domingo, 12 de abril de 2015

Imperio Sanguinis

Imperio Sanguinis



"Hay quienes nacen para las delicias del día, nosotros nacimos para la noche infiníta"
Jim Morrison

~ I ~

Miho abrió los ojos segundos después de haber sufrido la descarga suicida, a su lado, la agente humeaba cocinada en sus jugos por el resplandor puro y albo de la electricidad estática que servía de sangre a aquél leviatán acuático que las había amenazado a ellas y a su progenie.
Miho estableció contacto con sus hermanas telepáticamente lanzando de inmediato la orden de ejecutar a todas las atacantes, en Oarai y en Heracles. La suerte de las américanas estaba echada y la muerte había jugado la partida, Kay observó a través de las action cams como aquéllos seres atacaban encajonando más y más a sus soldados, tuvo el lujosísimo primer asiento en el destripamiento de las cadetes, oyó en aquélla calidad escalofriantemente realista los berridos salvajes y dementes de las B. U. G. S. Al ser evisceradas y comidas, fue cuando la señál se perdió junto con el video. Un Impulso electromagnético borró de un plumazo toda la evidencia del caso, Kay sudaba frío cuando la señál retornó y ante su azorado rostro se vio la altiva faz de ébano de Maluna sosteniendo la cabeza de una de las cadetes de Sawnders.
Escuchó la típica cantaleta de siempre, puras bravuconerías, peroratas de malandro, pero creíbles, las piratas somalíes eran terribles, pero ésas bestias eran mucho peores, Kay, en su practicidad comenzó de inmediato a evaluár su situación, bien, algo sabía, Maluna se estaba tirando a los perros por Miho, así que si quería a la reina debía comenzar a capturar peones antes de que alguien más se sume a la partida. Capturar e interrogar.
~ Te encontraré, te hallaré en el sucio agujero de tierra que te ocultes y te secuestraré, te llevaré lejos... Donde nadie te encuentre más... - murmuró Kay eróticamente con una voz conmovedoramente seductora pasando el dedo por el monitor donde Maluna parloteaba sin cesar, los ojos de la norteaméricana, sin embargo, lanzaban destellos fulgurantes en su azúl volcánico, estaba rabiosa y con sed indescriptible de venganza sangrienta.

~ II ~

975 D.C. Forlí, Italia.

La rojiza tonalidad del cielo brillaba ardientemente en las alturas algodonosas de las nubes lejanas apenas entrevistas a lo lejos.
Las sombras rojizas auguraban una noche de sangre, los otomanos de Hakkim habían alcanzado las lindes del rio que surcaba la citté, al sur.
Al norte, los caballeros templarios bajo el servicio de Robert D' Sablè y los cruzados hijos de Caín habían establecido su base de operaciones en la abadía de San Merkuriale, una catedrál templaria en toda regla con simbolismo esotérico incluído, Merkurio, Hermes, lo oculto.
Robert D' Sablè había recibido la encomienda de preservar el templo ya que no podía dejarse que se destapace el secreto cráter infernál que dormitaba bajo los sagrados sillares del, entonces, altar mayor. Debajo del cuál había una boca del Hades llena de pesadillas paganas hórridas. Los caballeros archivistas habían sellado aquella boca ominosa colocando un sello de advertencia en dicha entrada.
Una cruz rojo sangre envuelta en flamas igneas que se tocaban en sus extremos formando una aureola circulár dentro de la cuál había un Baphomet. La simbología templaria era rica y explícita, la cruz, castigo para asesinos, ladrones, herejes y enemigos del estado, las flamas indicaban que era un alma condenada al fuego eterno, que no debía ser liberada so pena de liberar un gran mal en la tierra, el pentagrama inverso señalaba un sitio donde se realizó un solemne juramento, un sitio sagrado.
Y Robert no quería que aquél mál quedara libre, sabía que el loco Hakkim destruiría aquél muro solo por la cruz, si lo hacían...
El sudor perló el rostro del maestre del Temple mientras, ayudado por la tímida y dulce luz de una téa, miraba el titánico tamaño de dicho símbolo en las entrañas de los subterráneos de San Merkuriale, aquél lugar tan lleno de misterio en aquellas catacumbas llenas de silencio y cráneos de otras eras, de polvo y recuerdos.
~ ¿Estás ahí? - preguntó al muro resplandeciente de rojo, las marcas resplandecían con destellos rubíes que le recordaban ríos de sangre...
Inquietantemente obtuvo una respuesta, en aquél silencio escuchó un leve e improbable rascar de uñas tras la losa, lejos de aterrarse, el francés sonrió inquietantemente.

