de su rostro era adorable, se notaba que había disfrutado
la experiencia como nunca, y hasta entonces les llegó el sonido de la tormenta.
Maho giró su rostro hacia las cortinas cerradas y al
no poder evitar la curiosidad se levantó, Miho la miró cada vez mas extasiada,
su Onee sama era preciosa, pese a que Miho había visto a la totalidad de sus
compañeras del Sensha Do desnudas alguna vez, era la primera vez que se
extasiaba tanto con un cuerpo femenino, los movimientos de Maho la
hipnotizaban.
La comandante de Black Forest Peak abrió sólo un
poco las cortinas y vio cómo la lluvia lo cubría todo, lluvia que pronto sería
escarcha.
~ Maho sama... - murmuró Miho, la mayor se giró. -
Ven... - pidió abriendo el futón invitando a la mayor.
Maho miró la lluvia y tras pensar se giró.
Afuera la tempestad arreciaba, dentro, la paz del
futón y la sensualidad de Miho la tentaban.
Maho sonrió y volviendo al futón pensó en lo
afortunada que era, se recostó con ella y la abrazó.
~ Es un hermoso lugar, Miho chan... - murmuró con
suavidad abrazando a la pequeña.
~ Imaginé que te gustaría, pasamos tanto tiempo en
la academia que...
~ Olvidamos lo que es estar en tierra... - terminó
Maho cerró los ojos.
Las ultimas semanas en Black Forest Peak habían sido
extenuantes, los entrenamientos abarcaban tanto de su tiempo que apenas y podía
seguir sus estudios regulares, la exigían mucho y también le cargaban
respondabilidades que a veces eran demasiado para ella, sin contar que el
mínimo error de su parte constituía el castigo de toda su unidad, aquello era
atróz, demasiado, pero jamás lo diría o se rendiría, aunque se estuviera muriendo
por dentro.
Además, pensó estrujando la cálida suavidad del
cuerpo de su Imotou, por esos breves lapsos de tiempo, la Academia y el
Panzerfähren no existían, sólo Maho y su cálido amor, se arrebujó en el futón y
acomodó su cabeza en los pechos de su princesa para dormitar sólo un poco.
Miho notó que su amada se había dormido
profundamente, la respiración de Maho
era ahora suave y regular, modulada.
~ Eres tan diferente cuando guerreas, cuando me
escribes, cuando me amas y cuando sueñas a mi lado... - pensó con arrobamiento
Miho.
Maho por su lado sonrió en sueños disfrutando del
arrullo de la lluvia, del poema del viento en los arboles del Yokai, de los
latidos dulces y continuos del corazón de Miho y del sonido de su respiración.
~ IV ~
~ Itadakimasu. - murmuraron desganadamente las
chicas del consejo.
Atestiguar la feroz entrega de las hermanas
Nishizumi era algo que jamás habrían imaginado, algo dentro de sus mentes se
había destornillado, Momo no podía dejar de pensar en el rostro enrojecido y
jadeante de Miho, su expresión tierna y sensuál de ojos cerrados y labios
entreabiertos, y vislumbrar las fuertes espaldas de Maho brillantes de sudor
ante el esfuerzo exigido, Yuzu, ruborizada, imaginaba todo lo que Miho habría
vivido en brazos de tan impetuosa amante, Anzu por su parte sólo tenía mente
para los pechos de Miho, perlados de sudor tanto propio como de la afortunada
Maho que habría estado prisionera de los muslos y brazos de la pequeña.
Luego de bajar de la habitación de Miho vagaron por
el jardín interior contemplando la lluvia, pese al frío sus rostros ardían
encendidos de fuego, un fuego que no era de vergüenza, sino de deseos.
Comieron en silencio en el comedor de la posada,
estaban solas e imaginaban que ni Miho ni Maho tendrían ánimos de bajar o
comer.
~ ¿La estaba lastimando? - preguntó Momo sin
dirigirse a nadie en especifico.
~ Kawashima... - murmuró Anzu severa.
~ Es que... Dios, la estaba haciendo tiras...
~ ¡Basta, por favor! - pidió Yuzu enrojecido hasta
lo blanco de los ojos, su sexo estaba rebullendo, por cada mención del tema se
espoleaba mas su imaginación ya de por sí desbocada.
~ La verdad es que... Me alegra que Nishizumi tenga
una relación tan hermosa. - dijo Anzu.
