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Inconcebiblemente
espantoso, más allá de cualquier palabra fue lo que el Equipo Alvorn descubrió
en aquél jardín salido del infierno...
No puedo
mantener la serenidad suficiente para plasmar todo lo que ocurrió, en gran
parte porque siento que mi mente ardió con un fuego de locura terrible y que
pronto, arderá otra vez... Así pues, explicaré lo mejor posible aquella locura
infernál que se arrastra a través de los corredores de la Academia Oarai.
Tras el primer
dia asignado para las operaciones Asterión, el equipo se separó, tras una breve
inspección aconteció un encuentro cerca del departamento de la A. Stephan
Helmsley varias sombras sospechosas que inicial e ingenuamente había pensado
que secuestraban al objetivo KM36 al que se hace referencia en el primer
informe así pues, procedí a perseguir a los objetivos hasta el centro del
campus Oarai, nuestra experta en terreno había mapeado sensorialmente las
instalaciones y, al necesitarlas, descubrimos que bajo el campus había un
laberinto opresivo de kilimetros subterraneos que desenbocaban en Invernaderos,
como se sabe, Oarai es una academia originalmente pensada como Universidad
agricola, las abandonadas instalaciones habrían sido aprovechadas por clubes de
horticultura y jardineria, pero tambien podía ser que fuesen catacumbas
abandonadas llenas de óxido y alimañas desconocidas.
Caminé, segura
de que mis camaradas de equipo irían tras mis pasos y, por fin, agradecí al ver
que aquellas Sombras desembocaron en un callejón sin salida, un túnel abierto y
obscuro que llevaba hasta un lugar, un Jardín, una placa oxidada apenas y
rezaba Al Aydén, El Jardín del Edén...
Aguardé al
equipo ya que ir a tal lugar a solas era una imprudencia suicida como
confirmamos el resto del equipo y yo.
Llegaron poco
después y me encontraron mirando a la boca de aquél abismo, que parecía querer
devorarme.
Vi que portaban
las camaras de acción y, armadas de una suave linterna caminamos hacia la
tiniebla, había omitido hasta ahora la existencia de un olor en partircular que
se hacía mas denso e irrespirable en cuanto avanzabamos, un hedor a cuerpos en
putrefacción...
Stephan decidió
avanzar con la formación de Ariadna para
ir dejando rastros detectables sólo con cámaras nocturnas como las que
portabamos, con un aerosól marcabamos una flecha invisible hacia donde
avanzabamos hasta por fin llegar a las compuertas de lo que, estoy segura, es
una poza supurenta, maloliente y pútrida de seres tan corruptos y perdidos que
no pueden existir en la superficie... Supe que ese lugar llamado
"Edén" no era mas que un pozo infernál que Dante no quiso plasmar.
Tras las rejas
oxidadas y cubiertas de hiedras del Edén se extendía una salvaje y lujuriosa
selva de espeso y obscuro follaje, Alice revisó el interior para mapearlo con
el sonar... Cuando el aparato emitió el familiar sonido, unos gruñidos ultra
bajos respondieron desde el interior del Edén.
Las lecturas nos
estremecieron.
Adentro había un
área de casi cinco acres, bajo circunstancias diferentes nos habría sorprendido
(hasta maravillado) cómo un lugar abandonado hacia por lo menos diez años había
vuelto a un estado de salvaje majestad, un tupido y obscuro bosque...
Pero había
lecturas diferentes, varias figuras estaban dentro en formación irregular
formando un circulo aglomerado en el centro del Edén.
Había muchas,
cerca de la treintena, contar nuestras sospechas sería largo, pero todas
apuntaban a que una reunión nocturna de una treintena de chicas en un lugar
abandonado no era con intenciones facilmente explicables, así que, como nuestro
deber era investigar cualquier actividad potencialmente peligrosa, decidimos
disipar temores y entrar en aquella obscura y densa espesura salvaje.
