domingo, 12 de abril de 2015

Preludio Obsesivo

Preludio obsesivo




~ I ~

El comité de supervisoras de seguridad de Saint Gloriana habia sido instalado en una sala de té acogedora y elegante, pero todo lustre era sofocado por un aire fúnebre en los arreglos así como en la iluminación que proyectaba un efecto surrealista, como de suspensión en el tiempo, algunas imaginaban el té de la tarde mientras otras creían haber pasado la entera noche en vela.
Darjeeling por su lado aguardaba la llegada del consejo de Oarai con un escalofrío, no sabía qué mas hacer, estaba sola con sus sospechas, estaba sola en aquél mar de probabilidades dementes y paranoides.
Hasta que la gran puerta de entrada se abrió, una claridad nebulosa entró y con ella las siluetas de Anzu y Miho.
Las invitadas se levantaron y la puerta se cerró, dentro, la treintena de chicas de Saint Gloriana quedaron con el par de Oarai listas para iniciar las formalidades.

~ II ~

Meses atrás, Miho abría los ojos, la madrugada iba refrescando y su desnudo cuerpo habiase estremecido de frío, la obscuridad la saludó, escuchó un leve siseo tras ella, un sonido dulce, un respirar suave y relajado, Miho sonrió,..
~ Onee chan ronca... - Pensó divertida y después se corrigió. - Ia, Onee chan ja nai... Maho Sama...
Miho se giró quedando frente a Maho, la miró maravillada de lo hermosa que era al dormir, la abrazó cuando la ternura era demasiada para resistirse y contempló un maravilloso amanecer junto a su bella durmiente.
Maho despertó un poco mas tarde de las séis menos cuarto, sonrió al ver a Miho embelesada mirandola. Sin decir nada, simplemente se besaron y se enlazaron. Poco después, la mayor se levantaba del lecho.
~ Deberíamos volver a nuestras escuadras... ¿Ne, Miho Chan? - dijo Maho mirando a la pequeña que aún continuaba recostada cubriendo su desnudez con las arrugadas sábanas.
~ Hai, Maho sama...
Maho terminó primero de vestirse para despues admirar el cuerpo delicado pero enteramente maduro de su Imotou, había madurado bastante, ya era autosuficiente y sabía que sobreviviría, así que si quería cumplir la orden debía proseguir hasta acabar con toda humanidad del corazón de la pequeña, eso, o hacerla volver...
~ Miho... Quiero que nos veamos... Que sigamos en contacto...
~ ¿No tendrás problemas con madre?
~ No si no se entera...
~ ¿Y si se entera?
~ No se enterará... - afirmó Maho dandole un tierno beso a su Imotou en los labios.

~ III ~

Darjeeling notó que faltaban dos de las integrantes del consejo, además de que tanto Miho como Anzu marcaban sendas ojeras dignas de cinta impresionista alemana, así como una palidez terrorifica, sólo habian pasado unas horas desde la entrevista, entonces se veían frescas y lozanas, ahora mostraban ademas una delgadez inquietante en los uniformes escolares.
~ Saludos, hemos de solicitarles su comprensión, anoche, tras cerrar comunicaciones nos dimos prisa para habilitar habitaciones cómodas para sus representantes y supervisores y eso nos ha mantenido en vela. - Explicó Anzu sonando cansada.