La vicepresidenta y la encargada de relaciones
publicas de Oarai miraron asombradas a Anzu, pese a conocer la inequívoca
madurez de la presidenta ante ciertos temas, en esta ocasión, Anzu las asombró
tanto como si hubiese hablado arameo con fluidéz.
~ Piensenlo, Miho se queda sola en el mundo, en
verdad sola, sin nadie... Su hermana se queda sin ella y... Bueno, de algún
modo retorcido que no quiero ni imaginar terminaron así, el medio no importa,
por lo que vi, se aman con locura...
~ ¿Amor? - preguntó Momo como si la palabra fuese un
vocablo desconocido del todo.
~ No tenemos idea de lo que han pasado juntas, pero
sé que debió de ser mucho, hasta donde sé siempre habían sido muy unidas...
Desde que Nishizumi chan entró al Panzerfähren han peleado juntas hombro con
hombro... Hasta que...
Anzu guardó un breve silencio, como si el tema fuese
incómodo o tabú, Yuzu y Momo, mas calmadas escuchaban la reflexión con
solemnidad.
~ El caso es que no vimos nada... Ellas están juntas
y eso es todo...
~ Deben estar arriesgandose mucho para que nadie se
entere... - observó Yuzu con tristeza.
~ No quiero imaginar lo que les ocurriría si se
llegase a saber esto... - Dijo estremeciendose Momo.
~ Por eso esta será la única vez que hablaré de este
tema... Y ustedes a pensar con morbo de lo que pueda haber...
Momo y Yuzu asintieron y mas tranquilas comenzaron a
comer con mayor ligereza.
Miho bajó poco después al comedor, aún no habían
terminado el segundo bocado cuando apareció enfundada en su kimono.
~ Hola chicas. - saludó animadamente.
Las tres la miraron y casi se atragantaron, no por
el recuerdo reciente, sino porque casi las atrapa murmurando al respecto.
~ Hola, Nishizumi chan, pensamos que no bajarías a
comer...
~ ¿Uh? ¿Por qué? Me muero de hambre, desde ayer no
he probado bocado...
Anzu recordó que tras haberle dado la hoja de permiso
a Miho ésta se había puesto a hacer mil y un preparativos, reservó habitación y
vaya que peleó por la que ahora ocupaba, luego reservó dos limusinas, una para
ellas cuatro y otra solo para llevar a Maho a la villa de Oku, luego de los
preparativos, el equipaje y ajustar sus cosas para su vuelta y por fin el viaje
de dos horas de Oarai la academia hasta la villa de Oku, pero nada de comer.
Miho se le unió y al poco habían dado cuenta de una
variada comida consistente en pescados de río de montaña y arroz.
~ Estuvo delicioso, cuando Onee sama baje a almorzar
le encantará, le gustan mucho los peces de agua dulce... Por cierto, gracias
por dejarme invitarla chicas... - dijo antes de sonreirles con alegría.
Momo se mordió el labio inferior desviando la
mirada, Yuzu se ruborizó y bajó la vista, sólo Anzu conservó el suficiente
hielo en la sangre para sonreír.
~ Me hubiera gustado presentarlas como es debido,
pero de Black Forest Peak hasta aquí son como cinco o séis horas, está muy
cansada, se dio una ducha y ahora duerme como un bebé...
Miho no pudo evitar sonreír ante el recuerdo
enternecedor de Maho dormida bajo las sabanas del futón, tan desnuda y tan
suya...
Las chicas se pusieron nerviosas al ver a Miho
sonreír ruborizada ante el recuerdo.
Cada una estaba soltando un largo monologo interno
acerca de las razones reales del sueño de Maho, cada una quería escupir mil y
un cosas, hasta sentían resentimiento ya que imaginaban que Miho y Maho las
habrían visto y ahora en sádica venganza esperaban espolearlas tanto que las
hicieran confesar su indiscreción.
~ Etto... Bueno, bajará mas tarde, ya las
presentaré... - dijo ruborizada.
~ Debe quererte mucho para tan largo viaje,
aprecialo, Nishizumi chan. - dijo Anzu maldiciendose por tal comentario.
~ La quiero tanto, chicas...
~ De eso no nos cabe la menor duda... - soltó Momo
recordando a Miho jadear y reir al compás de las caderas de Maho, pero como
retractandose trató de cubrir su boca, pero era tarde, los labios habían sido
más rápidos que su mano.
