domingo, 12 de abril de 2015

Tensión Fría

Tensión Fría



~ I ~

Las B.U.G.S. Habían abordado Heracles, salieron fijando coordenadas hacia Oarai, comandando todo iba Danielle via radio, utilizaría Heracles como punta de lanza cerca de Oarai para monitorear las actividades y tener una base segura, además de que llevaba una armería de alta seguridad bien equipada para las ocho chicas de Bow y Arrow que serían las que atravesarían.
Kay y Danielle abrieron la armería, Hanna y Amy no pudieron evitar sonreír al ver el familiar brillo de los cañones de rifles, ballonetas, escopetas y revólvers.
Sobra decir que las B.U.G.S. Eran expertas en manejo de armas así como lucha cuerpo a cuerpo, las miembros de su élite eran las Skullfriends, las amigas de la calavera, sus constituciones eran predominantemente sajonas, cortes militares cortos e imponentes alturas no menores al 1.70.
Lucían confiadas, su poderío físico y armamentistico les daba la seguridad de que las timidas chicas del Sensha Do no serían mas que una simple anchoa ante un tiburón.

~ II ~

Oarai, según los datos, se acercaba a algún lugar entre Ponapé, providencial, cerca de ahí había un islote conocido como Isla Midell, la de la media luna, donde Heracles podía esconderse de los detectores del Oarai, Arrow y Bow de Midell viajarían hasta Oarai en cuatro lanchas barracuda negras indetectables al sonar, se infiltrarían en la noche.
Supusieron que las chicas del Oarai viajarían de la academia a Ponapé en algún barco para viveres o combustible, así que se infiltrarían durante ese momento especifico, los pocos informes coherentes de Saint Gloriana habían hablado de aquella parada.
~ Muy bien, - dijo Danielle, - cuando bajen de Heracles serán ustedes, sus armas y su entrenamiento en zona caliente, deben ser rapidas y conseguir cualquier información con relación a lo ocurrido durante la investigación de las inglesas.

~ III ~

Miho tenía los ojos entrecerrados, su corazón comenzaba a latir con normalidad, sus sonrientes labios entreabiertos jadeaban con suavidad, su cuerpo estaba impregnado del sudor de su querida Maho.
Sonrió, estaba muy feliz, maravillada en que antes hubiesen estado tan lejanas y ahora, unas horas de viaje y estaban juntas, Maho jadeaba, la expresión de su rostro era adorable, se notaba que había disfrutado la experiencia como nunca, y hasta entonces les llegó el sonido de la tormenta.
Maho giró su rostro hacia las cortinas cerradas y al no poder evitar la curiosidad se levantó, Miho la miró cada vez mas extasiada, su Onee sama era preciosa, pese a que Miho había visto a la totalidad de sus compañeras del Sensha Do desnudas alguna vez, era la primera vez que se extasiaba tanto con un cuerpo femenino, los movimientos de Maho la hipnotizaban.
La comandante de Black Forest Peak abrió sólo un poco las cortinas y vio cómo la lluvia lo cubría todo, lluvia que pronto sería escarcha.
~ Maho sama... - murmuró Miho, la mayor se giró. - Ven... - pidió abriendo el futón invitando a la mayor.
Maho miró la lluvia y tras pensar se giró.
Afuera la tempestad arreciaba, dentro, la paz del futón y la sensualidad de Miho la tentaban.
Maho sonrió y volviendo al futón pensó en lo afortunada que era, se recostó con ella y la abrazó.
~ Es un hermoso lugar, Miho chan... - murmuró con suavidad abrazando a la pequeña.
~ Imaginé que te gustaría, pasamos tanto tiempo en la academia que...
~ Olvidamos lo que es estar en tierra... - terminó Maho cerró los ojos.
Las ultimas semanas en Black Forest Peak habían sido extenuantes, los entrenamientos abarcaban tanto de su tiempo que apenas y podía seguir sus estudios regulares, la exigían mucho y también le cargaban respondabilidades que a veces eran demasiado para ella, sin contar que el mínimo error de su parte constituía el castigo de toda su unidad, aquello era atróz, demasiado, pero jamás lo diría o se rendiría, aunque se estuviera muriendo por dentro.
Además, pensó estrujando la cálida suavidad del cuerpo de su Imotou, por esos breves lapsos de tiempo, la Academia y el Panzerfähren no existían, sólo Maho y su cálido amor, se arrebujó en el futón y acomodó su cabeza en los pechos de su princesa para dormitar sólo un poco.
Miho notó que su amada se había dormido profundamente,  la respiración de Maho era ahora suave y regular, modulada.
~ Eres tan diferente cuando guerreas, cuando me escribes, cuando me amas y cuando sueñas a mi lado... - pensó con arrobamiento Miho.
Maho por su lado sonrió en sueños disfrutando del arrullo de la lluvia, del poema del viento en los arboles del Yokai, de los latidos dulces y continuos del corazón de Miho y del sonido de su respiración.

