domingo, 12 de abril de 2015

Tränen der Sehnsucht

Tränen der Sehnsucht



~ I ~

Varios meses antes de aquella fría noche blanca en Saint Gloriana, Miho Nishizumi vivía uno de los momentos mas decisivos de su vida.
Aquel dia, la comandante de Oarai se hallaba mirando el techo de una habitación, recostada sobre una cama mullida.
Su vista estaba nublada, no sabía qué pensar o qué hacer siquiera, una lágrima de anhelo brotó de sus  lacrimosos ojos.
Lagrimas de anhelo... Aquella tarde, tras vencer a Kuromorimine ella y su hermana habian acordado verse mas tarde para hablar.
Maho lucía extraña, no le agradaba que actuara tan... Lejana y cordial a la vez...
Pero ya se habia acostumbrado a aquella actitud apatica de su Onee sama, hasta la extrañaba.
Miho pasó un par de horas con su flota y a la primera oportunidad fue a encontrarse con su hermana a la bahía. Maho estaba mirando con melancólica tranquilidad el mar. Los ultimos rayos de oro iluminaban su rostro endurecido por la férrea disciplina Nishizumi.
Miho sintió una punzada en su corazón, ahora solo era Maho la única en la que recaían todos los furores de su madre que, Miho lo sabía, eran demasiado pesados para llevar sola.
Maho era fuerte pero incluso el acero cede con el tiempo, Miho había aprendido eso con el Panzerfahren y amargamente pensaba que Onee chan estaría por ceder... Pero internamente esperaba que la mano férrea de mamá fuese la que cediera primero.
~ Gokigenyo, Onee sama... -Saludó Miho.
Maho la miró enigmáticamente, Miho vio en sus ojos y se estremeció de inquietud.
~ Madre me ordenó notificarte que quedas oficialmente fuera de la familia Nishizumi, nada te relaciona desde ahora con nadie de Kuromorimine... Tu historial total será transferido a Oarai...
Miho, que hasta entonces había estado sonriendo pese  a sus temores, cerró los ojos en una mueca enternecedora de resignación no dejó de sonreirle a su hermana, Maho estaba destrozada, odiaba a su madre por hacerla mensajera de tal mensaje, se sintió vil, y que Miho lo sobrellevase así la estaba quebrando, jamás en toda su vida había tenido tantas ganas de llorar.
~ Comprendo... -Miho se puso de pronto firmes e hizo una reverencia que terminó de hundir el ánimo de Maho. - Gracias por quererme, apoyarme y guiarme mientras fuimos hermanas... Muchas gracias. Nishizumi Maho Sama...
Miho entonces comenzó a llorar aun inclinada, no quería que Maho la viera. Hasta que esuchó un tronido, levanto la cabeza y vio a su Onee sama, ésta tenía el cuello ladeado a la derecha, con lentitud, Maho inclinó el cuello hacia el otro lado hasta que tronó.
Luego, recomponiendose, Maho se acercó a Miho, ésta última quiso retroceder pero no pudo, sólo se quedó expectante.
~ Quiero que me acompañes Miho... Eso es lo que Madre dijo... Ahora quiero decirte lo que yo siento al respecto.
Miho dejó que su hermana la tomase de la mano y se la llevase caminando... Aun lloraba silenciosamente y una negrura se extendió como un telón donde imaginó ver a su madre, cruel y fría diciendole que quedaba fuera.