En este punto
suplico a los directivos que no lo tomen como delirio o locura porque, palabra
por palabra, trataré de esbozarles imagenes que no deberían ser contempladas
por ser humano alguno. Quizás la locura que me sobrevino por la contemplación
de aquél blasfemo baile de cenicientas magnificó los colores de aquella pesadilla,
pero es cierto también que mi mente jamás había exagerado un informe y que la
locura fue mas consecuencia que causa de aquél horror oculto y sin nombre.
Nos arrastramos
en aquél lugar, pese a nuestra experiencia, aquello era absolutamente nuevo para
nosotras, ninguna nunca había estado en una jungla artificial.
He dicho
artificial, aquello era un pantanar autentico, el suelo era fangoso y con
charcas de desconocida profundidad. Había una niebla violácea impregnandolo
todo, un mal paso y podríamos lastimarnos a parte de revelar nuestra ubicación,
hasta que vimos un brillo apagado, fosfórico y extraño entre las nudosas y
carnosas ramas.
Y escuchamos los
Himnos...
Nos acercamos
tratando de esconder, lo mejor que pudimos, nuestras posiciones.
Ante nosotras, a
unos cincuenta pies se extendía un claro circular, perfectamente libre de
vegetación, se extendía una marisma irregular y fangosa, un río de apariencia
terrible y pútrida brillaba con estrías purpúreas en el que chapoteaban...
Formas, seres cubiertos de costras de lodo... Dentro del circulo inicuo y
nutrido por la treintena de entidades había un terreno elevado que supusimos
una roca, en realidad, ahora lo sé... Era un monolito con tallas extrañas,
sobre él, había tres figuras erguidas y dos postradas, ésto lo vimos por los
visores de la Act-Cam aunque la luna brillaba sobre la cúpula circular que se
elevaba casi diez metros sobre nuestras cabezas elevandose unos tres sobre la
superficie reál del barco, estabamos veinte metros sepultadas en aquélla bizarra
esfera.
Además, sobre el
fangoso y aqueróntico monolito mohoso había varias estacas, sobre las cuales
brillaban ascuas fosforescente de un pálido verdor que revelaban las formas
malditas de aquellas oficiantes de pesadilla.
Oficiantes de un
ritual salvaje, obscuro y blasfemo en el que la autolesión era el pan del día y
el dolor el precio de la salvación.
Las figuras
chapoteaban en el fango alrededor del monolito en desordenados estertores
repulsivamente lúdicos, los rasgos de aquella feligresía terrible y demente,
pese a estar cubierta de costras de barro e inmundicias desconocidas eran
perfectamente conocibles.
Identificamos a
muchas de las participantes del Sensha-Do del año pasado... Y las que presidian
aquel oficio de tinieblas eran Nishizumi Miho y Kadotani Anzu, otra de las
oficiantes resultó inidentificable ya que estaba arrodillada sosteniendo un
cuerpo que cubría con una mezcla espeluznante, lodo amasado con sangre.
Nishizumi Miho,
la líder de aquella secta habló, vociferó a su feligresía acerca de la
obediencia y la redención, del poder de la sangre y de la infinita piedad y
amor de la Siniestra Magna Mater...
Habló de
hermandad y de votos, aquello sonaba a enlace nupcial, mas que fisico,
psiquico, habló de poderes comunitarios que no podían ser usados por una sola
voluntad, Habló de tantas y tantas cosas que no puedo recordar todas, pero
estabamos seguras de que las Act-Cam estaban grabando aquella hórrida Messe
Noire... si algo nos ocurría quedaría una copia de seguro respaldo en la red...
Aparecieron
entonces, en la escena imposible, las siluetas familiares y tétricas de varios
ataudes, los detalles de tales sarcófagos me extrañaron; simples, de madera
corriente aunque poco identificable, ataudes pobres, como para pordioseros o
desposeidos.
No cavilé mucho
en ello porque las criaturas (no puedo dirigirme en adelante con otro apelativo
a tales seres) comenzaron a desgarrarlos al completo. Arrancaron con violencia
la tapa de todos...
Creo que
grité... Grité pero los gritos de las demás me superaron en intensidad y
locura, en terror y angustia.