~ IV ~

~ Itadakimasu. - murmuraron desganadamente las chicas del consejo.
Atestiguar la feroz entrega de las hermanas Nishizumi era algo que jamás habrían imaginado, algo dentro de sus mentes se había destornillado, Momo no podía dejar de pensar en el rostro enrojecido y jadeante de Miho, su expresión tierna y sensuál de ojos cerrados y labios entreabiertos, y vislumbrar las fuertes espaldas de Maho brillantes de sudor ante el esfuerzo exigido, Yuzu, ruborizada, imaginaba todo lo que Miho habría vivido en brazos de tan impetuosa amante, Anzu por su parte sólo tenía mente para los pechos de Miho, perlados de sudor tanto propio como de la afortunada Maho que habría estado prisionera de los muslos y brazos de la pequeña.
Luego de bajar de la habitación de Miho vagaron por el jardín interior contemplando la lluvia, pese al frío sus rostros ardían encendidos de fuego, un fuego que no era de vergüenza, sino de deseos.
Comieron en silencio en el comedor de la posada, estaban solas e imaginaban que ni Miho ni Maho tendrían ánimos de bajar o comer.
~ ¿La estaba lastimando? - preguntó Momo sin dirigirse a nadie en especifico.
~ Kawashima... - murmuró Anzu severa.
~ Es que... Dios, la estaba haciendo tiras...
~ ¡Basta, por favor! - pidió Yuzu enrojecido hasta lo blanco de los ojos, su sexo estaba rebullendo, por cada mención del tema se espoleaba mas su imaginación ya de por sí desbocada.
~ La verdad es que... Me alegra que Nishizumi tenga una relación tan hermosa. - dijo Anzu.
La vicepresidenta y la encargada de relaciones publicas de Oarai miraron asombradas a Anzu, pese a conocer la inequívoca madurez de la presidenta ante ciertos temas, en esta ocasión, Anzu las asombró tanto como si hubiese hablado arameo con fluidéz.
~ Piensenlo, Miho se queda sola en el mundo, en verdad sola, sin nadie... Su hermana se queda sin ella y... Bueno, de algún modo retorcido que no quiero ni imaginar terminaron así, el medio no importa, por lo que vi, se aman con locura...
~ ¿Amor? - preguntó Momo como si la palabra fuese un vocablo desconocido del todo.
~ No tenemos idea de lo que han pasado juntas, pero sé que debió de ser mucho, hasta donde sé siempre habían sido muy unidas... Desde que Nishizumi chan entró al Panzerfähren han peleado juntas hombro con hombro... Hasta que...
Anzu guardó un breve silencio, como si el tema fuese incómodo o tabú, Yuzu y Momo, mas calmadas escuchaban la reflexión con solemnidad.
~ El caso es que no vimos nada... Ellas están juntas y eso es todo...
~ Deben estar arriesgandose mucho para que nadie se entere... - observó Yuzu con tristeza.
~ No quiero imaginar lo que les ocurriría si se llegase a saber esto... - Dijo estremeciendose Momo.
~ Por eso esta será la única vez que hablaré de este tema... Y ustedes a pensar con morbo de lo que pueda haber...