Pero Miho estaba llena de endorfinas por lo recién
vivido y por al fin estar satisfecha, ahora sólo un poco de sobremesa para la
digestión y a regresar al lado de su bella durmiente, sonrió, sí, y ella la
despertaría con un beso...
~ V ~
~ ¡Despierten, harapienta banda de vagas! - escupió
el altoparlante en los camarotes de las B.U.G.S.
tras haber alcanzado la isla Midel. Heracles había
navegado por el Atlántico sur durante la tarde y había alcanzado el cabo de
Buena Esperanza, más allá, Tierra de Fuego las aguardaba, en esa zona fría de
transito mercantíl se hallaba Midel. Alcanzaron la bahía hacia el crepúsculo y,
para el anochecer se adentraban profundamente en la bahía de la isla Midel,
ahora, estaban rodeadas de acantilados afilados, altos e inaccesibles.
Fondearon en un pequeño lago de extraña
circunferencia, flanqueado por escarpadas paredes rocosas que se elevaban mas
de cien metros de altura, el fondo del lago era de extraña y sombría
obscuridad, parecía que se encontraran en el fondo de un pozo inmenso de
profundidad escalofriante.
Despues, aguardar la señal.
Tras unos segundos estuvieron en pie y a los pocos
minutos abordaban las barracudas que las llevarían a Oarai. Hannah viajaba con
Marissa, Rose y Aurora iban en equipo en otra, la tercera la ocupaban Amy y
Alexandra mientras Margueritte viajaba con Christy.
Iban en cuatro grupos de dos para infiltrarse por
varios sectores a la vez, todas iban armadas con la pistola de cañón corto
reglamentaria y el AR15 plus bayoneta aparte así como dos granadas de humo con
tres cargadores extra para el rifle.
Salieron de Midel en cuestion de minutos y enfilaron
hacia el Oarai, durante media hora el sonido de los motores fue su unica
compañía hasta que la academia estuvo a la vista, negra como un enorme
cementerio, un negro panteón que aguardaba por ellas, una extraña neblina
inexplicable lo cubría con una opalescencia lechosa, les pareció que varias
gaviotas sobrevolaban la cubierta del barco en busca de alimento o refugio.
Pero la niebla lo cubría todo con un blanco sudario,
sin saber por qué, las aprehensiones comenzaron a rondar al equipo.
La vos de Danielle las sacó del trance de
expectación y les devolvió el ánimo, asignaba con decisión los puntos de
acceso, Kathleen Hackearía a distancia los sistemas de seguridad del Oarai que
después de todo no contaría con software, hardware o programadores competentes
para medirse con la segunda mejor hacker de Saunders.
Hannah y Marissa se pegaron a la academia y tras una
breve escalada estuvieron en cubierta.
~ Demasiado fácil, - dijo Hannah por el comunicador.
- Mantenganse en guardia.
Eran las dos con tres de la madrugada y la Oarai
estaba en silencio, un silencio tan terrible y absorvente sobre todo por la
niebla.
~ Rose, Aurora, como van? - Preguntó Hannah.
~ Estamos en un área de almacenes en el punto de
desembarco, comandante Phoenix. - murmuró suavemente Rose, demasiado quedo
aunque bien entendible.
~ Phoenix,
Aquí Carter, Alexandra y yo estamos a quinientos de ustedes.
~ Comencemos a pulsar al interior, establezcan
perímetro, la zona a la que nos dirigimos se encuentra hacia el interior, es
posible que no encontremos resistencia ya que ese lugar fue incendiado, debemos
ir allí, fotografiar el area, asegurarla y tomar muestras forenses. - Dijo
Hannah.
~ Comandantes Phoenix y Carter... - habló Rose. -
Margueritte y Christy aún no se reportan.
Aguardaron espectantes de la frecuencia de sus
compañeras, ruido blanco nada más.
~ Heracles, ¿Qué ven?
Las chicas de Heracles tenían la visión de las
cámaras del grupo completo, en el caso de todas las camaras funcionaban, pero
los transmisores de Margueritte y Christy fallaban, quizás por la humedad de la
niebla en donde ellas se encontraban ya que incluso con las cámaras no tenían
visión a mas de tres metros de distancia.
El punto de desembarco de la pareja incomunicada era
el mas alto y cercano al area conocida como Edén.
~ Delta, si me escuchan ajusten los visores de
niebla y aseguren perimetro hasta la entrada del Punto Delta.