Fuera de la familia y fuera de su presencia. Cuando Miho volvió en sí se hallaba en una habitación, ignoraba cómo había llegado ahí, ante ella estaba su hermana Maho sonriendole esta vez.
~ Disculpa por traerte aquí pero no quiero que madre se entere de ésto. -Dijo quedamente Maho.
La pequeña miró desvalida a la mayor transmitiendole un desamparo contenido, Maho supo que de las dos, Miho era la mas fuerte, Miho lograría reponerse de aquello, Miho por fin se habría librado del yugo de Madre... Y toda la ternura que la había invadido se fue trocando en una envidia devoradora.
~ Soy tan felíz porque Madre te desheredó... -Dijo Maho. - Soy feliz de ya no ser mas tu hermana... Jamás había sentido tanta dicha de estar viva... Miho... Soy feliz por tu expulsión...
~ ¡¡Qué cosas tan horribles dices!! -Dijo Miho mas con amargura que con rabia.
~ Miho... Soy feliz porque ya no somos más hermanas...
Y sin contenerse mas, tomó el rostro de la pequeña y sorbió los labios trémulos de ésta.
Miho se quedó estupefacta, comprendió por qué a su Onee sama la alegraba aquello, ahora ya no sería inmorál si algo ocurría.
¿Pero en realidad lo deseaba? Miho quería huír del dolor. Cerró los ojos y dejó correr el juego que Maho había comenzado.
La lengua de la mayor acariciaba sus labios doloridos, la menor supo interpretar este gesto tímido pero excitante y con agonica y conmovedora suavidad abrió los labios.
Maho se ruborizó con furia, con lúbrica sensualidad deslizó la lengua en la boca de su Imotou, paladeando los dientes marfíleos, frotando el paladar para al fin enlazarse con la lengua de ésta.
Miho entreabrió los ojos, el rostro tan cercano de Maho ardía contra su mejilla, el aliento de ésta de lleno en su nariz y la esponjosa suavidad humeda en su boca paladeandola comenzaron a nublar toda lógica y cordura posibles.
~ Me está saboreando... -Pensó perdiendose cada vez mas y mas en la excitante experiencia. -Onee chan... Está saboreandome... ¿Q-qué hago? -Y cerró los ojos.
Maho prosiguió con profundidad y delicadeza, Miho le estaba respondiendo con dócil ternura y eso la enardecía, pero no deseaba ir demasiado rápido, quería conquistar despacio, recorrer el terreno, Maho quería tomarse el tiempo de mostrarle a su Imotou por qué era tan admirada, querida y deseada en Kuromorimine.
Maho se despegó de la temblorosa boca de Miho, besó tierna y brevemente los labios y fue a por el cuello de la menor, un jadeo rompió el silencio de aquella desconocida recámara, el agonico deseo rebullía en el sexo de la Imotou, la mayor tomó la nuca de ésta y la atrajo hacia sí pegando sus cuerpos y friccionando los capullos suaves que coronaban sus pechos tan anhelantes de caricias.
Miho tomó aire ruidosamente al sentir la mano libre de su Onee sama acariciando con delicada excitacion los bordes que sus pantys marcaban bajo la corta falda.
~ Tócame también... Miho... - pidió Maho con voz contenida.
~ H-Hai... Onee..
~ Shh, dime Maho...
~ Hai... Maho sama...

Maho sonrió con el rostro oculto en el cuello de la menor, aquello iba mejor de lo que podía esperar, Miho estaba devolviendo sus atenciones y eso era todo.
La luna de medianoche iluminaba la solitaria bahía, el sonido inquietante e hipnótico del oleaje marino con destellos de plata.
La suave luz lunar se filtró en la cálida habitación, las dos chicas estaban abrazadas bajo las cobijas, Maho abrazaba con el brazo derecho a Miho mientras le acariciaba el cabello con la otra, Miho a su vez dormitaba abrazada con fuerzas a su hermana, su mente afiebrada comenzaba a recomponerse poco a poco, pero con la diferencia de que el cimiento de esa nueva Miho Nishizumi estaba en Maho, y en la implícita relación que ahora tendrían al ya no ser hermanas.
~ Miho... No te duermas... Yo... Aún no terminamos... - Le murmuró con suavidad al oído.

~ II ~

En la actualidad.

La presidenta del consejo de Saint Gloriana había convocado una junta de emergencia debido a la posibilidad de tener intrusos hostiles.
Las fuerzas del orden habían tenido una noche bastante bizarra, todo estaba escrito en el parte oficial de la noche, aquél incidente fue calificado con el nombre clave 'Astrerión'.
Darjeeling cerró la carpeta y se talló los ojos, su vista estaba enrojecida por el insomnio y la preocupación, aquél día cuatro chicas de diferentes grados y grupos había faltado a clases por enfermedad, dos mas tenían permiso especial, eso era todo, ninguna desaparición y menos aún algún deceso... ¿Qué era lo que la figura de coletas llevaba sujeto de un pie? Darjeeling habría descartado todo como una ilusión onírica a no ser porque las guardias sí habían presenciado cosas que se salían de lo cotidiano, pero las notas eran breves y con grandes huecos y al finál sólo dejaban un relato bastante inconexo y críptico.
Es que no había nada más que decir que lo que estaba en esas páginas, se habían visto siluetas, cosas dando tumbos en las tinieblas... Huellas lodosas en varios lugares y un halo de inquietud por doquier.
Pero no había señales de por dónde habrían llegado ni a donde habrían ido... Era como si se hubiesen evaporado en el aire... O quizás...
~ Siguen aquí... - Sentenció la rubia levantandose de su asiento.

~ III ~

Darjeeling entrevistó personalmente a las guardias que intervinieron en la Operación Asterión y supo que de las séis implicadas, cinco habían sufrido accidentes durante la operación resultando sólo con algunas heridas menores, en aquél instante se realizaba una cacería titánica pero discreta dentro del Saint Gloriana para encontrar a cualquier intruso o huesped no esperado.
Hacia las siete de la noche según horario del mar del norte, Darjeeling volvía a su departamento para tomar un baño, comer algo y recoger algunos papeles para regresar a la oficina, se había jurado no descansar hasta dar con las cosas que indudablemente se arrastraban dentro del Saint Gloriana, cosas inmundas y profanas que erradicar, pero... ¿Podrían erradicarlas? ¿Y si habían huído?