~ ¤ ~ ¤ ~

Tabbir Al Musshá, dirigente otomano comía tranquilamente un plato de perdicez italianas fritas en grasa de pato en una de las ka's forlivesas, los otomanos habían llegado para acabár la resistencia musulmana y ahora barrían con las huestes cristianas, los discípulos sarracenos de Nizár Al Muluk el hereje habíanse retirado hasta algún vacío del desierto. Estaba satisfecho consigo mismo.
El otomano terminó su cena medio borracho, la ortodoxia de la palabra nunca le había importado gran cosa, lo suyo era la guerra, la juerga y las mozas...
El guerrero entró en su tienda y, aún bajo los efectos del alcohól, se estremeció como sacudido por un frío glacial, en su catre notó dos cosas, una; que la esclava que había elegido para acompañarle aquella noche estaba muerta, horrible y completamente muerta, eviscerada y cegada, con varios tajos supurantes de escarlata.
Y dos; una daga, una daga argentína que podría pasar por plata, pero de una dureza aún mayor que la del acero. Tabbir sabía lo que aquello significaba, era la daga flameante, el puñál de la aceptación, el símbolo de los ocultos... Los nizaríes lo habían marcado para morír, un fidai, quizá más, estabab tras su rastro, el sudor inundó su frente mientras se recomponía.
~ Perros del infierno tras mi rastro...

~ III ~

Cuando Kay se encontró en cubierta del Saint Gloriana lo primero que hizo fue dirigirse hacia donde Darjeeling estaba recluída, faltaban un par de horas para el amanecer y no pensaba demorar en aquella empresa, había huído de Sawnders aprisa, a sabiendas de que se armaría la de San Quintín en Sawnders al ver el video de las somalíes.
Algo andaba mál en Saint Gloriana, el silencio era totál, absoluto, lo envolvía todo como una mortaja, había niebla y eso era raro, Kay sabía que el clima inglés sería claro aquella noche. Sintió que el vello de la nuca se le erizaba al escuchar un grito lejano. Luego, unos pies descalzos corriendo entre la  niebla, en círculos alrededor de ella, Kay desenfundó su beretta y decidió apurar el caso, el sonido de sus botas avanzando a paso velóz hasta pegarse a la pared con la cabeza gacha hasta alcanzár la pared de un edificio, Kay trató de leér el nombre de la calle.
~ Bachmann St. - leyó, no estaba lejos de su meta.
Y escuchó entonces unos jadeos y gemidos agónicos. Kay se odió a sí misma pero no había tiempo que perder, debía hallár a Darjeeling y huír, si alguien tenía problemas, bueno, esa era pena de otros y no suya.
Echó a correr con la beretta y el corazón en la mano atravesando corredores siniestros y solitarios, ignoró las tétricas pisadas descalsas que correteaban en aquella tiniebla.
Subió al fin por la alfombrada escalera del dormitorio premiere donde Darjeeling yacía drogada y ausente.
Abrió la puerta de una patada tomando entre sus brazos la lánguida figura de la rubia inglesa, Kay entonces corrió hacia el dique de desembarco donde desenganchó una chalupa de exploración y se lanzó apresurada a la noche junto a la ex comandante inglesa, no tuvo ningún encuentro con las guardias de la noche, supuso que aquellos seres habían invadido Saint Gloriana.
Kay se mordió el labio ante la perspectiva de que Sawnders pudiese pronto volverse un hervidero de seres bestiales y ante diluvianos.

