domingo, 12 de abril de 2015

El Ultimo Informe

El Último Informe de Anneliesse Myers.




11 / 11 / 20XX

Inconcebiblemente espantoso, más allá de cualquier palabra fue lo que el Equipo Alvorn descubrió en aquél jardín salido del infierno...
No puedo mantener la serenidad suficiente para plasmar todo lo que ocurrió, en gran parte porque siento que mi mente ardió con un fuego de locura terrible y que pronto, arderá otra vez... Así pues, explicaré lo mejor posible aquella locura infernál que se arrastra a través de los corredores de la Academia Oarai.
Tras el primer dia asignado para las operaciones Asterión, el equipo se separó, tras una breve inspección aconteció un encuentro cerca del departamento de la A. Stephan Helmsley varias sombras sospechosas que inicial e ingenuamente había pensado que secuestraban al objetivo KM36 al que se hace referencia en el primer informe así pues, procedí a perseguir a los objetivos hasta el centro del campus Oarai, nuestra experta en terreno había mapeado sensorialmente las instalaciones y, al necesitarlas, descubrimos que bajo el campus había un laberinto opresivo de kilimetros subterraneos que desenbocaban en Invernaderos, como se sabe, Oarai es una academia originalmente pensada como Universidad agricola, las abandonadas instalaciones habrían sido aprovechadas por clubes de horticultura y jardineria, pero tambien podía ser que fuesen catacumbas abandonadas llenas de óxido y alimañas desconocidas.
Caminé, segura de que mis camaradas de equipo irían tras mis pasos y, por fin, agradecí al ver que aquellas Sombras desembocaron en un callejón sin salida, un túnel abierto y obscuro que llevaba hasta un lugar, un Jardín, una placa oxidada apenas y rezaba Al Aydén, El Jardín del Edén...
Aguardé al equipo ya que ir a tal lugar a solas era una imprudencia suicida como confirmamos el resto del equipo y yo.
Llegaron poco después y me encontraron mirando a la boca de aquél abismo, que parecía querer devorarme.
Vi que portaban las camaras de acción y, armadas de una suave linterna caminamos hacia la tiniebla, había omitido hasta ahora la existencia de un olor en partircular que se hacía mas denso e irrespirable en cuanto avanzabamos, un hedor a cuerpos en putrefacción...
Stephan decidió avanzar con  la formación de Ariadna para ir dejando rastros detectables sólo con cámaras nocturnas como las que portabamos, con un aerosól marcabamos una flecha invisible hacia donde avanzabamos hasta por fin llegar a las compuertas de lo que, estoy segura, es una poza supurenta, maloliente y pútrida de seres tan corruptos y perdidos que no pueden existir en la superficie... Supe que ese lugar llamado "Edén" no era mas que un pozo infernál que Dante no quiso plasmar.
Tras las rejas oxidadas y cubiertas de hiedras del Edén se extendía una salvaje y lujuriosa selva de espeso y obscuro follaje, Alice revisó el interior para mapearlo con el sonar... Cuando el aparato emitió el familiar sonido, unos gruñidos ultra bajos respondieron desde el interior del Edén.
Las lecturas nos estremecieron.
Adentro había un área de casi cinco acres, bajo circunstancias diferentes nos habría sorprendido (hasta maravillado) cómo un lugar abandonado hacia por lo menos diez años había vuelto a un estado de salvaje majestad, un tupido y obscuro bosque...
Pero había lecturas diferentes, varias figuras estaban dentro en formación irregular formando un circulo aglomerado en el centro del Edén.
Había muchas, cerca de la treintena, contar nuestras sospechas sería largo, pero todas apuntaban a que una reunión nocturna de una treintena de chicas en un lugar abandonado no era con intenciones facilmente explicables, así que, como nuestro deber era investigar cualquier actividad potencialmente peligrosa, decidimos disipar temores y entrar en aquella obscura y densa espesura salvaje.
En este punto suplico a los directivos que no lo tomen como delirio o locura porque, palabra por palabra, trataré de esbozarles imagenes que no deberían ser contempladas por ser humano alguno. Quizás la locura que me sobrevino por la contemplación de aquél blasfemo baile de cenicientas magnificó los colores de aquella pesadilla, pero es cierto también que mi mente jamás había exagerado un informe y que la locura fue mas consecuencia que causa de aquél horror oculto y sin nombre.
Nos arrastramos en aquél lugar, pese a nuestra experiencia, aquello era absolutamente nuevo para nosotras, ninguna nunca había estado en una jungla artificial.
