Tränen der Sehnsucht
Varios meses antes de aquella fría noche
blanca en Saint Gloriana, Miho Nishizumi vivía uno de los momentos mas
decisivos de su vida.
Aquel dia, la comandante de Oarai se
hallaba mirando el techo de una habitación, recostada sobre una cama mullida.
Su vista estaba nublada, no sabía qué
pensar o qué hacer siquiera, una lágrima de anhelo brotó de sus lacrimosos ojos.
Lagrimas de anhelo... Aquella tarde, tras
vencer a Kuromorimine ella y su hermana habian acordado verse mas tarde para
hablar.
Maho lucía extraña, no le agradaba que
actuara tan... Lejana y cordial a la vez...
Pero ya se habia acostumbrado a aquella
actitud apatica de su Onee sama, hasta la extrañaba.
Miho pasó un par de horas con su flota y a
la primera oportunidad fue a encontrarse con su hermana a la bahía. Maho estaba
mirando con melancólica tranquilidad el mar. Los ultimos rayos de oro
iluminaban su rostro endurecido por la férrea disciplina Nishizumi.
Miho sintió una punzada en su corazón,
ahora solo era Maho la única en la que recaían todos los furores de su madre
que, Miho lo sabía, eran demasiado pesados para llevar sola.
Maho era fuerte pero incluso el acero cede
con el tiempo, Miho había aprendido eso con el Panzerfahren y amargamente
pensaba que Onee chan estaría por ceder... Pero internamente esperaba que la
mano férrea de mamá fuese la que cediera primero.
~ Gokigenyo, Onee sama... -Saludó Miho.
Maho la miró enigmáticamente, Miho vio en
sus ojos y se estremeció de inquietud.
~ Madre me ordenó notificarte que quedas
oficialmente fuera de la familia Nishizumi, nada te relaciona desde ahora con
nadie de Kuromorimine... Tu historial total será transferido a Oarai...
Miho, que hasta entonces había estado
sonriendo pese a sus temores, cerró los
ojos en una mueca enternecedora de resignación no dejó de sonreirle a su
hermana, Maho estaba destrozada, odiaba a su madre por hacerla mensajera de tal
mensaje, se sintió vil, y que Miho lo sobrellevase así la estaba quebrando,
jamás en toda su vida había tenido tantas ganas de llorar.
~ Comprendo... -Miho se puso de pronto
firmes e hizo una reverencia que terminó de hundir el ánimo de Maho. - Gracias
por quererme, apoyarme y guiarme mientras fuimos hermanas... Muchas gracias.
Nishizumi Maho Sama...
Miho entonces comenzó a llorar aun
inclinada, no quería que Maho la viera. Hasta que esuchó un tronido, levanto la
cabeza y vio a su Onee sama, ésta tenía el cuello ladeado a la derecha, con
lentitud, Maho inclinó el cuello hacia el otro lado hasta que tronó.
Luego, recomponiendose, Maho se acercó a
Miho, ésta última quiso retroceder pero no pudo, sólo se quedó expectante.
~ Quiero que me acompañes Miho... Eso es lo
que Madre dijo... Ahora quiero decirte lo que yo siento al respecto.
Miho dejó que su hermana la tomase de la
mano y se la llevase caminando... Aun lloraba silenciosamente y una negrura se
extendió como un telón donde imaginó ver a su madre, cruel y fría diciendole
que quedaba fuera.
Fuera de la familia y fuera de su
presencia. Cuando Miho volvió en sí se hallaba en una habitación, ignoraba cómo
había llegado ahí, ante ella estaba su hermana Maho sonriendole esta vez.
~ Disculpa por traerte aquí pero no quiero
que madre se entere de ésto. -Dijo quedamente Maho.
La pequeña miró desvalida a la mayor
transmitiendole un desamparo contenido, Maho supo que de las dos, Miho era la
mas fuerte, Miho lograría reponerse de aquello, Miho por fin se habría librado
del yugo de Madre... Y toda la ternura que la había invadido se fue trocando en
una envidia devoradora.
~ Soy tan felíz porque Madre te
desheredó... -Dijo Maho. - Soy feliz de ya no ser mas tu hermana... Jamás había
sentido tanta dicha de estar viva... Miho... Soy feliz por tu expulsión...
~ ¡¡Qué cosas tan horribles dices!! -Dijo
Miho mas con amargura que con rabia.
~ Miho... Soy feliz porque ya no somos más
hermanas...
Y sin contenerse mas, tomó el rostro de la
pequeña y sorbió los labios trémulos de ésta.
Miho se quedó estupefacta, comprendió por
qué a su Onee sama la alegraba aquello, ahora ya no sería inmorál si algo ocurría.
¿Pero en realidad lo deseaba? Miho quería
huír del dolor. Cerró los ojos y dejó correr el juego que Maho había comenzado.
La lengua de la mayor acariciaba sus labios
doloridos, la menor supo interpretar este gesto tímido pero excitante y con
agonica y conmovedora suavidad abrió los labios.