Margueritte y Christy se ajustaron los visores y con
esto Danielle, la comandante en Heracles supo que pese a no ser escuchadas si
podían escuchar, por alguna razón esto la alivió, aunque le preocupó su
situación.
Las otras séis recibieron la orden de avanzar, las
dos restantes asegurarían el area.
Hannah sentía el extraño resabio de la niebla, era
el olor de la muerte, lo había olido antes, muchas veces, cuando un animal
moría expelía un olor similar, aunque no igual a aquella pestilencia.
Se ajustó la máscara agradeciendo por ella y
apuntando con su rifle avanzó en las sombras sin hacer ruido, como una sombra
más en aquella mansión de fantasma.
Marissa avanzaba tras Hannah a través de las calles,
por un instante imaginó que hubiesen podido abrir fuego con la certeza de que
nadie se sobresaltaría, al parecer estaban solas en el Oarai.
Sólo las farolas iluminando lugubremente la noche
envolviendolo todo en un blanco velo fantasmal por efecto De la niebla.
Un chillido estalló a la distancia prolongado,
lastímero y sobrecogedor. Un grito tan triste que conmovería a cualquiera de
tan sólo provenir de algún ser vivo, la tonada cacofónica de aquél alarido
ascendió hasta convertirse en una histérica carcajada.
~ Heracles, what the fuck is that? - espetó Hannah
apresurando el paso al notar que provenía del sector Delta.
~ No percibo nada en ninguna cámara, Margueritte,
Christy, busquen un punto alejado de la niebla para reestablecer comunicación.
Las chicas se pusieron en movimiento, Danielle sabía
que de haber algo acechando en Oarai aprovecharía cualquier inactividad para
atacar. ¿Atacar? ¿Por qué?
~ Quiten el seguro chicas, la situación se nota
hostíl. - ordenó Danielle. - Andrea, carga un ligero Impulso, mostremosles por
qué somos fantasmas...
Las camaras de Oarai transmitieron a Heracles y a
través de las muchas camaras tenían una vista inmejorable de la situación a
bordo del Oarai.
Hannah y Amy
en sus respectivas areas se preguntaban a cada paso por qué la soledad
tan opresiva, Rose poco a poco se adentró en la Zona Delta donde la niebla se
cerraba a cada paso.
Encendieron las linternas de los rifles y desnudaron
las largas bayonetas que coronaban los cañones, el largo y afilado metal brilló
guiñandoles el ojo como un amigo siempre fiel y eso la hizo sentir mejor.
~ Let's go, Mother fuckers... - pensó con
bravuconería sonriendo mas confiada.
La radio comenzó a emitir interferencia y Rose supo
que había perdido comunicación.
~ ¿Hacia donde? - Preguntó Aurora acercándose
instintivamente a Rose.
~ Sígueme... - dijo avanzando, levantaba el cañón
del rifle lista para detener a quien se atreviera a salir de la niebla.
Las botas de ambas resonaban en la calle solitaria,
el area a la que habían llegado era una llena de casas de madera, parecía más
un mercado o algun ghetto bastante humilde y abandonado en la opinión de Rose,
no podía imaginar para qué serviría en la actualidad, se ocultaron junto a una
de las chozas tapiadas y trataron de comunicarse con Heracles o con Christy y
Margueritte.
Nada, el mismo sonido ininterrumpido, era como el
zumbido de cientos de insectos zumbando a la vez.
~ ¿Dónde está el punto de entrada?
~ Cerca... Andando... - dijo Rose.
Creyó escuchar algo a la lejanía, pero la
impenetrable blancura de la niebla no la dejaba ver, apresuró el paso y por
fin, encontró una boca abierta de un túnel negro y pestilente que se adentraba
en la academia, se estremeció pues parecía como si la niebla brotase de aquella
tenebrosa boca infernal que bostezaba con hambre.
Aurora activó el visor y vio en el fondo dos
siluetas, una sin duda era la de Margueritte, ésta caminaba hacia la salida a
su encuentro.
~ ¿Por qué tardaron tanto? - murmuró la chica.
~ Llegamos y eso es todo, ¿Christy?
~ Entró a asegurar el túnel antes que yo, entré a
buscarla...
~ Se habrá perdido.
~ Puede ser, adentro es un laberinto, debemos
esperar a mapear el lugar...