~ No hay inconveniente, antes bien nos excusamos por lo repentino de ésta asamblea y posterior revisión. - Dijo Darjeeling.
~ Entonces comencemos, el consejo de Oarai así como los miembros directivos estan plenamente concientes de que examinar la academia será una labor conjunta y que estamos para servirles, si hay algo que necesiten sólo pidanlo, esperamos con esto reforzar los lazos de confianza entre ambas escuelas.
Durante algo mas de cuarenta minutos se habló de lo dicho, la duración de aquel contról de seguridad y los medios a usar, las areas que se enfatizarian y por ultimo, el comité que iria a Saint Gloriana.
Se acordó que un comité de Oarai entraría de intercambio por uno de Saint Gloriana y realizarían el reconocimiento después de clases con el fin de evaluar tanto la academia como sus metodos de enseñanza.
Anzu y Miho estaban de humor inmejorable, pese al aspecto trasnochado de las chicas resplandecian de gusto, tras la junta aparecieron bandejas de galletas, tartas, pastelillos y demas refrigerios y se dio por terminada la junta.
Kawashima Momo y Koyama Yuzu aparecieron durante el ágape y murmuraron algo al oído que no pasó desapercibido para las cinco encargadas de inteligencia, Alvorn había comenzado a actuar desde antes de bajar del helicoptero.
~ Los preparativos están listos... Las coordenadas estan fijas y pasaremos por AHÍ en dos semanas...
Anzu tragó saliva forzandose a sonreír, se notaba que aquello no le sentaba bien.
~ Trata de que sea antes. - Dijo simplemente Miho, como si pidiese el azucar.
~ M-Miho sama... - Le tembló la voz a Yuzu.
~ Tranquila... Sabes lo que pasa si se nos termina el soporte material...
De pronto, Miho guardó silencio y se quedó mirando al infinito, era improbable que la estuviesen oyendo, y aunque así fuese, no habia nada de raro en un desembarco para cargar material. Aun así sintió un aura feroz y amenazadora que la puso en guardia.
Las tres chicas tambien parecieron cambiar de gesto y comenzaron a paladear algunas de las viandas servidas para la ocasión.
No hablaron más hasta que las bandejas hubiesen desaparecido, entraron entonces, algunas chicas que serían las encargadas de guiar a las supervisoras a las habitaciones que les habían preparado Miho, Momo y Yuzu se ofrecieron a mostrarles el lugar, Anzu y Daarjeling aun tenian que firmas algunas formas y las alcanzarían después.
Darjeeling quedó entonces a solas con Anzu, ésta la miraba desde el otro lado de la mesa.
~ ¿Podemos dejar de ser tan formales un poco?. - pidió Anzu en cuanto Darjeeling se hubo acomodado.
La rubia asintió clavando la vista en los papeles, por algun extraño deseo repentino no deseaba ver a la chica a los ojos.
~ Lo cierto es... Que anoche tuvimos un incidente... - dijo Anzu.
La voz de Anzu era de un aire extrañado, como dudando animadamente si hablarlo o no, pero aquella oración retumbó sepulcrál en la cabeza de Darjeeling.
~ ¿Qué... Incidente? - preguntó la rubia con aire distraído.
~ Alguien entró a Oarai...

Darjeeling estaba estupefacta, miró, ahora sí, a los ojos a la chica que tenia ante sí.
Anzu sonrió de manera triste.
~ Supongo que ahora no aceptarán nuestra propuesta, tras saber que fuimos... Invadidas y robadas...
~ ¿Qué les robaron...?
~ Unas libretas con claves, apuntes y estrategias para el Panzerfähren del año entrante... Nosotras... Detectamos intrusos y realizamos una busqueda exhaustiva, tanto Miho como las demas del consejo estuvieron ocupadas hasta hace poco, solo yo me detuve a preparar todo para ustedes... Disculpen lo improvisado que pueda parecer.
Darjeeling movió la cabeza en señal negativa.
~ No te preocupes... Antes ve esto como una oportunidad para lucirte ante las supervisoras... - dijo Darjeeling. - Si encuentras al responsable podrás redimirte y estoy segura de que podremos acceder a su propuesta...
Anzu sonrió.