Momo y Yuzu asintieron y mas tranquilas comenzaron a comer con mayor ligereza.
Miho bajó poco después al comedor, aún no habían terminado el segundo bocado cuando apareció enfundada en su kimono.
~ Hola chicas. - saludó animadamente.
Las tres la miraron y casi se atragantaron, no por el recuerdo reciente, sino porque casi las atrapa murmurando al respecto.
~ Hola, Nishizumi chan, pensamos que no bajarías a comer...
~ ¿Uh? ¿Por qué? Me muero de hambre, desde ayer no he probado bocado...
Anzu recordó que tras haberle dado la hoja de permiso a Miho ésta se había puesto a hacer mil y un preparativos, reservó habitación y vaya que peleó por la que ahora ocupaba, luego reservó dos limusinas, una para ellas cuatro y otra solo para llevar a Maho a la villa de Oku, luego de los preparativos, el equipaje y ajustar sus cosas para su vuelta y por fin el viaje de dos horas de Oarai la academia hasta la villa de Oku, pero nada de comer.
Miho se le unió y al poco habían dado cuenta de una variada comida consistente en pescados de río de montaña y arroz.
~ Estuvo delicioso, cuando Onee sama baje a almorzar le encantará, le gustan mucho los peces de agua dulce... Por cierto, gracias por dejarme invitarla chicas... - dijo antes de sonreirles con alegría.
Momo se mordió el labio inferior desviando la mirada, Yuzu se ruborizó y bajó la vista, sólo Anzu conservó el suficiente hielo en la sangre para sonreír.
~ Me hubiera gustado presentarlas como es debido, pero de Black Forest Peak hasta aquí son como cinco o séis horas, está muy cansada, se dio una ducha y ahora duerme como un bebé...
Miho no pudo evitar sonreír ante el recuerdo enternecedor de Maho dormida bajo las sabanas del futón, tan desnuda y tan suya...
Las chicas se pusieron nerviosas al ver a Miho sonreír ruborizada ante el recuerdo.
Cada una estaba soltando un largo monologo interno acerca de las razones reales del sueño de Maho, cada una quería escupir mil y un cosas, hasta sentían resentimiento ya que imaginaban que Miho y Maho las habrían visto y ahora en sádica venganza esperaban espolearlas tanto que las hicieran confesar su indiscreción.
~ Etto... Bueno, bajará mas tarde, ya las presentaré... - dijo ruborizada.
~ Debe quererte mucho para tan largo viaje, aprecialo, Nishizumi chan. - dijo Anzu maldiciendose por tal comentario.
~ La quiero tanto, chicas...
~ De eso no nos cabe la menor duda... - soltó Momo recordando a Miho jadear y reir al compás de las caderas de Maho, pero como retractandose trató de cubrir su boca, pero era tarde, los labios habían sido más rápidos que su mano.
Pero Miho estaba llena de endorfinas por lo recién vivido y por al fin estar satisfecha, ahora sólo un poco de sobremesa para la digestión y a regresar al lado de su bella durmiente, sonrió, sí, y ella la despertaría con un beso...