Stephan
contribuyó a aquél río de linfa con un vómito impetuoso, y era porque el hedor
era totalmente indescriptible, pero para aquellas criaturas, al parecer, era el
más delicioso y exquisito perfume.
Nuestros gritos
fueron ahogados por los aullidos triunfales y enloquecidos, propios de una
horda de salvajes al descubrir su blasfemo alimento.
Nishizumi, cuya
voz habíase vuelto áspera y gutural murmuraba ahora un galimatías tan arcano
que mis conocimientos de lenguas identificaron como la Bylan D'Neydn, un
hymenaios antiquisimo en honor a la diosa Neydn cuyos dominios fueron cuna del
primer ceremonial...
Las terribles
arpías, se dice, fueron las primeras en hermanarse bajo la tutela bacular de la
siniestra y disforme diosa demente, la cuál las bendijo con una unidad
transgresora de todo. Una hermandad última y suprema que violaba todos los
lazos... Temblé ante lo que aquello suponía...
Propternuptias
Neydn. Magna Mater... Salve... Clamó Nishizumi. Las demas contestaron, la
figura yaciente entonces se levantó espantosamente sin flexionarse, como si
fuese un maniquí... Y arqueandose, vomitó un raro líquido, sanguineo y
purulento que por un instante, opacó el olor a cadáver.
Nishizumi alzó
los brazos hacia la luna... Clamó el nombre de la diosa.
Y al bajar los
brazos, varias de aquellas criaturas rajaron los hinchados vientres de los
cuerpos en los ataudes...
Intestinos,
sangre y demas cosas que no quiero nombrar cayeron al suelo con un chapoteo
estremecedor...
Despues, un
escalofriante sonido de carroña inundó el ambiente, traté de desviar mi vista y
miré... Nishizumi había hecho lo propio con un cadáver inidentificable, y lo
roía, la figura que vomitó, presa de un hambre feroz y animál... Se lanzó hacia
él y comenzó a arrancarle trozos y mas trozos de tripas, musculos y piel y se
los metía a puños, golosa y hambrienta.
Escuché, en
aquella galeria caníbal el sonido hueco y cloqueante de una risa demente...
Miré a mis compañeras. Valery estaba al borde del llanto, pero cubría sus
labios a dos manos, miré a Ángela, ella miraba impasible con gesto impaciente,
Stephan vomitaba, Alice cerraba los ojos y cubría sus oídos... Entonces,
aterrada, supe que era yo quien se reía enloquecida...
Durante un lapso
de tiempo que me pareció eterno, aquellas criaturas comieron su blasfemo y
repugnante festín hasta dejar los puros huesos...
Nishizumi se
alzó con el cuerpo desnudo y cubierno de sangre, su palidez cerúlea había
cambiado por un candoroso y vivo rubor. Se tendió cual gata en celo y se
ofreció a su feligresía, éstas entraron en un ensordecedor frenesí de chillidos
y gritos, risas y gruñidos de salvajismo y lujuria.
Kadotani Anzu y
Koyama Yuzu (la figura que había sostenido el cuerpo resurrecto) tomaron a la
chacala que aun roía los huesos, no alcanzamos a escuchar aquello debido a la
alaraca... Entonces, Yuzu y Anzu limpiaron el cuerpo ensangrentado de la
resurrecta, Stephan lanzó un grito de asco y volvió nuevamente el estomago...
Aquella canibal
salvaje no era otra sino Kawashima Momo... Tanto Nishizumi como las otras tres
se tiraron a la concurrencia la cual las recibió con gritos de júbilo... Todos
aquellos cuerpos se tendieron en el suelo fangoso y pútrido y... Toda impresión
humana desapareció... Unidas como una sola masa compacta de cuerpos sangrientos
y enfangados comenzaron a abrazarse... Lamerse... Besarse... Una bacanál última
y suprema de unas perversas criaturas inmundas y que ya ni la minima luz de
humanidad iluminaba.