Despues de todo, nadie había sufrido realmente ningún daño de consideración, pero el hecho de imaginar que alguien se había filtrado en su academia con tal facilidad y armar un jaleo semejante era lo que la irritaba, si las demás academias lo llegaban a saber ¿Quien sabía lo que podía ocurrir despues? Saboteadores, ladrones, piratas informáticos, mirones pervertidos... Violadores... Terroristas... Asesinos...
~ Colgaremos a los intrusos a la pared... Despues de todo, por ello somos una academía autónoma, y si alguien transgrede la ley... Lo pagará con la moneda mas cara y preciosa de todas... Lo pagará con sangre...
Orange Peacok estaba con ella ayudándola a cotejar los reportes de carga e ingreso. La pequeña jamás había visto a Darjeeling tan preocupada, incluso podía notar inquietudes desconocidas. Quizás miedo.
~ Enviaré a la primera oportunidad un memo a  Oarai para disculparnos por no acceder a su solicitud.
Darjeeling se quedó inmóvil al oír eso, Oarai, ¿Y si, de algun modo, el consejo de Oarai hubiese subido a Saint Gloriana con ella?
Era lo primero que había cruzado por su cabeza, aunque la visión del cadáver colgando de la mano de Anzu eso no significaba que hubiese sido una alucinación totál.
~ Comunicame con el consejo estudiantil de Oarai, quiero tambien presente a Nishizumi Miho... -Habló.
~ De inmediato.
Quince minutos mas tarde, Darjeeling hablaba con las cuatro chicas de Oarai por video llamada.
~ Llamaba para decirles que he preparado la lista de nombres para las representantes de seguridad que irán a su hermosa escuela. - Dijo con educación.
~ De acuerdo, si les parece podremos recibirlas cuando mejor lo consideren.
~ A primera hora del alba, por cierto, disculpa por llamarles tan tarde. - Dijo notando que los semblantes de las chicas estaban ruborizados y con una lozanía envidiable.
~ No te preocupes. ~ Aclaró Anzu. - Hemos estado sosteniendo reuniones de preparación para este evento desde hace como un mes así que nos estamos habituando a trasnochar... - Y Anzu le sonrió.
~ Hasta mañana entonces, y buenas noches.
~ Gutten Nacht para ti.
Orange Peacok había guardado silencio durante toda la entrevista y cuando la llamada finalizó miró con insistencia a su Sempai.
~ ¿Iremos a Oarai precisamente ahora que hacemos falta aquí?
~ Iremos a Oarai porque estoy segura de que ellas tuvieron algo que ver...
~ Eso es Mordáz... - Dijo la pequeña.
~ Debo evaluar todas las posibilidades y descartarlas... Ademas no podemos soltar pie para que sepan que esto nos afecta... Solucionaremos esto con calma y silencio.
La pequeña asintió.
Darjeeling optó por terminar el trabajo ya que temprano debía ir a Oarai.
~ ¿Tienes ya los nombres de las inspectoras que irán a Oarai.
~ Descuida... Pero necesitaré que contactes con el grupo Alvorn...
Orange abrió los ojos con sorpresa, esa era la clave para el grupo élite de infiltración e inteligencia, sólo unas pocas conocían de su existencia, aún en Saint Gloriana eran mas leyenda urbana que realidad.

~ IV ~

Al día siguiente, temprano, Darjeeling despertaba luego de unas cuatro horas de sueño, se arregló con pulcritud y almorzó en su gabinete privado en el Fleur De L'isle, un salón de tantos que acostumbraba para encontrarse con la escuadra Alvorn.
Cinco chicas se encontraron con ella en el privado donde recibieron la orden de infiltrarse en Oarai e investigar cualquier actividad u operación fuera de la legalidad internacional así como desmantelar cualquier conspiración de corte bélico, de sabotaje o de inteligencia contra Saint Gloriana o cualquier otra academia, así como capturar a las conjuradas y llevarlas de inmediato ante las autoridades del tribunal internacional académico.
~ ¿Nos haremos pasar por inspectoras de seguridad? -Preguntó una.
~ Me temo que esta operación tendrá que ser clasificada como secreta, no puede haber errores ya que si las capturan o se ven envueltas en incidentes que pudieran dañar la imagen de la academia o de la relación con Oarai, los directivos han dicho que no aceptaran responsabilidades de nungún tipo; en Oarai estarán solas, si el panorama es tranquilo será un paseo por el parque.
~ ¿Y si son hostiles? - Cuestinó una de las chicas.
~ Es por eso que las enviamos a ustedes, Que Dios y la Reina guíen sus pasos... Y regresen pronto...
Las cinco chicas hicieron una reverencia, algunas no comprendían qué podría haber en Oarai de amenazador que tanto intimidaba a su siempre analítica pero amable lideresa, pero si las llamaban a ellas era obvio que sería muchas cosas antes que sencillo.

A las siete menos veinte las inspectoras abordaron varios helicopteros, cinco para las delegadas y un sexto con las cinco operativos. El corazón de Darjeeling saltaba enloquecido e impaciente.

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