~ V ~

~ ¡Despierten, harapienta banda de vagas! - escupió el altoparlante en los camarotes de las B.U.G.S.
tras haber alcanzado la isla Midel. Heracles había navegado por el Atlántico sur durante la tarde y había alcanzado el cabo de Buena Esperanza, más allá, Tierra de Fuego las aguardaba, en esa zona fría de transito mercantíl se hallaba Midel. Alcanzaron la bahía hacia el crepúsculo y, para el anochecer se adentraban profundamente en la bahía de la isla Midel, ahora, estaban rodeadas de acantilados afilados, altos e inaccesibles.
Fondearon en un pequeño lago de extraña circunferencia, flanqueado por escarpadas paredes rocosas que se elevaban mas de cien metros de altura, el fondo del lago era de extraña y sombría obscuridad, parecía que se encontraran en el fondo de un pozo inmenso de profundidad escalofriante.
Despues, aguardar la señal.
Tras unos segundos estuvieron en pie y a los pocos minutos abordaban las barracudas que las llevarían a Oarai. Hannah viajaba con Marissa, Rose y Aurora iban en equipo en otra, la tercera la ocupaban Amy y Alexandra mientras Margueritte viajaba con Christy.
Iban en cuatro grupos de dos para infiltrarse por varios sectores a la vez, todas iban armadas con la pistola de cañón corto reglamentaria y el AR15 plus bayoneta aparte así como dos granadas de humo con tres cargadores extra para el rifle.
Salieron de Midel en cuestion de minutos y enfilaron hacia el Oarai, durante media hora el sonido de los motores fue su unica compañía hasta que la academia estuvo a la vista, negra como un enorme cementerio, un negro panteón que aguardaba por ellas, una extraña neblina inexplicable lo cubría con una opalescencia lechosa, les pareció que varias gaviotas sobrevolaban la cubierta del barco en busca de alimento o refugio.
Pero la niebla lo cubría todo con un blanco sudario, sin saber por qué, las aprehensiones comenzaron a rondar al equipo.
La vos de Danielle las sacó del trance de expectación y les devolvió el ánimo, asignaba con decisión los puntos de acceso, Kathleen Hackearía a distancia los sistemas de seguridad del Oarai que después de todo no contaría con software, hardware o programadores competentes para medirse con la segunda mejor hacker de Saunders.
Hannah y Marissa se pegaron a la academia y tras una breve escalada estuvieron en cubierta.
~ Demasiado fácil, - dijo Hannah por el comunicador. - Mantenganse en guardia.
Eran las dos con tres de la madrugada y la Oarai estaba en silencio, un silencio tan terrible y absorvente sobre todo por la niebla.
~ Rose, Aurora, como van? - Preguntó Hannah.
~ Estamos en un área de almacenes en el punto de desembarco, comandante Phoenix. - murmuró suavemente Rose, demasiado quedo aunque bien entendible.
~ Phoenix,  Aquí Carter, Alexandra y yo estamos a quinientos de ustedes.
~ Comencemos a pulsar al interior, establezcan perímetro, la zona a la que nos dirigimos se encuentra hacia el interior, es posible que no encontremos resistencia ya que ese lugar fue incendiado, debemos ir allí, fotografiar el area, asegurarla y tomar muestras forenses. - Dijo Hannah.
~ Comandantes Phoenix y Carter... - habló Rose. - Margueritte y Christy aún no se reportan.
Aguardaron espectantes de la frecuencia de sus compañeras, ruido blanco nada más.
~ Heracles, ¿Qué ven?
Las chicas de Heracles tenían la visión de las cámaras del grupo completo, en el caso de todas las camaras funcionaban, pero los transmisores de Margueritte y Christy fallaban, quizás por la humedad de la niebla en donde ellas se encontraban ya que incluso con las cámaras no tenían visión a mas de tres metros de distancia.
El punto de desembarco de la pareja incomunicada era el mas alto y cercano al area conocida como Edén.
~ Delta, si me escuchan ajusten los visores de niebla y aseguren perimetro hasta la entrada del Punto Delta.
Margueritte y Christy se ajustaron los visores y con esto Danielle, la comandante en Heracles supo que pese a no ser escuchadas si podían escuchar, por alguna razón esto la alivió, aunque le preocupó su situación.