~ IV ~

Miho por su lado acomodó a las inspectoras en los departamentos preparados, mientras se instalaban, la comandante se aisló con Momo y Yuzu para darles unas ultimas instrucciones.
~ De momento suspenderemos la operación Brudeschaft, así que avisenle a las demas que se calmen, que no hagan nada hasta que yo lo diga...
Momo y Yuzu asintieron mientras se introducían en una fresca y obscura estancia.
~ Deberemos conformarnos con vino inglés... En fin, traten de pasar desapercibidas, recuerden, queremos que nos acepten, no que nos teman...
~ Nishizumi sama... - habló Momo, mostraba un extraño rubor purpúreo y una expresión de ansias contenidas. - Hay... Algo en el aire... Una fragancia... Electrizante y... Provocativa...
~ Son ellas... - dijo Miho limpiandose las comisuras de los labios. - Las inglesas... Por eso recomiendo que no enloquezcan... Ahora dense prisa y avisen a las demás... Que desaparezcan hasta la tarde...
~ Hai..! - asintieron energicamente.
~ Diablos... - Pensó Miho mirando a Momo y a Yuzu salir a cumplir su misión. - Es cierto... Este olor... - Miho se ruborizó y se dejó caer sobre un sillón en las sombras. - Ah, esta noche... Esta noche...!!!! -exclamó en las sombras imaginando lo que se desataría esa misma noche en el Oarai.

~ V ~

Llegó la tarde a la academia Oarai, las chicas de Saint Gloriana siguiendo sus parametros, se integraron facilmente, las chicas de Oarai las veian como seres angelicales o por los menos semi divinos y las reverenciaban bastante, pese a tener a la campeona, la elegancia, refinamiento y belleza de Darjeeling y bastantes miembros de su séquito eclipsaban a las cotidianas bellezas a las que ya se habian acostumbrado.
En el comedor, las estrellas brillaron, el equipo Alvorn prosiguió con indagaciones, para las cuatro de la tarde habian logrado saber que en dos semanas atravesarian por el cabo de Ponapé y que en Tierra de Fuego harian una escala para cargar abastecimientos alimenticios y combustibles.
Darjeeling repasaba estos datos en silencio, no podía imaginar que los Kanakos podían surtir de combustibles un barco academia como el Oarai, pero por otro lado...

~ VI ~

Miho aguardaba bajo la melancólica y dulce luz de una farola a que su amante llegara, hacia unas semanas que habia comenzado una secreta, prohibida y excitante relación con su hermana Maho, la comandante de tacticas de Oarai estaba enamorandose perdida e irremediablemente de la de Kuromorimine.
Maho llego a la hora acordada, los destellos escarlata del cielo crepuscular le daban a las nubes la apariencia de arder en demenciales incendios semejantes al que tenía lugar tanto en el corazón como en el sexo de Miho.
Entonces, la mayor apareció.
Maho miró a la pequeña, trémula, muda y enamorada.
~ Ven... Abrázame... - jadeó.
La pequeña se abrazó a la mayor con una ternura conmovedora...
~ Ya no aguanto mas... - jadeó Maho.
~ ¿Doushite, Maho sama?
~ Quiero gritarle a madre que te amo... Pero... Pero ella nos mataria antes que dejarnos 'profanar' el apellido Nishizumi... Jamas nos dejaria preservar nuestro amor... Miho...
Miho estaba comovida, ahora veia todo claro... Maho era una victima mas...
~ ¿y si te libero de Madre?
~ No podrías...
~ ¿Y si puedo?
~ Entonces te seguiré incondicionalmente...
Ambas chicas se besaron dulcemente en las penumbras.