No enalteceré
las perversiones que ahí atestiguamos, pero cabe decir que jamás nunca hemos
presenciado tales actos de impuresa terrible... Nishizumi era la mas
acaparada... Tan pronto una de aquellas siluetas imposibles terminaba de
saciarse en su cuerpo, otra ocupaba su lugar redoblando los asaltos de la
lujuria.
Los sonidos
ahora eran de una erótica suavidad, gemidos y jadeos lúdicos, decidí, tras
notar que podía tenerme nuevamente en pie, que aquello había sido suficiente...
Ya no deseaba ver más aquellas espantosidades reproducirse... No... No deseo
explicar aquellas inquietantes cópulas, tengo que explicar la desaparición de
mi equipo, les comuniqué por señas que ya había sido suficiente y que debíamos
salir de aquél lugar, habiamos averguado bastante... Valery, Alice, Stephan y
Ángela comenzaron a retroceder, atrás, los gemidos se intensificaban con
enferma cadencia, cada paso que dabamos era lento pero bien calculado...
Así avanzamos
hasta cerca de unos doscientos pasos de la entrada... Un chillido agudo, el
aullido de una banshee atronó en el aire enloquecido y apremiante...
~ ¡¡¡Intraubes
in Urbem!!! - escuché con claridad.
Entraron al
Orbe... Una alerta inequivoca que disparó nuestra adrenalina a las nubes...
Antes de que éste chillido se terminara de perder en el éter, mas chillidos
agudos resonaron, escuchamos el sonido del fango al chapotear los seres al
prepararse para la persecución...
~ RUN!!!! -
Grité con fuerza.
Corrimos con
fuerza hacia la salida chapoteando en el fango, si huír de criaturas caníbales
semi animalescas no era suficientemente terrible, añadase la lentitud a la que
nos sometía aquél lodo impuro...
Así y todo
logramos alcanzar la salida principal
del Edén... Pero detrás de nosotras,
frenéticos y cada vez mas cercanos, chillidos y gritos escalofriantes que nos
espoleaban... No podía creer que aquellos seres nos dieran alcance tan
pronto... Aquellas cosas no corrían... Cabalgaban ferozmente... Me giré hacia
atrás para calcular la distancia y si aun era posible, si saliamos del túnel de
acceso, perder a aquella horda... Aquello que vi quebró mi espiritu para
siempre...
No sabría decir
si reptaban o corrían, el moovimiento de aquellos cuerpos me recordaba a una
mezcla de lagarto y murcielago... Había algo reptíleo en aquellas bestias...
Aquellas cosas abarcaban la totalidad del suelo detrás nuestro, pero, para
mayor insanía, vi que otras mas corrían... Se arrastraban por las paredes,
algunas mas reptaban por el techo...
Un alarido
histerico y demente cabalgó en el viento... Quise decirle a las demás que
corrieran... Que huyeran con todas sus fuerzas... Pero a mis oídos solo llegó
un chillido espantoso, inarticulado, estúpido y lastimero...
Supongo que
enloquecí totalmente... Recuerdo reír inconteniblamente mientras huía desbocada
como una bestia espantada de aquellos seres... Recuerdo haber jalado a una de
mis compañeras y derribarla al suelo, recuerdo haber corrido y agradecer al
cielo cuando escuché a las cosas destripandola y perdiendo valiosos segundos
tras de mi... Recuerdo haber hecho lo mismo... Solo tenía en mente huír... A
como diera lugar... Me arrepiento de aquella acción excecrable y si la confieso
es porque deseo pagar aquella infamia... Salí a la noche... El viento frío me
regresó la suficiente lucidez para buscar un barco salvavidas y tirarme al
mar... No recuerdo nada más... No tengo noción de cuanto tiempo naufragué, la
locura y la insolación terminaron con mis fuerzas... Desperté hace poco y hasta
ayer no recordaba nada de ésta experiencia. Algo ocurre en Oarai, sea fruto de
la realidad o insanía, se debe llevar a cabo una inspección por parte del
comité internacional, algo horrible ocurre ahí. Mi equipo y yo atestiguamos.
Anneliesse
Myers.

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