He dicho artificial, aquello era un pantanar autentico, el suelo era fangoso y con charcas de desconocida profundidad. Había una niebla violácea impregnandolo todo, un mal paso y podríamos lastimarnos a parte de revelar nuestra ubicación, hasta que vimos un brillo apagado, fosfórico y extraño entre las nudosas y carnosas ramas.
Y escuchamos los Himnos...
Nos acercamos tratando de esconder, lo mejor que pudimos, nuestras posiciones.
Ante nosotras, a unos cincuenta pies se extendía un claro circular, perfectamente libre de vegetación, se extendía una marisma irregular y fangosa, un río de apariencia terrible y pútrida brillaba con estrías purpúreas en el que chapoteaban... Formas, seres cubiertos de costras de lodo... Dentro del circulo inicuo y nutrido por la treintena de entidades había un terreno elevado que supusimos una roca, en realidad, ahora lo sé... Era un monolito con tallas extrañas, sobre él, había tres figuras erguidas y dos postradas, ésto lo vimos por los visores de la Act-Cam aunque la luna brillaba sobre la cúpula circular que se elevaba casi diez metros sobre nuestras cabezas elevandose unos tres sobre la superficie reál del barco, estabamos veinte metros sepultadas en aquélla bizarra esfera.
Además, sobre el fangoso y aqueróntico monolito mohoso había varias estacas, sobre las cuales brillaban ascuas fosforescente de un pálido verdor que revelaban las formas malditas de aquellas oficiantes de pesadilla.
Oficiantes de un ritual salvaje, obscuro y blasfemo en el que la autolesión era el pan del día y el dolor el precio de la salvación.
Las figuras chapoteaban en el fango alrededor del monolito en desordenados estertores repulsivamente lúdicos, los rasgos de aquella feligresía terrible y demente, pese a estar cubierta de costras de barro e inmundicias desconocidas eran perfectamente conocibles.
Identificamos a muchas de las participantes del Sensha-Do del año pasado... Y las que presidian aquel oficio de tinieblas eran Nishizumi Miho y Kadotani Anzu, otra de las oficiantes resultó inidentificable ya que estaba arrodillada sosteniendo un cuerpo que cubría con una mezcla espeluznante, lodo amasado con sangre.
Nishizumi Miho, la líder de aquella secta habló, vociferó a su feligresía acerca de la obediencia y la redención, del poder de la sangre y de la infinita piedad y amor de la Siniestra Magna Mater...
Habló de hermandad y de votos, aquello sonaba a enlace nupcial, mas que fisico, psiquico, habló de poderes comunitarios que no podían ser usados por una sola voluntad, Habló de tantas y tantas cosas que no puedo recordar todas, pero estabamos seguras de que las Act-Cam estaban grabando aquella hórrida Messe Noire... si algo nos ocurría quedaría una copia de seguro respaldo en la red...
Aparecieron entonces, en la escena imposible, las siluetas familiares y tétricas de varios ataudes, los detalles de tales sarcófagos me extrañaron; simples, de madera corriente aunque poco identificable, ataudes pobres, como para pordioseros o desposeidos.
No cavilé mucho en ello porque las criaturas (no puedo dirigirme en adelante con otro apelativo a tales seres) comenzaron a desgarrarlos al completo. Arrancaron con violencia la tapa de todos...
Creo que grité... Grité pero los gritos de las demás me superaron en intensidad y locura, en terror y angustia.
Stephan contribuyó a aquél río de linfa con un vómito impetuoso, y era porque el hedor era totalmente indescriptible, pero para aquellas criaturas, al parecer, era el más delicioso y exquisito perfume.
Nuestros gritos fueron ahogados por los aullidos triunfales y enloquecidos, propios de una horda de salvajes al descubrir su blasfemo alimento.
Nishizumi, cuya voz habíase vuelto áspera y gutural murmuraba ahora un galimatías tan arcano que mis conocimientos de lenguas identificaron como la Bylan D'Neydn, un hymenaios antiquisimo en honor a la diosa Neydn cuyos dominios fueron cuna del primer ceremonial...
Las terribles arpías, se dice, fueron las primeras en hermanarse bajo la tutela bacular de la siniestra y disforme diosa demente, la cuál las bendijo con una unidad transgresora de todo. Una hermandad última y suprema que violaba todos los lazos... Temblé ante lo que aquello suponía...
Propternuptias Neydn. Magna Mater... Salve... Clamó Nishizumi. Las demas contestaron, la figura yaciente entonces se levantó espantosamente sin flexionarse, como si fuese un maniquí... Y arqueandose, vomitó un raro líquido, sanguineo y purulento que por un instante, opacó el olor a cadáver.
Nishizumi alzó los brazos hacia la luna... Clamó el nombre de la diosa.