Rose y Aurora asintieron. Fue cuando escucharon los
disparos, varios y continuos, una verdadera rafaga que se silenció tan de
pronto como se dejó oír.
Sin esperar las tres corrieron empuñando sus rifles,
corrieron tratando de mantener la dirección por la que adentraban a la negrura.
Hasta que llegaron a una sucia escalera que se
internaba aun más profundo, escucharon y un sollozo les dijo que quien
estuviera abajo estaba mal, muy mal, quizás en las últimas.
Apuntaron las lamparas que emitieron solo circulos
escasos que iluminaron el descanso de las escaleras.
En el descanso estaba Christy tirada en el suelo,
las piernas contraídas y las manos prisioneras de unas rodillas de blancura
terrible.
Un ser blanco y grotesco estaba arrodillado sobre
Christy, el cuello de ésta estaba partido por una cruél mordida que casi le
había arrancado la cabeza.
Con las garras largas y cartilaginosas de la zarpa
izquierda le abría los labios causandole arañazos en la blanca piel, los ojos
de la estadounidense estaban abiertos en una mueca de espanto terrible, y de la
muñeca de la zarpa derecha del ente corrían gotas de negra linfa de olor
pútrido que casi le caían a la militar a los abiertos labios.
Las tres tomaron aliento y pese a su entrenamiento
no pudieron ocultar un escalofrío, cuando la luz enfocó al ser, éste soltó un
siseo, como el de un gato furioso.
Era grande, tanto como ellas, su apariencia era
humanoide a excepcion de brazos y piernas, los brazos estaban alargados en
extremo rematados en manos delicadas de largos dedos de textura blanca y dura
rematados en largas uñas cartilaginosas, los dedos, largos tambien eran de una
delicadeza semi crinoidea, como si fuesen tentaculos albinos elasticos en vez
de hueso y musculo, de primera vista se veía que estaban unidas o semi unidas
por una membrana delicada a través de la cuál se notaban venillas azules y
purpuras, que sujetaban el rostro crispado de horror y dolor de Christy.
Entonces distinguieron sus ojos, grises, resplandeciendo por las luces como un
par de dolares de plata, enmarcados en aros negros y gruesos, eran unos ojos
dementes, el inhumano rostro mostraba hileras de dientes expuestos y humeantes
de sangre, abiertos en una mueca de risa atróz, infernal, la cabellera,
intensamente negra como el alquitrán. Estaba desnuda y era una criatura
repugnante. La piel blanca y humeda como una anguila albina y húmeda.
La criatura lanzó un chillido grave y guturál en
nada diferente al de un troglodita en el acto de destrozarle el cráneo a su
presa, irguió el cuerpo que había tenido inclinado sobre Christy y encaró a las
paralizadas militares, antes que éstas pudiesen siquiera terminar de contemplar
la salvaje belleza de aquél ser, éste juntó los crinoideos dedos formando una
hoz similar a la de las mantis terminado en las garras cartilaginosas que
brillaban como acero.
Un rápido zarpazo que hizo silbar el suelo bajo
Christy. Un terrible desgarramiento y luego nada.
La cabeza de Christy rodó, rauda y velóz girando
sobre los escalones
Hasta perderse en la obscuridad, el cuerpo no, el
cuerpo comenzó a sacudirse en una frenética danza a los pies de aquella entidad
que jadeaba y sonreía mirandolas con los ojos brillando, enloquecida y
excitada.
Hannah y Marissa escucharon los tiros en el interior
del túnel que acababan de alcanzar, seguras de que los dos equipos se habrían
agrupado decidieron entrar, Rose, Margueritte y Aurora corrían hacia la salida
rafagueando hacia atrás ocasionalmente hasta chocar con Hannah y Marissa.
~ ¿A dónde van?
~ ¡Monstruo! - chilló Margueritte sin aminorar el
paso hacia la salida.
Rose y Aurora se detuvieron pero apuntaron con mano
trémula hacia la boca negra del tunel.
~ Comandante Phoenix... Adentro... Hay algo que no
es humano... Mató a Christy... Le... La decapitó...
Hannah empuñó el rifle y Marissa la imitó, Aurora y
Rose se sintieron más animadas y avanzaron a vanguardia.
~ Por donde...
Amy y Alezandra encontraron a Margueritte desmayada
en medio de la niebla, a sus espaldas, el abismo donde las bacantes de Neydn
tenían su templo aguardaba silencioso y sonriente como un demonio gigantesco.

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