Las otras séis recibieron la orden de avanzar, las dos restantes asegurarían el area.
Hannah sentía el extraño resabio de la niebla, era el olor de la muerte, lo había olido antes, muchas veces, cuando un animal moría expelía un olor similar, aunque no igual a aquella pestilencia.
Se ajustó la máscara agradeciendo por ella y apuntando con su rifle avanzó en las sombras sin hacer ruido, como una sombra más en aquella mansión de fantasma.
Marissa avanzaba tras Hannah a través de las calles, por un instante imaginó que hubiesen podido abrir fuego con la certeza de que nadie se sobresaltaría, al parecer estaban solas en el Oarai.
Sólo las farolas iluminando lugubremente la noche envolviendolo todo en un blanco velo fantasmal por efecto De la niebla.
Un chillido estalló a la distancia prolongado, lastímero y sobrecogedor. Un grito tan triste que conmovería a cualquiera de tan sólo provenir de algún ser vivo, la tonada cacofónica de aquél alarido ascendió hasta convertirse en una histérica carcajada.
~ Heracles, what the fuck is that? - espetó Hannah apresurando el paso al notar que provenía del sector Delta.
~ No percibo nada en ninguna cámara, Margueritte, Christy, busquen un punto alejado de la niebla para reestablecer comunicación.
Las chicas se pusieron en movimiento, Danielle sabía que de haber algo acechando en Oarai aprovecharía cualquier inactividad para atacar. ¿Atacar? ¿Por qué?
~ Quiten el seguro chicas, la situación se nota hostíl. - ordenó Danielle. - Andrea, carga un ligero Impulso, mostremosles por qué somos fantasmas...
Las camaras de Oarai transmitieron a Heracles y a través de las muchas camaras tenían una vista inmejorable de la situación a bordo del Oarai.
Hannah y Amy  en sus respectivas areas se preguntaban a cada paso por qué la soledad tan opresiva, Rose poco a poco se adentró en la Zona Delta donde la niebla se cerraba a cada paso.
Encendieron las linternas de los rifles y desnudaron las largas bayonetas que coronaban los cañones, el largo y afilado metal brilló guiñandoles el ojo como un amigo siempre fiel y eso la hizo sentir mejor.
~ Let's go, Mother fuckers... - pensó con bravuconería sonriendo mas confiada.
La radio comenzó a emitir interferencia y Rose supo que había perdido comunicación.
~ ¿Hacia donde? - Preguntó Aurora acercándose instintivamente a Rose.
~ Sígueme... - dijo avanzando, levantaba el cañón del rifle lista para detener a quien se atreviera a salir de la niebla.
Las botas de ambas resonaban en la calle solitaria, el area a la que habían llegado era una llena de casas de madera, parecía más un mercado o algun ghetto bastante humilde y abandonado en la opinión de Rose, no podía imaginar para qué serviría en la actualidad, se ocultaron junto a una de las chozas tapiadas y trataron de comunicarse con Heracles o con Christy y Margueritte.
Nada, el mismo sonido ininterrumpido, era como el zumbido de cientos de insectos zumbando a la vez.
~ ¿Dónde está el punto de entrada?
~ Cerca... Andando... - dijo Rose.
Creyó escuchar algo a la lejanía, pero la impenetrable blancura de la niebla no la dejaba ver, apresuró el paso y por fin, encontró una boca abierta de un túnel negro y pestilente que se adentraba en la academia, se estremeció pues parecía como si la niebla brotase de aquella tenebrosa boca infernal que bostezaba con hambre.
Aurora activó el visor y vio en el fondo dos siluetas, una sin duda era la de Margueritte, ésta caminaba hacia la salida a su encuentro.
~ ¿Por qué tardaron tanto? - murmuró la chica.
~ Llegamos y eso es todo, ¿Christy?
~ Entró a asegurar el túnel antes que yo, entré a buscarla...
~ Se habrá perdido.
~ Puede ser, adentro es un laberinto, debemos esperar a mapear el lugar...
Rose y Aurora asintieron. Fue cuando escucharon los disparos, varios y continuos, una verdadera rafaga que se silenció tan de pronto como se dejó oír.