~ IV ~

Alissa, la artillera segunda al mando en Sawnders recibió el nombramiento de lídereza junto con su primera orden, detener a Kay y llevarla a una corte marcial por dicha desastroza operación, pero Alissa no estaba dispuesta a entregar a su lidereza, no aún, ella había visto lo que los engendros devoradores habían hecho, ¿como fue posible que no se hubiera grabado lo que camaras y microfonos les habían revelado tanto en la Oarai como la Heracles, y de todo aquello nada, ni una palabra.
~ Look. Alice... - le dijo Kay antes de irse en su propia lancha a un puerto o embarcación. - Hay alguien a quien debo buscar después de eso deberé ir lejos, sé valiente... Dirige a las chicas con nobleza... Te deseo suerte... - Dijo antes de marcharse, ahora Alissa sabía a donde había ido Kay primero... Sait Gloriana...
Orange Peacook había llamado a primera hora de la mañana para cuestionar por qué se habia avistado una lancha encallada contra el casco, una lancha de Sawnders, Darjeeling había escapado de su prisión aparente y se hallaba desaparecida. Dos mas dos son cuatro.
~ Así que lady Kay se halla indispuesta...
La noticia de la deshonra de Kay aún no llegaban a oídos ingleses y aquello debía servír de algo, un poco de tiempo.
~ No solo indispuesta, se halla prófuga. El comité de defensa hará pública su destitución de un momento a otro. Si fue ella quien llevo dicha lancha hasta Saint Gloriana no lo sé, aunque no lo veo imposible, si fue ella quien liberó a lady Darjeeling tampoco lo sé, aunque debieron estar coludidas ahora deben estar navegando en un barco de bandera inglesa si dejaron la lancha en su academia.
~ Si su generál fuera lista ya se habrían colgado ambas... - dijo secamente Orange Peacook antes de cortar comunicación.
~ Esa mocosa es mas fría que los malditos tímpanos de hielo de los polos. - Murmuró Alissa.

~ V ~

El inmenso mar y su oleaje constante despertaron a Darjeeling, Kay maniobraba el bote con la facilidad de una vida marinera.
~ ¿Kay? - murmuró medio adormilada.
~ Despertaste, darling. - dijo Kay animosamente.
~ ¿Kay? - preguntó un tanto confusa aún. - ¿A dónde me llevas?
~ A un lugar seguro.
En realidad Kay ignoraba si a dondea se dirigía sería un sitio neutro cuando menos, a lontananza, negros nubarrones oscurecían mar y cielo, Katlyushka era la última persona con la que quería lidiar, Anzio había mostrado una fraternál relación con la Oarai y quería agotar sus recursos antes de recurrir a aliarse a Black Forest Peak, si es que eso era posible ya.
A lo lejos apareció la imponente sombra del Pravda, una inmensa mole metálica y sombría que la recibía con imponensia y poder.
En lo alto, Katlyushka de las Tempestades miraba con sardónica sonrisa a la barca que se le antojaba tan insignificante.
La comandante se ajustó un auricular sincronizado a la barca.
~ Aquí Pravda, Kay, sé que es usted, entrégue el contról de la nave, preparese a ser abordada.
~ Solicitamos asilo político, hemos descubierto inquietantes incidentes en torno a un foco común, no puedo explicarlo por comunicador, necesitamos hablar con la generál en privado.
Katlyushka meditó, pese al tono semineutro de la americana pudo adivinar no sin cierta arrogancia que Kay estaba desvalida, y mucho, aquella situación hubiera sido sublime, casi orgásmica de no llenarla de inquietud.
~ Habla en plurál, ¿Cuántas la acompañan? - inquirió.
~ Somos dos, ex general Kay de Sawnders...
~ Y - habló otra voz. - ex generál de Saint Gloriana... Darjeeling.
Ahora si todo estaba pies arriba, las liderezas occidentales caídas eran cesadas y ambas querían hablar de horribles sucesos, un leve temor, sordo y lejano asomó su cabeza a lo lejos. Había llegado la hora del vampiro.
~ Hablaremos en privado si eso quieren, en base a eso sopesen la posibilidad de que no pienso tolerarles la menor burla o información truculenta.
~ Si no tenemos pruebas si tenemos un horrible esbozo de lo que puede ser una horrenda realidad. - respondió Kay.
Katlyushka frunció el ceño, no le gustaba que le ganaran la última palabra pero cuando supo qué responder Kay había cortado y cerrado.
~ Mas vale que sea algo bueno... - murmuró al silencio.