~ VII ~

El equipo Alvorn habia desplegado un gran operativo con la unica finalidad de reunir a todos los agentes efectivos con los que contase para aquella operación, las mas acreditadas agentes de inteligencia, siete amazonas capaces de traicionar incluso a propios familiares y señores en pos de la pax bajo la bandera de Saint Gloriana, siete chicas, seleccionadas previamente habian sido infiltradas, no solo en Oarai, sino en todos los colegios academias..
Y ahora era el primer conclave, jamas antes habia sido necesario, mas ahora, circunstancias extraordiarnarias lo acreditaban, Oarai y Saint Gloriana habian sido infiltradas y no se tenía la menor pista.
El grupo Alvorn estaba jerarquizado en cinco miembros lider que tenian informantes desplegadas por todo Oarai e incluso las demás academias y ninguna de las lideres conocía a las informantes de las demás en aras de preservar la existencia del grupo en el mas completo silencio.
Estaban, en la escuadra Alvorn Argentum (Lideres de grupo enviadas personalmente por Darjeeling) Alice Pleasance Liddel, quince años, castaña clara, de grandes ojos verdes y cuerpo engañosamente fuerte.
Valery Wells, Atletica, de cuerpo elastico y delgado, especialista en infiltración.
Angela Martensen, morena de cuerpo alto y algo androgino, de crueles ojos color avellana.
Stephan Helmsley, de apariencia y porte masculinos miraba indiferente a sus compañeras, con sus dos metros cinco, era de las mas altas estudiantes de Saint Gloriana, esto, indudablemente por su sangre noruega.
Y lidereando al grupo y segunda en poder de Alvorn, estaba Anneliesse Myers examinando la informacion reunida por las informantes de Oarai.
~ Muy bien... - Dijo, según pasaba las paginas encriptadas ante su vista ya experimentada. - aun debemos recolectar un poco mas para dar el primer informe...

Las demas escuchaban, aquello pintaba ser un trabajo interno, resumidamente, en el expediente se leia acerca de que el consejo estudiantil habia cambiado sus horarios de juntas para dejarlos en horas de la tarde y de que al parecer, desde hacia cosa de cuatro meses, todas las inscritas en el Sensha-Do habian cambiado ligeramente sus horarios de entrenamientos, ademas de volverse un tanto cerradas en su propio circulo, aunque aquella ligera paranoia ahora de veia coronada con una providencial infiltración, habia que andar con cuidado. Tanto Saint Gloriana podía haber infiltrado a Oarai como viceversa. Y no convenía apresurarse a la hora de las acusaciones.
~ Entonces, es obvio que las chicas del Panzerfähren se esperaban alguna interferencia o intrusión en su grupo por lo que habian intentado cerrarse infructuosamente. Ahora es claro que aumentarán precauciones...
~ ¿Qué propone Ud? - La interpeló impacientemente Stephan.
~ Lo que propongo es buscar a las mas suceptibles de las miembros del Panzerfähren y nos enteremos de lo que se podía ocultar... De todo, posibles sospechosas. Estoy segura de que las miembros del consejo estudiantil tienen sus teorias pero dudo que nos las compartan pese a su voto de cooperación.
~ Yo misma me encargaré del consejo estudiantil... - Dijo en su tono pulido y varonil Stephan.
De todo el Alvorn Argentum, Stephan era la única que podía jactarse de lograr obtener lo que buscase de quien le placiera sin que esto fuese problema, ésto y su flirt natural, sex appel salvaje y amplios conocimientos de artes marciales fueron decisivos en su ascenso en Alvorn.
~ Trabajaremos juntas al consejo, tengo a todas ocupadas con los demás equipos, tu y yo comenzaremos esta noche a intervenir, tu a Momo Kawashima y yo a Yuzu Koyama...
Stephan sonrió confiada, aquella chica de monogafas, alta y de rostro serio la atraía y aquello pintaba para ser coser y cantar, despues de todo. No era la primera vez que recurría a la sutil artimaña de la seducción.