Y al bajar los brazos, varias de aquellas criaturas rajaron los hinchados vientres de los cuerpos en los ataudes...
Intestinos, sangre y demas cosas que no quiero nombrar cayeron al suelo con un chapoteo estremecedor...
Despues, un escalofriante sonido de carroña inundó el ambiente, traté de desviar mi vista y miré... Nishizumi había hecho lo propio con un cadáver inidentificable, y lo roía, la figura que vomitó, presa de un hambre feroz y animál... Se lanzó hacia él y comenzó a arrancarle trozos y mas trozos de tripas, musculos y piel y se los metía a puños, golosa y hambrienta.
Escuché, en aquella galeria caníbal el sonido hueco y cloqueante de una risa demente... Miré a mis compañeras. Valery estaba al borde del llanto, pero cubría sus labios a dos manos, miré a Ángela, ella miraba impasible con gesto impaciente, Stephan vomitaba, Alice cerraba los ojos y cubría sus oídos... Entonces, aterrada, supe que era yo quien se reía enloquecida...
Durante un lapso de tiempo que me pareció eterno, aquellas criaturas comieron su blasfemo y repugnante festín hasta dejar los puros huesos...
Nishizumi se alzó con el cuerpo desnudo y cubierno de sangre, su palidez cerúlea había cambiado por un candoroso y vivo rubor. Se tendió cual gata en celo y se ofreció a su feligresía, éstas entraron en un ensordecedor frenesí de chillidos y gritos, risas y gruñidos de salvajismo y lujuria.
Kadotani Anzu y Koyama Yuzu (la figura que había sostenido el cuerpo resurrecto) tomaron a la chacala que aun roía los huesos, no alcanzamos a escuchar aquello debido a la alaraca... Entonces, Yuzu y Anzu limpiaron el cuerpo ensangrentado de la resurrecta, Stephan lanzó un grito de asco y volvió nuevamente el estomago...
Aquella canibal salvaje no era otra sino Kawashima Momo... Tanto Nishizumi como las otras tres se tiraron a la concurrencia la cual las recibió con gritos de júbilo... Todos aquellos cuerpos se tendieron en el suelo fangoso y pútrido y... Toda impresión humana desapareció... Unidas como una sola masa compacta de cuerpos sangrientos y enfangados comenzaron a abrazarse... Lamerse... Besarse... Una bacanál última y suprema de unas perversas criaturas inmundas y que ya ni la minima luz de humanidad iluminaba.
No enalteceré las perversiones que ahí atestiguamos, pero cabe decir que jamás nunca hemos presenciado tales actos de impuresa terrible... Nishizumi era la mas acaparada... Tan pronto una de aquellas siluetas imposibles terminaba de saciarse en su cuerpo, otra ocupaba su lugar redoblando los asaltos de la lujuria.
Los sonidos ahora eran de una erótica suavidad, gemidos y jadeos lúdicos, decidí, tras notar que podía tenerme nuevamente en pie, que aquello había sido suficiente... Ya no deseaba ver más aquellas espantosidades reproducirse... No... No deseo explicar aquellas inquietantes cópulas, tengo que explicar la desaparición de mi equipo, les comuniqué por señas que ya había sido suficiente y que debíamos salir de aquél lugar, habiamos averguado bastante... Valery, Alice, Stephan y Ángela comenzaron a retroceder, atrás, los gemidos se intensificaban con enferma cadencia, cada paso que dabamos era lento pero bien calculado...