~ VI ~

Anneliese gorgeaba. Ahora que la alborada despuntaba, la ex lidereza de la escuadra Alvorn sonreía cansinamente satisfecha sosteniendo en sus ensangrentadas zarpas un manojo de papeles garrapateadas con una caligrafía apresurada, era el esbozo de parte judiciál que las guardias nocturnas debían reportar al relevebo matutino y de ahí a los dormitorios del consejo estudiantil donde, un par de horas despues y al calor de una rica y aromática taza de té, Orange Peacook leería el informe de la noche en Saint Gloriana, salvo la chalupa norteaméricana, sin incidentes, Ángela por su lado masticaba la carótida de Harlyn Gillespie, la última de las guardias nocturnas del ala este, habían abrazado a ocho. Solo Harley había sobrevivido tanto. Ahora agonizaba.
Ángela quería que la ignominia y el descrédito recayeran sobre la cadete cuya cacería las había alejado de Darjeeling enl tiempo suficiente para que Kay llegara y la secuestrara llevándosela lejos.
~ Esto pudo haber termonado diferente si sólo np hubieses sido tan terca, ¿Hubo diferencia? No. Iguál te mueres... Encontraremos a lady Darjeeling y la haremos parte de las Muchas... - habló Ángela en la obscura lengia del culto aún masticando la carne de Harlyn.
Anneliesse se giró hacia ambas, dobló las hojas y las guardó en su chaqueta rasgada cerrándola.
~ Pudiste ser parte de algo grande. - dijo condenatoriamente Anneliesse sacando sus garras abriendo la casaca de la cadete hundiendole después las garras en el ombligo.
Harlym boqueó lanzando un gorgoteo enloquecido, guturál y dantesco, Anneliesse np se detovo hasta torcer el codo, los ojos de la cadete se desorbitaron a la vez que su rostro se desencajaba al sentír dentro de su pecho la garra abriéndose paso hasta cerrar sus largas uñas en su acelerado y palpitante corazón, cuando Anneließe tironeó de un jalón aquél trémulo músculo, la realidad de la cadete se trastocó fluctuando a una locura insoportable que la despjaba de voluntad.
Un tronído resonó antes de que la zarpa comenzara a deslizarse hacia afuera de ella aferrando con furia aquél órgano pulsante y sangrante.
Harlyn se precipitó en un pozo negro aunque no lo suficientemente rápido para perderse el espectáculo de Anneliesse y Ángela dándole mordiscos a su dolorido corazón.

~ VII ~

Nadie sabía que Saint Gloriana estaba muerta aquella mañana. Nada lo hacía preveér, la gente fue de sus casas a sus ocupaciones como todos los días, las ilustres hijas de la pérfida Albión asistieron al liceo académico como día tras día, nadie había notado que la guardia nocturna, tras ser unidas a la cofradía, volvieron a la vida atacando y agregando a su causa a la guardia matutina.
Para el mediodía, varias guardias ojerosas, de rojos ojos enfermos, de pálidas faces y paso vacilante salieron de paseo encontrándose con las liderezas de los clubes, cuando el sol mandaba unos últimos destellos de oro y sangre sobre las aguas, la primera parte del plan había sido alcanzado, Darjeeling había facilitado tanto aquéllo. Miho sonrió al recibír el mensaje mentál de Ángela, pronto no tendrían uno sino dos nidos para mayor gloria de Mater Neydn.
~ Alabada sea... - pensó Miho, un creciente murmullo de recién llegadas al clán repitió el mensaje como la feligrecía corearía el "Amén".

~ VIII ~

Kay fue puesta en un cómodo cuarto junto a Darjeeling.
Dentro del salón había una austera aunque interesante otomana con una mesita llena de libros.
~ Vaya, Fiodr Dostoiewsky... - Observó Kay.
~ Preferiría leer al bardo inmortál.
A la sola mención de la inmortalidad Kay se estremeció lanzando una risita extraña, insana y guturál que escapó de su garganta.
~ ¿Kay?
~ Disculpa mi faux pass, darling, es que no pude evitar pensar... En la inmortalidad...
~ ¿Qué ocurre en la Oarai? - preguntó la chica inglesa.
~ Sea lo que sea... No son humanas... No pueden serlo. - Kay no quiso decirle que quizás Saint Gloriana estuviese cayendo victima de aquello, aunque, según la lógica de la norteaméricana, aquellos seres animalescos debían tener alguna habilidad u conciencia que las dotaba de sigilo, hasta que, claro, fuese amargamente tarde.
Nonna apareció por la puerta, iba sola.
~ Deberé escuchar previamente lo que deban decir para decidir si informarle o no a Katlyushka, ya que han solicitado asilo y no han demostrado hostilidad, Pravda acepta escuchar sus argumentos, pero tengan cuidado de engañarnos.
~ Completamente claro.

IX

~ ¡Naga amus! - Rugió Maluna a Yusuf, uno de sus soldados que había sugerido que, fingír la ejecución de las B. U. G. S. Les acarrearía grandes pesares. - Las diosas pronto reinarán en el agua, en la tierra y en los cielos, los occidentales están por ser superados y no lo saben, no verán la mano ejecutora del verdugo cuando éste afirme la soga a sus cuellos... No verán la mano destructora que los barra...

Yusuf y varios somalíes dudaron pero, al ver el Kalashnikov cargado y sin seguro de su lidereza decidieron callar, la leonesa somalí había rugido y los leones debían callar.

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