~ VIII ~

Miho vivió una dulce y breve temporada idílica en el que no estaba segura de saber si ascendía al paradisíaco Reino Celestial, o caía a los pozos del Cócito en los brazos impetuosos de Maho.
E imperiosos, estrechaban en las sombras la cálida suavidad del cuerpo de Miho, ésta, estremeciendose como sobrecogida de frío. Tendida casi siempre en el lecho bajo los furores de la mayor, la comandante de Oarai temblaba de terror y amor simultaneamente, aquél tormento las envolvía con una angustia conmovedora si que ninguna de las dos llegase a poner nombre a tal suplicio.
Y cuando se separaban, Miho no sabía que sentir, qué pensar, cuando estaba con Maho no la reconocía, así como tampoco se reconocía a sí misma.
Y las notas de su amante... Miho no quería pensar en ello... Era algo horroroso y adictivo...
"Aquél mundo inverso, donde lo siniestro es lo correcto, donde la sombras son tu cuerpo, donde en vela amante contemplamos el cielo bajo los mares y en la profundidad de la noche te oigo"

Para Miho aquello era algo casi insoportable, pensar en su hermana mayor como su amante la estremecía de gozo, excitación, miedo y amor engendrando una pasión extraña y diabólica, ya que siempre, como el adicto empedernido, se juraba a sí misma renunciar para siempre a sus citas clandestinas con Maho.
Su lugar especial no era otra que una posada elegante, intima y de excelente gusto medio oculta cerca de la ciudad Kuromirimine.
Pero cada vez que estaban  cerca, un extraño e irresistible magnetismo satánico y lúdico las empujaba la una contra la otra con una violencia destructiva e irresistible.
Los besos de Maho ardían an su piel cuando estaba lejos y sus palabras eran dulces coros angelicales murmurando perversiones a las que se entregaba con docilidad y ardor.
Un día lejano, las líderes de equipo escuchaban los planes para el siguiente Panzerfähren, sentadas en la sala del consejo, Miho había pasado dos dias maravillosos de permiso encerrada con Maho en la posada y, ensimismada, recordaba esas dulces y tortuosas horas en las que no era sino un cuerpo y una voluntad desconocidas.
~ Genial... Eso da por concluida la reunión... - escuchó despertando por el golpe que Anzu había dado sobre el escritorio.
Todas se levantaron y se dispusieron a salir, pero cuando Miho se levantó para salir de la sala  fue detenida por la presidenta.
~ Nishizumi, quédate por favor un rato más...
Miho se sentó nuevamente tratando de parecer impasible. Lo cierto era que no le interesaba mas el Panzerfähren salvo como medio de verse con Maho durante mas tiempo, incluso había pensado en dejarse vencer por su hermana cuando tocase el momento.
~ Verás... Me he enterado de algunas cosas... Cosas que no  me agradan pero que al parecer son ciertas... - dijo cuidadosamente.
Miho palideció girandose hacia Anzu, ésta la miraba seria aunque serena.
~ Verás... Ultimamente has solicitado demasiados permisos para ausentarte por las tardes o de incorporarte en diferentes puertos al de Oarai... La verdad es que no puede seguir esto... La escuela necesita saber qué ocurre... Y queremos que tú nos lo digas...
~ La verdad...
Miho explicó haber sido desheredada por su madre y de verse con su hermana (obviando los detalles cruciales y vergonzosos) en secreto.
Las chicas del consejo la miraron, cada una sentía un profundo pesar, no podían evitar sentirse culpables de aquella situación.
~ Siendo así... - dijo Momo aclarandose la garganta. - No podemos mas que aceptar tus ausencias, disculpa por nuestra invasión a tu vida personal...
~ Nishizumi, cualquier cosa que necesites... Ven a nosotras... - dijo Anzu medio apenada por decir aquel trillado distico. - en serio, ven a nosotras... Eres parte de nosotras siempre...
Miho asintió, desvió la mirada y sonrió con amargura. Ahora podría verse con Maho a sus anchas siempre que se cuidase de que madre no las descubriese.
~ Arigatou, Minna sama... - dijo Miho enjuagandose una lágrima, sorprendiendose de su recien descubierta habilidad hipocrita.