Sin esperar las tres corrieron empuñando sus rifles, corrieron tratando de mantener la dirección por la que adentraban a la negrura.
Hasta que llegaron a una sucia escalera que se internaba aun más profundo, escucharon y un sollozo les dijo que quien estuviera abajo estaba mal, muy mal, quizás en las últimas.
Apuntaron las lamparas que emitieron solo circulos escasos que iluminaron el descanso de las escaleras.
En el descanso estaba Christy tirada en el suelo, las piernas contraídas y las manos prisioneras de unas rodillas de blancura terrible.
Un ser blanco y grotesco estaba arrodillado sobre Christy, el cuello de ésta estaba partido por una cruél mordida que casi le había arrancado la cabeza.
Con las garras largas y cartilaginosas de la zarpa izquierda le abría los labios causandole arañazos en la blanca piel, los ojos de la estadounidense estaban abiertos en una mueca de espanto terrible, y de la muñeca de la zarpa derecha del ente corrían gotas de negra linfa de olor pútrido que casi le caían a la militar a los abiertos labios.
Las tres tomaron aliento y pese a su entrenamiento no pudieron ocultar un escalofrío, cuando la luz enfocó al ser, éste soltó un siseo, como el de un gato furioso.
Era grande, tanto como ellas, su apariencia era humanoide a excepcion de brazos y piernas, los brazos estaban alargados en extremo rematados en manos delicadas de largos dedos de textura blanca y dura rematados en largas uñas cartilaginosas, los dedos, largos tambien eran de una delicadeza semi crinoidea, como si fuesen tentaculos albinos elasticos en vez de hueso y musculo, de primera vista se veía que estaban unidas o semi unidas por una membrana delicada a través de la cuál se notaban venillas azules y purpuras, que sujetaban el rostro crispado de horror y dolor de Christy. Entonces distinguieron sus ojos, grises, resplandeciendo por las luces como un par de dolares de plata, enmarcados en aros negros y gruesos, eran unos ojos dementes, el inhumano rostro mostraba hileras de dientes expuestos y humeantes de sangre, abiertos en una mueca de risa atróz, infernal, la cabellera, intensamente negra como el alquitrán. Estaba desnuda y era una criatura repugnante. La piel blanca y humeda como una anguila albina y húmeda.
La criatura lanzó un chillido grave y guturál en nada diferente al de un troglodita en el acto de destrozarle el cráneo a su presa, irguió el cuerpo que había tenido inclinado sobre Christy y encaró a las paralizadas militares, antes que éstas pudiesen siquiera terminar de contemplar la salvaje belleza de aquél ser, éste juntó los crinoideos dedos formando una hoz similar a la de las mantis terminado en las garras cartilaginosas que brillaban como acero.
Un rápido zarpazo que hizo silbar el suelo bajo Christy. Un terrible desgarramiento y luego nada.
La cabeza de Christy rodó, rauda y velóz girando sobre los escalones
Hasta perderse en la obscuridad, el cuerpo no, el cuerpo comenzó a sacudirse en una frenética danza a los pies de aquella entidad que jadeaba y sonreía mirandolas con los ojos brillando, enloquecida y excitada.
Hannah y Marissa escucharon los tiros en el interior del túnel que acababan de alcanzar, seguras de que los dos equipos se habrían agrupado decidieron entrar, Rose, Margueritte y Aurora corrían hacia la salida rafagueando hacia atrás ocasionalmente hasta chocar con Hannah y Marissa.
~ ¿A dónde van?
~ ¡Monstruo! - chilló Margueritte sin aminorar el paso hacia la salida.
Rose y Aurora se detuvieron pero apuntaron con mano trémula hacia la boca negra del tunel.
~ Comandante Phoenix... Adentro... Hay algo que no es humano... Mató a Christy... Le... La decapitó...
Hannah empuñó el rifle y Marissa la imitó, Aurora y Rose se sintieron más animadas y avanzaron a vanguardia.
~ Por donde...

Amy y Alezandra encontraron a Margueritte desmayada en medio de la niebla, a sus espaldas, el abismo donde las bacantes de Neydn tenían su templo aguardaba silencioso y sonriente como un demonio gigantesco.

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