Maho se ruborizó con furia, con lúbrica
sensualidad deslizó la lengua en la boca de su Imotou, paladeando los dientes
marfíleos, frotando el paladar para al fin enlazarse con la lengua de ésta.
Miho entreabrió los ojos, el rostro tan
cercano de Maho ardía contra su mejilla, el aliento de ésta de lleno en su
nariz y la esponjosa suavidad humeda en su boca paladeandola comenzaron a
nublar toda lógica y cordura posibles.
~ Me está saboreando... -Pensó perdiendose
cada vez mas y mas en la excitante experiencia. -Onee chan... Está
saboreandome... ¿Q-qué hago? -Y cerró los ojos.
Maho prosiguió con profundidad y
delicadeza, Miho le estaba respondiendo con dócil ternura y eso la enardecía,
pero no deseaba ir demasiado rápido, quería conquistar despacio, recorrer el
terreno, Maho quería tomarse el tiempo de mostrarle a su Imotou por qué era tan
admirada, querida y deseada en Kuromorimine.
Maho se despegó de la temblorosa boca de
Miho, besó tierna y brevemente los labios y fue a por el cuello de la menor, un
jadeo rompió el silencio de aquella desconocida recámara, el agonico deseo
rebullía en el sexo de la Imotou, la mayor tomó la nuca de ésta y la atrajo
hacia sí pegando sus cuerpos y friccionando los capullos suaves que coronaban
sus pechos tan anhelantes de caricias.
Miho tomó aire ruidosamente al sentir la
mano libre de su Onee sama acariciando con delicada excitacion los bordes que
sus pantys marcaban bajo la corta falda.
~ Tócame también... Miho... - pidió Maho
con voz contenida.
~ H-Hai...
Onee..
~ Shh, dime
Maho...
~ Hai... Maho sama...
Maho sonrió con el rostro oculto en el
cuello de la menor, aquello iba mejor de lo que podía esperar, Miho estaba
devolviendo sus atenciones y eso era todo.
La luna de medianoche iluminaba la
solitaria bahía, el sonido inquietante e hipnótico del oleaje marino con
destellos de plata.
La suave luz lunar se filtró en la cálida
habitación, las dos chicas estaban abrazadas bajo las cobijas, Maho abrazaba
con el brazo derecho a Miho mientras le acariciaba el cabello con la otra, Miho
a su vez dormitaba abrazada con fuerzas a su hermana, su mente afiebrada
comenzaba a recomponerse poco a poco, pero con la diferencia de que el cimiento
de esa nueva Miho Nishizumi estaba en Maho, y en la implícita relación que
ahora tendrían al ya no ser hermanas.
~ Miho... No te duermas... Yo... Aún no
terminamos... - Le murmuró con suavidad al oído.
~ II ~
En la actualidad.
La presidenta del consejo de Saint Gloriana
había convocado una junta de emergencia debido a la posibilidad de tener
intrusos hostiles.
Las fuerzas del orden habían tenido una
noche bastante bizarra, todo estaba escrito en el parte oficial de la noche,
aquél incidente fue calificado con el nombre clave 'Astrerión'.
Darjeeling cerró la carpeta y se talló los
ojos, su vista estaba enrojecida por el insomnio y la preocupación, aquél día
cuatro chicas de diferentes grados y grupos había faltado a clases por
enfermedad, dos mas tenían permiso especial, eso era todo, ninguna desaparición
y menos aún algún deceso... ¿Qué era lo que la figura de coletas llevaba sujeto
de un pie? Darjeeling habría descartado todo como una ilusión onírica a no ser
porque las guardias sí habían presenciado cosas que se salían de lo cotidiano,
pero las notas eran breves y con grandes huecos y al finál sólo dejaban un
relato bastante inconexo y críptico.
Es que no había nada más que decir que lo
que estaba en esas páginas, se habían visto siluetas, cosas dando tumbos en las
tinieblas... Huellas lodosas en varios lugares y un halo de inquietud por
doquier.
Pero no había señales de por dónde habrían
llegado ni a donde habrían ido... Era como si se hubiesen evaporado en el
aire... O quizás...
~ Siguen aquí... - Sentenció la rubia
levantandose de su asiento.
~ III ~
Darjeeling entrevistó personalmente a las
guardias que intervinieron en la Operación Asterión y supo que de las séis
implicadas, cinco habían sufrido accidentes durante la operación resultando
sólo con algunas heridas menores, en aquél instante se realizaba una cacería
titánica pero discreta dentro del Saint Gloriana para encontrar a cualquier
intruso o huesped no esperado.
Hacia las siete de la noche según horario
del mar del norte, Darjeeling volvía a su departamento para tomar un baño,
comer algo y recoger algunos papeles para regresar a la oficina, se había
jurado no descansar hasta dar con las cosas que indudablemente se arrastraban
dentro del Saint Gloriana, cosas inmundas y profanas que erradicar, pero...
¿Podrían erradicarlas? ¿Y si habían huído?