~ IX ~

Momo y Yuzu caminaban por el campus, la noche les sentaba bien ya que la frescura del viento las animaba y refrescaba.
~ Yuzu... - preguntó Momo deteniendose.
La chica se detuvo e hizo un encantador gesto al inclinar la cabeza ligeramente a la izquierda para escucharla.
~ ¿Recuerdas como era... Antes? - preguntó dubitativamente.
~ ¿Antes de qué? - preguntó Yuzu.
~ Del ansia... - preguntó Momo pasando saliva.
~ Muy poco...
~ ¿Recuerdas por qué Nishizumi es quien dirige nuestros pasos?
~ Es nuestra Magna Soror... Ella dirige los ritos y nos quiere a todas... Nos cuida ya que somos sus hermanas... ¿No es hermoso, Momo-chan? ¿Una familia tan amorosa y unida?
~ Pero el ansia...
~ Pasajera... Incluso las Sparrows necesitan alimentaese para vivir... El ansia es simple hambre...
~ Pero nuestro alimento.
~ Es el idóneo para nuestros perfectos cuerpos... - dijo. - Ahora debes volver a tu camarote... No le diré a Magna Soror que dudaste mas de tres veces...
Momo se giró y caminó con pesadumbre en las tinieblas. Estaba hambrienta... Llena de ansias... No podía soportar más... Pensó en tomar a una Sparrow, Momo podría seducirla y llevarla a algún lugar obscuro, alejado y tranquilo donde poder calmar sus ansias desmedidas... O bien obligarla si se negaba a acceder a sus deseos... Despues de todo, el ansia la volvía casi invencible. Podría enloquecer un poco y darse un festín, jamás había cazado sola.
~ Sí... Sólo es un crimen si me descubren... Si Nishizumi sama no se entera no tendré problemas...
Pensando esto, Kawashima Momo encaminó sus pasos hacia el lugar donde estaba segura de que las Sparrow se encontraban en la absoluta clandestinidad, había Totus Florius donde las parejas de chicas se reunían en umbrosos jardines para desfogar sus soledades.
Momo, sonriente y ansiosa llegó a una entrada de rejas abiertas y cubiertas de maleza, dentro, había jardines y florestas primorosas recorridas por senderos, puentecitos orientales y caminos de piedra, así como fuentes, arroyuelos y estanques. Momo aspiró entre el aroma delicado de flores, el enervante aroma de la hierba y las reacias maderas de los arboles le llegó el aroma agridulce del sudor erótico y el aroma a sexo de mujer con unas pulsaciones que palpitaron en los globos oculares.
Entró con sumo sigilo y se deslizó entre los jardines primorosos como una serpiente hasta que encontró un lugar solitario cerca del centro de aquél Totus Florius y se sentó en una banca de mármol cerró los ojos y comenzó a aguardar a que alguien, quien fuese, llegara y tratara de seducirla.
Stephan pensó que la providencia era algo que siempre la había acompañado, simplemente al salir de la junta había descubierto a Kawashima Momo, pensó informar su sitiacion, pero despues pensó que podría dar un mejor informe si conseguía acercársele antes que cualquiera. Así que sin pensarlo dos veces, siguió a la chica de monogafa hasta un hermoso e imponente jardín, Stephan maldijo creyendo que habria ido a alguna cita.
Stephan aguardó y cada minuto transcurrido creía que podría acercarse, quizás Momo sólo aguardaba a que alguien la levantara, sonrió seductoramente, si esa encantadora y aparentemente recta chica era una meretriz de revuelo tendría un punto que explotar, quizás incluso convertirla no sólo en su amante, sino en agente de Saint Gloriana en el mismo consejo de Oarai, aquello era un bocado infinitamente grande para ser desaprovechado.
Nadie mejor que ella para seducir a aquél pequeño trocito de cielo, pese a que Momo era alta, aun así Stephan la llevaba aun más... Ya deseaba tenerla en sus manos, un brillo de lujuria resplandeció en sus ojos al ver cómo Momo cruzaba las piernas dejando las pantys a su vista para cruzarlas nuevamente.

Las piernas de Momo fueron lo último que necesitó para rendirse al deseo de acercarsele, se puso en pie y echó a andar hacia la marmólea banca.

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