Así avanzamos hasta cerca de unos doscientos pasos de la entrada... Un chillido agudo, el aullido de una banshee atronó en el aire enloquecido y apremiante...
~ ¡¡¡Intraubes in Urbem!!! - escuché con claridad.
Entraron al Orbe... Una alerta inequivoca que disparó nuestra adrenalina a las nubes... Antes de que éste chillido se terminara de perder en el éter, mas chillidos agudos resonaron, escuchamos el sonido del fango al chapotear los seres al prepararse para la persecución...
~ RUN!!!! - Grité con fuerza.
Corrimos con fuerza hacia la salida chapoteando en el fango, si huír de criaturas caníbales semi animalescas no era suficientemente terrible, añadase la lentitud a la que nos sometía aquél lodo impuro...
Así y todo logramos alcanzar  la salida principal del Edén...  Pero detrás de nosotras, frenéticos y cada vez mas cercanos, chillidos y gritos escalofriantes que nos espoleaban... No podía creer que aquellos seres nos dieran alcance tan pronto... Aquellas cosas no corrían... Cabalgaban ferozmente... Me giré hacia atrás para calcular la distancia y si aun era posible, si saliamos del túnel de acceso, perder a aquella horda... Aquello que vi quebró mi espiritu para siempre...
No sabría decir si reptaban o corrían, el moovimiento de aquellos cuerpos me recordaba a una mezcla de lagarto y murcielago... Había algo reptíleo en aquellas bestias... Aquellas cosas abarcaban la totalidad del suelo detrás nuestro, pero, para mayor insanía, vi que otras mas corrían... Se arrastraban por las paredes, algunas mas reptaban por el techo...
Un alarido histerico y demente cabalgó en el viento... Quise decirle a las demás que corrieran... Que huyeran con todas sus fuerzas... Pero a mis oídos solo llegó un chillido espantoso, inarticulado, estúpido y lastimero...
Supongo que enloquecí totalmente... Recuerdo reír inconteniblamente mientras huía desbocada como una bestia espantada de aquellos seres... Recuerdo haber jalado a una de mis compañeras y derribarla al suelo, recuerdo haber corrido y agradecer al cielo cuando escuché a las cosas destripandola y perdiendo valiosos segundos tras de mi... Recuerdo haber hecho lo mismo... Solo tenía en mente huír... A como diera lugar... Me arrepiento de aquella acción excecrable y si la confieso es porque deseo pagar aquella infamia... Salí a la noche... El viento frío me regresó la suficiente lucidez para buscar un barco salvavidas y tirarme al mar... No recuerdo nada más... No tengo noción de cuanto tiempo naufragué, la locura y la insolación terminaron con mis fuerzas... Desperté hace poco y hasta ayer no recordaba nada de ésta experiencia. Algo ocurre en Oarai, sea fruto de la realidad o insanía, se debe llevar a cabo una inspección por parte del comité internacional, algo horrible ocurre ahí. Mi equipo y yo atestiguamos.


Anneliesse Myers.

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