Despues de todo, nadie había sufrido
realmente ningún daño de consideración, pero el hecho de imaginar que alguien
se había filtrado en su academia con tal facilidad y armar un jaleo semejante
era lo que la irritaba, si las demás academias lo llegaban a saber ¿Quien sabía
lo que podía ocurrir despues? Saboteadores, ladrones, piratas informáticos,
mirones pervertidos... Violadores... Terroristas... Asesinos...
~ Colgaremos a los intrusos a la pared...
Despues de todo, por ello somos una academía autónoma, y si alguien transgrede
la ley... Lo pagará con la moneda mas cara y preciosa de todas... Lo pagará con
sangre...
Orange Peacok estaba con ella ayudándola a
cotejar los reportes de carga e ingreso. La pequeña jamás había visto a
Darjeeling tan preocupada, incluso podía notar inquietudes desconocidas. Quizás
miedo.
~ Enviaré a la primera oportunidad un memo
a Oarai para disculparnos por no acceder
a su solicitud.
Darjeeling se quedó inmóvil al oír eso,
Oarai, ¿Y si, de algun modo, el consejo de Oarai hubiese subido a Saint
Gloriana con ella?
Era lo primero que había cruzado por su
cabeza, aunque la visión del cadáver colgando de la mano de Anzu eso no
significaba que hubiese sido una alucinación totál.
~ Comunicame con el consejo estudiantil de
Oarai, quiero tambien presente a Nishizumi Miho... -Habló.
~ De inmediato.
Quince minutos mas tarde, Darjeeling
hablaba con las cuatro chicas de Oarai por video llamada.
~ Llamaba para decirles que he preparado la
lista de nombres para las representantes de seguridad que irán a su hermosa
escuela. - Dijo con educación.
~ De acuerdo, si les parece podremos
recibirlas cuando mejor lo consideren.
~ A primera hora del alba, por cierto,
disculpa por llamarles tan tarde. - Dijo notando que los semblantes de las
chicas estaban ruborizados y con una lozanía envidiable.
~ No te preocupes. ~ Aclaró Anzu. - Hemos
estado sosteniendo reuniones de preparación para este evento desde hace como un
mes así que nos estamos habituando a trasnochar... - Y Anzu le sonrió.
~ Hasta mañana entonces, y buenas noches.
~ Gutten Nacht para ti.
Orange Peacok había guardado silencio
durante toda la entrevista y cuando la llamada finalizó miró con insistencia a
su Sempai.
~ ¿Iremos a Oarai precisamente ahora que
hacemos falta aquí?
~ Iremos a Oarai porque estoy segura de que
ellas tuvieron algo que ver...
~ Eso es Mordáz... - Dijo la pequeña.
~ Debo evaluar todas las posibilidades y
descartarlas... Ademas no podemos soltar pie para que sepan que esto nos
afecta... Solucionaremos esto con calma y silencio.
La pequeña asintió.
Darjeeling optó por terminar el trabajo ya
que temprano debía ir a Oarai.
~ ¿Tienes ya los nombres de las inspectoras
que irán a Oarai.
~ Descuida... Pero necesitaré que contactes
con el grupo Alvorn...
Orange abrió los ojos con sorpresa, esa era
la clave para el grupo élite de infiltración e inteligencia, sólo unas pocas
conocían de su existencia, aún en Saint Gloriana eran mas leyenda urbana que
realidad.
~ IV ~
Al día siguiente, temprano, Darjeeling
despertaba luego de unas cuatro horas de sueño, se arregló con pulcritud y
almorzó en su gabinete privado en el Fleur De L'isle, un salón de tantos que
acostumbraba para encontrarse con la escuadra Alvorn.
Cinco chicas se encontraron con ella en el
privado donde recibieron la orden de infiltrarse en Oarai e investigar
cualquier actividad u operación fuera de la legalidad internacional así como
desmantelar cualquier conspiración de corte bélico, de sabotaje o de
inteligencia contra Saint Gloriana o cualquier otra academia, así como capturar
a las conjuradas y llevarlas de inmediato ante las autoridades del tribunal
internacional académico.
~ ¿Nos haremos pasar por inspectoras de
seguridad? -Preguntó una.
~ Me temo que esta operación tendrá que ser
clasificada como secreta, no puede haber errores ya que si las capturan o se
ven envueltas en incidentes que pudieran dañar la imagen de la academia o de la
relación con Oarai, los directivos han dicho que no aceptaran responsabilidades
de nungún tipo; en Oarai estarán solas, si el panorama es tranquilo será un paseo
por el parque.
~ ¿Y si son hostiles? - Cuestinó una de las
chicas.
~ Es por eso que las enviamos a ustedes,
Que Dios y la Reina guíen sus pasos... Y regresen pronto...
Las cinco chicas hicieron una reverencia,
algunas no comprendían qué podría haber en Oarai de amenazador que tanto
intimidaba a su siempre analítica pero amable lideresa, pero si las llamaban a
ellas era obvio que sería muchas cosas antes que sencillo.
A las siete menos veinte las inspectoras
abordaron varios helicopteros, cinco para las delegadas y un sexto con las
cinco operativos. El corazón de Darjeeling saltaba enloquecido e impaciente.
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